Entre Breivik y Verdoux: buscando la responsabilidad perdida

25 Jun

Anders Breivik.Photo Credit; Wikispooks/ aslanmedia.com/

Por un asesinato se es un villano, por miles se es un héroe. Los números santifican.
Monsieur Verdoux

El viernes de la pasada semana semana. finalizó el juicio contra Anders Behring Breivik, el terrorista y antiislamita, acusado de masacrar un total de 77 personas, primero con la detonación de una bomba en Oslo y luego con el ametrallamiento de un campamento de la juventud laborista en la isla de Utöya, el 22 de julio de 2011. La cifra no deja de parecerme exagerada y no me extrañaría, si, con el tiempo, todo esto resultara una construcción del mismo poder, mas por ahora, engavetemos la teoría de la conspiración y analicemos, qué es lo que hay según los medios de información.

Lo que leo en ellos, es que, según la jueza Wenche Elizabeth Arntzen, el veredicto final se dará a conocer el próximo 24 de agosto, Breivik reclama la absolución pues no ha hecho otra cosa que sacrificarse por su patria y amenaza con que sus “hermanos” en los movimientos de resistencia noruego y europeo planean nuevos ataques que podrían acarrear 40 mil muertos adicionales. Se trata sin duda alguna de seguir el ejemplo de uno de los ídolos del fundamentalista noruego, Fidel Castro, quien a su vez se inspiró en Hitler, para convertir el juicio en un podio para la propaganda, dando así un aldabonazo para que se geste ese ” movimientos de resistencia”, que no creo que exista tal y como lo enuncia en encartado, pero que podría gestarse, tomando su acción como modelo.

Y es aquí, donde entra a jugar un papel determinante uno de los asuntos claves de este proceso, el de si Anders Behring Breivik, está o no mentalmente enfermo.

Para analizar este caso me gustaría tomar como referencia lo que ocurre en Suecia, el único país occidental que para hablar de criminales, abolió el concepto de demencia sustituyéndolo por “trastorno mental grave”. El cambio de terminología fue en los años 60, no pasa de ser un eufemismo que sirve igual para convertir en irresponsable a determinados acusados,sustituyendo la prisión por tratamiento psiquiátrico forzado. Esta situación se da en el país escandinavo con entre 50 y 100 personas cada año.

Debo contar al efecto, que una de las cosas que mas me llamó la atención al llegar a Suecia fue la ligereza con la que se apelaba a la psiquiatría en los procesos judiciales, es mas, alguna vez escuché el caso de un chileno que para aliviar su condena elegía pasar por loco, sin que los especialistas pudieran detectar la jugada, ni tampoco darse cuenta, el mismo implicado, de que con ella se aniquilaba algo mas importante que unos años en la cárcel, su condición de ciudadano libre y responsable. Lo mismo he visto, a través de la prensa, con el caso de mujeres asesinas, sobre todo de sus hijos, a las cuales, parece que de manera casi automática se les clasifica de enfermas mentales; es algo que no ocurre con respecto a los hombres, lo que pone en evidencia el carácter sexista de la filosofía penal de estas tierras. Considerada una locura, la culpable de la acción recibirá la atención médica obligatoria en lugar de prisión.

No parece que en Noruega, al margen de una terminología médica, sea muy distinta la cosa, siendo como son los noruegos y suecos pueblos hermanos, en lo étnico, cultural y religiosos, con dos lenguas que se parece tanto como el gallego y el castellano.

Y ha sido gracias a ese parecido lingüístico que este viernes, cuando entró sorpresivamente el canal noruego en mi televisión, pude comprender la particular batalla que estaba dando el defensor del asesino en masa, no para demostrar que este, no fuera responsable de los muertos, sino para que no se le tratara como un loco, sino como un hombre, que había realizado una acción extremista, dictada por la perspectiva que tenía de la situación de su patria.

El abogado no estaba justificando el crimen ni mucho menos, estaba reivindicando el derecho de su acusado a la responsabilidad, y esto, mas allá de lo que pueda servir a sus avieso fines, de crearse seguidores, marca un hito, desde mi punto de vista, en el derecho universal.

Ya no se trata de que el acusado reciba un juicio justo o no, sino de que se respete el derecho moral de asumir como suyos sus actos, aunque después esté o no en desacuerdo con sus consecuencias o el modo en que la sociedad premia o castiga los mismos. Un detalle fundamental para marcar diferencias entre iguales.

Los “Breiviks” anteriores

Aquí, en Suecia, hemos tenidos dos casos famosos, aunque no dudo que haya otros, silenciados por los medios; el mas reciente es el de Peter Mangs, un minibreivik, del que no se habla mucho a nivel internacional pero que pone en evidencia el manantial subterráneo de xenofobia que recorre Escandinavia, y que a veces aflora donde menos se le espera, en auténticas fuentes de terror, como el desatado por este franco tirador, a quien se acusa de haber dejado tras de sí 3 muertos, mas 12 heridos en el Municipio de Malmö en el sur de Suecia.

Por el tipo de víctima de este caso la motivación xenofóbica es mucho más “clara”, el presunto tirador apuntaba a personas con piel oscura.

Con este caso ocurre lo mismo que pasó Suecia entre los años 1991 y 92 cuando hizo de las suyas el llamado “hombre láser”, acusado de dispararle a once personas inmigrante en el área de Estocolmo y Uppsala en una de las cuales murió.

En este caso se trata de John Alexander Wolfgang Ausonio, nacido el 12 de julio de 1953 en Lidingö, al este de Estocolmo y bautizado Wolfgang Alexander Zaugg. Se trataba el mismo de un inmigrante de segunda generación, pero no de cualquier tipo, de padre suizo y madre alemana, sin embargo la germanía paterna no fue lo suficiente como para evitar que el chico saliera con pelo negro y ojos marrones.

Esto fue motivo de acoso por parte de la xenofobia escolar, inculcándose en el muchacho un odio retorcido que se encaminó no contra sus maltratadores, ni contra la sociedad que promovía tales actitudes, sino contra la comunidad con la cual se le asociaba, contra la de los inmigrantes, actuando contra ella del mismo modo que el judío antisemita de la película “The believer” dirigida por Henry Bean.


En 2001 y basada en la historia real de Danny Balint, alumno de una escuela judía de Nueva York que termina convertido en neonazi.

En el caso de Wolfgang Alexander Zaugg, los complejos, le llevaron, primero a ocultar su origen extranjero, tiñéndose el pelo de rubio, usando lentes de contacto azules y cambiando su nombre, en primer lugar a Juan Wolfgang Alexander Stannerman, y más tarde a Juan Wolfgang Alexander Ausonio. También buscó la riqueza por medios legales e ilegales, como el robo de bancos, al mismo tiempo fue creciendo su odio a los inmigrantes; encargo a criminales para que mataran extranjeros, luego decidió, el mismo, asumir la tarea como modo de espantarlos del país. Así estuvo operando entre agosto 1991 a enero 1992, con un rifle equipado con una mira láser (de ahí su apodo), y más tarde pasó con un revólver. Fue detenido en junio de 1992 y condenado a cadena perpetua en enero de 1994. Yo llegué a Suecia en agosto de 1993 y puedo atestiguar que el nombre del “Hombre Láser” tenía literalmente aterrorizada a la comunidad extranjera de este país.

Tengo a mano el libro escrito sobre este caso por el periodista Gellert Tamas y publicado en 2002 se “Lasermannen – en berättelse om Sverige” (El hombre láser – Una historia de Suecia) La obra se basa en entrevistas con personas involucradas en los hechos, incluido el propio Juan Ausonio. Sirvió de base a una serie de televisión en , una pieza de teatro, por supuesto para sembrar el terror dentro de una población de extranjeros que a estas alturas siguen viendo la lucesilla del Hombre láser por doquier.

Y tiene el valor de ir mas allá de lo individual para exponer la situación económica y sobre todo la oleada de sentimientos xenófobos que azota Suecia desde la década del 1990, que tuvo como resultado el éxito electoral del partido populista Ny Demokrati, todo un precedente de la entrada al parlamento de un partido abiertamente islamófobo como es “Sverige Demokraterna” (Demócratas de Suecia). En las elecciones generales de 2010, esta organización logró cruzar por primera vez el umbral del cuatro por ciento necesario para lograr la representación parlamentaria. Mientras tanto brilla por su ausencia un partido de inmigrantes que vele por los derechos de estos, que no delegue en los partidos establecidos la tarea de luchar frontalmente con la xenofobia que azota el país.

Este es el contexto en el que actuó Peter Mangs, a quien llamaríamos émulo sueco de Breivik si su acción no se hubiera iniciado mucho antes en diciembre de 2009, cuando, según apuntan todos los indicios, armado de una pistola 9 mm Glock 19, la emprendió a tiros contra una mujer de 20 años de edad, la única de sus víctima étnicamente sueca, que estaba en la compañía de un amigo de origen inmigrante. Según las pruebas forenses el arma utilizada en esta ocasión fue la misma utilizada para otros ataques de otros ataques que despertaron pánico entre la población inmigrante de Malmö, como ya había pasado con los extranjeros de Estocolmo y Uppsala en los tiempos del “Hombre Láser”.

El 6 de noviembre de 2010, la policía sueca anunció que había arrestado a un hombre que sospechaban que era el francotirador Peter Mangs, un sueco de 38 años de edad. Su juicio se desarrolla en el Tribunal del Distrito de Malmö, paralelamente al de Anders Behring Breiviks, y como en el proceso de Oslo, aquí aflora el tema de la psique, intentado definirse la ambigua frontera entre que separa la locura de la política, incluso se habla de una persona “Políticamente enfermo”; buena definición para unos cuantos personajes célebres de la historia, por ejemplo el de Fidel Castro y Che Guevara, con el que Breivik sin el menor rubor se compara.

Y para que nadie dude las conexiones ideológicas que existen entre el asesino de Suecia y el de Noruega tenemos que Anders Behring Breivik ha solicitado al tribunal que le juzgara por el caso del 22 Julio, el reconocimiento que merecen tanto, él como Peter Mangs por haber hecho lo que tenían que hacer en el caso Mangs, salvar los “corderos” en las calles de Malmö.

En Noruega, todo esto se enreda con una lucha entre psiquiatras, unos declaran que Anders Behring Breivik, sufre de esquizofrenia paranóide, lo que significaría que habría que declararlo demente, pero otros afirman lo contrario, coincidiendo con la tesis que defiende Breivik a través de su abogado. Sabe que la atribución de la locura sería la mejor manera de ridiculizar su causa, y tiene en su contra los males que comparte con buena cantidad de jóvenes actuales, el vivir con su madre, el uso de YouTube y Wikipedia como fuente de sus ideas, su identificación lo mismo con Caballeros Templarios que con los guerreros propios de las mangas japonesas.

Pero hay una diferencia fundamental entre Anders Breivik Behring y Peter Mangs, cuyas causas me atrevo a describir en dos formas de locura, en dos historias diferentes.

Anders Breivik asume desde el principio su crimen con orgullo, Peter Mangs evade la responsabilidad, negando las evidencias que presenta la policía. Uno, sin decirlo, pretende la gloria que tuvieron los resistentes magnificados tras la liberación de Noruega de los ocupantes nazis; el otro, actúa de la misma manera vergonzante con que afronta Suecia su neutral colaboracionismo con la Alemania nazi cuando permitió que esta, empleara su territorio para invadir a noruega. Una violación de la política de neutralidad que los suecos justifican como su modo de sobrevivir en medio de la guerra mundial.

Se trata del mismo territorio que le cerró el paso a Francia en Inglaterra cuando quisieron acudir en ayuda de la Finlandia invadida por Stalin, algo que empujó al país báltico como único aliado frente al ataque del Oso ruso.

De Mangs se dice que tiene el síndrome de Asperger y en los interrogatorios argumenta acerca de su sentimiento de alienación en la sociedad y del dolor creado por la muerte de su querida hermana a causa de una sobredosis de drogas, de ahí, los criminales comparten su odio a los extranjeros; en resumen, trata de ofrecer a quienes le juzgan, elementos psicológicos que se encarguen de la responsabilidad por sus crímenes.

Anders Behring Breiviks actúa de una manera opuesta, es un claro represente ideológico del movimiento contra-jihad, nacido tras los atentados del 11 de Septiembre en los Estados Unidos y que describe la propagación del Islam como la mayor amenaza contra Escandinavia. El no busca que le internen en un hospital, como un loco, sino que asume la responsabilidad por los ataques del 22 de julio y demanda que se le absuelva completamente o que en segunda instancia se le condene -le esperarían 21 años de prisión- como lo que él se considera ser: un activista político.

El problema al que se enfrentan los que quieren psiquistrizar a Breivik, incluidos los fiscales, es que tanto su conducta, no solo resulta bastante racional, se traza un objetivo y sigue los pasos necesarios para alcanzarlo, esto por no hablar de sus premisas ideológicas, compartida por tantos escandinavos, según nos lo muestran los sitios xenófobos de la red.

Es cierto que el doctor Eirik Johannesen, parte de un grupo de seis personas que durante los meses de febrero y marzo, asistió a una hora de la observación del asesino en serie, reconoció que enfrentarse a una especie de Aníbal Lecter, el caníbal de la película “El silencio de los corderos” y acepta que se ha creado una identidad falsa con el fin de convencer a otros derechistas y fascistas, una identidad que no es coherente con lo que realmente es. Pero que no es de ninguna manera sicótica.

Por su parte otro de los asistentes es el profesor de psiquiatría Einar Kringlen, quien en un principio estaba convencido de Breivik era un enfermo mental, tras observarle durante la semana, llegó a la conclusión de que Brevik se comportaba de forma racional y coherente, y que de padecer una esquizofrenia paranóide no habría podido ocultarla.

Paradójicamente donde mejor luce su cordura Breivik, es cuando afirma ante el tribunal aquello de que sus modelos a seguir son Fidel Castro y Che Guevara, sobretodo cuando pone en evidencia una verdad histórica innegable, la de que cuando otros revolucionarios han violado la ley, la sociedad no los ha diagnosticado y vuelve con el ejemplo del Che Guevara y Fidel Castro, recordando que quien financiaron su violencia con el robo y el saqueo, si recibir nada por ello, tenían un diagnóstico antisocial.

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Metrobreivikp21
Breivik recuerda  nadie diagnosticó como antisociales al Che y a Fidel Castro, cuando estos robaban. Nota en la página 21 del priódico Metro de Estocolmo, Edición correspondiente al 20 de junio de 2012

Aquí, lo que se pone en claro, es que, el problema de la locura a diferencia de otras enfermedades de tipo orgánico se manifiesta en medidas que le son externa al individuo, es decir en una relación con su entorno social.

Se es loco, si no se siguen determinadas expectativas sociales, o si las expectativas que un día dominan se han disuelto de una manera catastrófica, como le ocurrió al nazismo y como no acaba de pasar con el Castrismo. Si se analiza bien su historia bien podríamos calificar a Castro de un enfermo político, carismático y manipulador como suelen ser los psicópatas, capaz de arrastrar a un puñado de jóvenes a una acción suicida como fue la del Moncada, avalada por una ideología donde se mezclaban eclécticamente las ideas fascista del partido ABC con las de las socialistas y nacionalistas de Antonio Guiteras.

Hablaríamos pues de un enfermo que en sus años de poder ha provocado, en forma de guerras y conflictos y fugas en el mar, mas muertes y tragedias que las que provocara Breivik en toda su vida, no importa su increíble eficacia a la hora de matar.

Monsieur Verdoux resucitado

Esta paradoja es en buen sentido la misma que enuncia en la película de 1947 (a poco de los Juicios de Núremberg) Monsieur Verdoux; el filme, dirigido y actuado por el Charles Chaplin, fue su segunda película hablada, se nos narra la vida de un empleado de banco que al quedar cesante se inventa un nuevo negocio, el de casarse con solteronas ricas para luego asesinarlas y quedarse con un dinero que emplea en una causa noble, mantener su pequeño hijo y su esposa paralítica, ajena a los asesinatos que comete su esposo.
La película se basa en la vida de un famoso asesino en serie francés Henri Désiré Landru. Se calcula que este frío individuo, para mantener su negocio, asesinó entre 117 y 300 mujeres. Luego murió guillotinado el 25 de febrero de 1922, en la cárcel de Versailles.

Chaplin se vale de la historia de Barba Azul para poner en evidencia la doble moral de una época donde se juzga criminales de poca monta mientras se glorifica a genocidas. Todo ello queda recogido en la frase de Monsieur Verdoux: Asesinar a una persona hace de uno un canalla, asesinar a millones un héroe. Las cantidades santifican. Que otra cosa se podía decir de una sociedad que había aceptado, todavía no queda claro por qué motivos -yo me inclino a creer en los maltusianos- el desencadenamiento de dos grandes guerras mundiales, no hablemos ya del contubernio mediático que había existido anteriormente con genocida de la talla de Hitler y Stalin. Pues bien esa doble moral es la que se vuelve a poner en evidencia con el caso Breivik cuando el implicado se pregunta por qué le diagnostican a el y no a sus modelos el Che y Fidel.

Es verdad que cambian los polos de la dicotomía, ya no se trata de clasificar al implicado que muera como héroe o asesino, sino como loco o criminal, siendo la primera opción la mejor manera de restarle sentido a la acción de Breivik, identificando al fundamentalista occidental como un loco, se impide que sirva de modelo a otros, ayudándose así a preservar el monopolio del estado sobre la violencia. De paso se ayuda a la sociedad a que entierre la cabeza para no ver que más que este o aquel individuo, padecen de esquizofrenia que es ella misma la que está enferma, que, los Hombres láser, Mangs, Breiviks, y otros personajes en los que no nos hemos detenido como Jackie Arklof, mas conocido como el “Nazista negro”, objeto de otra obra de Magnus Sabdelín. El propio Arklof de origen afro bosnio ha sido el mismo autor de un libro de emblemático nombre: “El Hombre marioneta”

Y es que no todo el mundo resiste, sin explota en una barbaridad, el vivir entre dos aguas; nadando a contra corriente en una conciencia social escindir entre un discurso que aboga por la tolerancia, la integración y los derechos de la minoría y otro que proclama el miedo a lo extraño, que se estructura de manera invisible generando segregación y xenofobia, súmese a todo esto el choque entre la apología de la vida, manifestada en la eliminación de la pena capital e incluso del maltrato de animales, que convive con una filosofía de muerte, que hasta no hace mucho aplaudió al Eugenesia,

que induce al aborto como medio anticonceptivo, que participa en sangrientas búsquedas de la paz fuera de sus fronteras y que por último con apoyo de sus sindicatos y políticos y elimina cualquier traba moral a los empresas que venden armas a países en conflictos.



Esos son los héroes santificados por los número según Monsieur Verdoux, la encarnación del hombre de doble vida, que puede ser un magnifico hijo o padre de familia, amar el arte, la las cultura o la literatura y al mismo tiempo no temblarle el pulso a la hora de matar directa o indirectamente a otro ser humano, como hacen los terroristas, pero también los cirujanos, los generales, los gobernantes de cualquier color, los fabricantes de armas y por supuestos esos a quienes se cataloga de grandes revolucionarios.

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2 comentarios to “Entre Breivik y Verdoux: buscando la responsabilidad perdida”

  1. Henrik hernandez 26 junio 2012 a 4:32 PM #

    Buen trabajo. Se deberia decir que se le declararía \”incapacitado mental\” en lugar de demente (la demencia es otra tipo de enfermedad). Pienso que la cifra de muertos, no es exagerada, sino que se a ocultado que en la acción debieron particIpar por los menos 2 asesinos (quizas más) , pues si se calcula matematicamente, la superfice de la Isla, el cargar y regargar el arma, disparar y el de \”peinar\” la zona en busca de la victimas, si lo llevamos a una ecuación donde se le añada el factor tiempo, es necesario que la acción se llevara acabo por varias personas y el límite inferior es 2

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  1. 26 junio 2012 - 26 junio 2012

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