Sigamos con la pedagogía: el caso del niño salvaje

20 May

Sólo por el tema que se anunciaba en la caja del video (el salvaje) que es, como en sueco, han traducido la película francesa L’enfant sauvagem (El niño Salvaje), es que he sacado, prestada de la biblioteca pública de Skärholmens, esta obra, para ilustrar mi fin de semana.

Así, la he partido en dos noche, para entrar en sueño, como hago con los buenos libros, sin pensar ni en el director, ni en la fecha de su realización, atrapado por una historia que siempre me he interesado; la del intento de rescatar para la sociedad, niños criados en salvajismo. Es algo que me engancha desde niño, a partir de un librito sobre curiosidades de la ciencias, de origen soviético, que no recuerdo bien, pero que seguramente se habría referido, junto a casos de la India, al que se trata en este filme, basado en un hecho real.

Resulta que una mañana del muy revolucionario año de 1798, fue encontrado, en un bosque del sur de Francia, un niño desnudo, que había crecido como una alimaña más de la foresta, robando aquí y allá, tomando agua de las charcas, disfrutando de la lluvia y de la Luna, y durmiendo en agujeros y cuevas. No sabe hablar, ni escribir, anda casi en cuatro patas y se sube en los árboles como un mono, el chico tenía una cicatriz en el cuello, como si alguien le hubiera intentado dar muerte y abandonado el “cadáver” que no lo era.

El chico ubicado en una escuela especial, junto a niños sordomudos y es allí donde un medico se compromete a civilizarlo. Este galeno devenido en educador especial se llamó Jean Marc Gaspard Itard (Oraison, Provenza, 24 de abril de 1774 – París, 5 de julio de 1838) y supongo que fuesen las ideas de Rousseau sobre el buen salvaje quienes despertaran su interés en el llamado niño salvaje de Aveyron.

Afortunadamente consiguió que las autoridades respaldara su proyecto de rehabilitación del muchacho, sin lo cual la pedagogía se habría perdido una experiencia única, anotada meticulosamente, según nos muestra la película en la bitácora del doctor, publicadas entre 1801 y 1806 en forma de memorias. Y fue a partir de esta experiencia que Jean Marc Gaspard Itard se consagró a la educación especial; llegandose a convertir en un verdadero especialista en la materia.

En la película nos narra todo el proceso, difícil, pero con resultados que demuestra como tanto la paciencia del médico, como un método experimental adecuado puede extraer buenos resultados de los elementos básicos racionales y morales que existen, aparentemente innatos, en todo ser humano.

El niño bautizado, como Víctor, aprenderá a decir la palabra leche, leer determinados nombres de instrumentos, defenderse de un castigo injusto, etc.

Pero la película era algo mas que un remedo de documental, demasiado bien actuada, demasiado extraña, demasiado interesante la fotografía como para que no hubiera tras de ella la mano de un gran equipo de realización.

Luego, viendo los créditos confirme que allí estaba la mano de Francois Truffaut, como director, coguionista, y actor; es él quien interpreta precisamente al doctor Jean Itard y si dirige a su equipo como el médico que educaba a Víctor; ya podemos imaginar de donde le llegó el éxito a este realizador genial.

Y para nuestro orgullo nacionalista, encargándose de la fotografía está nuestro casi compatriota, Néstor Almendros, nacido e Barcelona pero crecido y se formó como artista en Cuba, hijo por cierto de un gran pedagogo también; Herminio Almendros, quizás de ahí su interés por un filme de este tipo.

Almendros trabajó en varios documentales del (ICAIC), formándose allí como fotógrafo, sin embargo su inconformidad con el giro estalinista de la revolución le llevó a marcharse de Cuba 1962. Se establece en Francia y será allí donde inicie una fulgurante carrera, como creadores al que el medio intelectual le perdonara su dididencia con respecto a la Revolución cubana, un caso raro de creador que participó además en el El pequeño salvaje (1969), en otras películas dirigidas por famosos como el propio Truffaut, Éric Rohmer o Terrence Malick es el encargado de la fotografía en películas que todos conocemos como por ejemplo, por la que obtuvo un premio Kramer contra Kramer (1981), o La decisión de Sophie (1982).

También encontró espacio en su obra creativa para su compromiso con la patria adoptiva al codirigir junto a Orlando Jiménez Leal, Conducta impropia (1983) una película sobre el trato inhumano dado en Cuba a los homosexuales.

Pero esto ya es cosa del pasado, y de lo que el propio Fidel Castro se ha autoinculpado y no nos extrañemos si en un futuro no lejano es a los hetrosexuales a los que les toca poner las barbas en remojo, con lo avanzada que estan en nuestras aulas la educación de “género”, que es una manera de “civilizar” al mal “salavaje” patriarcal.


Por su parte el protagonista Jean-Pierre Cargol, el niño que interpreta a Víctor, no parece haberle ido muy bien después de esta experiencia, solo actuó en la película “Caravana a Vaccares”. Una película de 1974 que narra una historia de asesinatos en el contexto de la peregrinación de los gitanos al santuario de la patrona de la región de Provenza en el sur de Francia. Aquí vemos a Cargol, que por cierto por lo moreno parece un gitanillo, con el mismo melenón de el niño salvaje prometiendo ser una promesa que por lo visto no se cumplió, sabrá Dios por qué.

Por cierto El Niño salvaje me recuerda mucho otra película, que de no ser posterior creería haber inspirado a la de Truffaut -de ahi que la formula se inventa y considere que la francesa alimenta a ésta- me refiero a la película de Werner Herzog titulada: Jeder für sich und Gott gegen alle (Cada uno por su parte y Dios contra todos), para nosotros “El enigma de Kaspar Hauser”. Aquí se trata un caso parecido al francés, es el de un niño educado como un animal o en su defecto que padece autismo.

Una vez mas reaparece el duro papel del educador y de los logros que este alcanza. Es también una historia real la del célebrede Kaspar Hauser la película se conoce en el mundo hispano como El enigma de Kaspar Hauser, se hizo en Alemania en 1974 y nos cuenta la vida y la muerte de un niño encontrado en 1828, en Nüremberg totalmente incapacitado, con una carta en la mano en la que se dice que ha nacido en 1812, por cierto, a Kaspar lo interpreta Bruno Schleinstein quien no era actor profesional.

Aquí el responsable de la educación del chico encontrado, aunque con la asistencia de teólogos, médicos y maestros, y cronista del proceso educativo, es el tutor de chico, el jurista y filósofo; Paul Johann Anselm Ritter von Feuerbach (Hainichen, Jena, 14 de noviembre de 1775 – Fráncfort del Meno; 29 de mayo de 1833). Es el autor de la obra en la que parece inspirase la película: “ Kaspar Hauser. Un delito contra el alma del hombre” y de sus dotes educativas no pueden quedarnos dudas tras saber cuando lejos llegaron sus hijos en el campo intelectual; uno es el filósofo Ludwig Feuerbach, fuente del ateísmo marxista y el otro un gran matemático Karl Wilhelm Feuerbach.

Quiero recomendar a mis lectores esta película en blanco y negro, que reflexiona sobre los factores que influyen en la socibilización humana, que resulta además de una rara joya cinematográfica, un merecido homenaje al Dr. Itard, alguién de cuyo amor por el educando, y paciencia en la enseñaza tienen mucho que aprender, quienes hoy se dedican al noble arte del magisterio.

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