El Rey Pasmado (que no desnudo), por el cuerpo amado

21 Jun

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Venus ante el espejo, obra de Diego Velázquez, del pintor de la corte de Felipe IV de Austria . Foto: Alarcowa

Que extraño me resulta el no haber visto, hasta ayer, la película El rey pasmado, obra de 1991, que aunque entonces recibió 8 Premios Goya, nunca yo había leído o escuchado hablar sobre ella.

Por fortuna los caminos del Señor, aún cuando inescrutables existen y fueron ellos lo que me condujeron en estos días a descubrir el filme en cuestión, en los anaqueles de la biblioteca Francisco Ayala, del Cervantes de Estocolmo.

Y repito lo de extraño, porque me creía, casi un experto en Fernando Fernán-Gómez, al que no se le había escapado una sola actuación cinematográfica de quien para mi, fue uno de los mejores artistas, ya no del mundo iberoamericano, sino también del mundo a secas; un actor que nunca defrauda y cuya veta irónico-humorista siempre se luce, aunque sea en el rol que aquí la ha tocado, de inquisidor, por fortuna, bastante liberal y no tan cruel como el célebre Torquemada.

La película, que dirige Joan Potau, se basa en Crónica del rey pasmado, una novela de Gonzalo Torrente Ballester, publicada en 1989 por Editorial Planeta, adaptada por el guionista Imanol Uribe.

La ambientación histórica de la parodia no sorprende, en eso los españoles son para mi geniales, el tema sí, que es el de disquisición teológica sobre ,si resulta pecaminoso o no ver el cuerpo desnudo de la mujer propia. Y lo que es fundamental, si es legitimo hacer el amor por placer y no solo con el objetivo de procrear.

Todo parte de una experiencia que tiene el joven rey de España, Felipe VI, hijo de esa dinastía de los Asturias, a la que tanto le crecía la quijada, cuando se va de putas, acompañado por un caballero que simboliza el diablo, y descubre por primera vez en su vida el cuerpo desnudo de una mujer, en este caso de Marfisa -encarnada por Laura del Sol- cara meretriz que solo un rey, gente de mucha alcurnia así como altos prelados se pueden permitir. Tras este choque nace la obsesión de Felipe -interpretado por Gabino, un actor que nunca me ha hecho mucha gracia, la vedad- Diego-por ver desnuda también a su mujer Reina ( interpretada por Anne Roussel) la cosa no es fácil pues, si la película no exagera, hasta el sexo de los reyes, estaba administrado por la iglesia.

Habrá quien se quede con lo simpático del escándalo, yo me quedo con el debate, y en particular con la retórica que emplea el padre Joaquín de Almeida , un jesuita portugués regresado de evangelizar indígenas en América , para defender el derecho del Rey al disfrute de su mujer, lo hace enfrentándose a la figura del fraile Villaescusa (Juan Diego) quien simboliza el fundamentalismo con que encubren su descreimiento los inpostores que suelen medrar en cualquier institución sea religiosa o política.

Ni diré que es la gran película, pero si, una, muy bien hecha en los estertores del destape español, por ello quizás no diga mucho al joven espectador, paras el que ver desnudos es habitual desde que nació, como será para sus hijos ver el coito anal y cunnilingus entre individuos de un mismo sexos, algo para lo que si sospecho ya será un poco mas difícil encontrar redentores en la religión.

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Una respuesta to “El Rey Pasmado (que no desnudo), por el cuerpo amado”

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