Goya, el corresponsal que necesita nuestro tiempo

17 May

Portada del catálogo: Goya cronista de todas las guerras: Los Desastres y la fotografía de guerra

 

El pasado 5 de mayo, tuve la suerte de reencontrarme con la obra de uno de los artistas plásticos que más me ha impresionado, Francisco de Goya Lucientes, alguien al que aprendí apreciar desde mi mas temprana juventud, estimulado por mi madre, Licenciada en Historia del Arte.


Se trata de un pintor que seguí por producciones casi toda mi vida hasta el afortunado año de 2005, entonces pude plantar cara a sus originales gracias a la dicha de visitar el sacrosanto Museo del Prado. Allí existen más de ciento cuarenta pinturas de Goya lo cual nos permiten al seguir la evolución creativa del artista. Allí estaba,  en la planta segunda, sala 89, entre otras grandes obras del artista, y junto a su versión vestida, La Maja desnuda;   haciendo gala de su atractivo sexual, exhibiendo sin pudor y por primera vez en la historia de la pintura el vello púbico de una mujer.

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La Maja Desnuda. Foto: Galería de Alaskan Dude

La obra que formaba parte de la colección de Godoy inventariada en 1808 por el Gran Inquisidor junto a otros tres cuadros de temas obscenos y por las que Goya fue mandado a llamar para comparecer ante la Cámara Secreta de la Inquisición de Madrid y reconocer si eran obras suyas o no y quien las encargó. Se ignora si tal comparecencia llegó tener lugar, en todo caso es una muestra de lo escandaloso que resultó la obra de este artista para su tiempo.

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Pero esta vez, no fue en Madrid donde me topé con los dibujos de Goya, sino en el Instituto Cervantes de Estocolmo, donde acababa de inaugurarse la exposición Goya cronista de todas las guerras: Los Desastres y la fotografía de guerra.
Como parte del evento, tuvo lugar ese día, una interesante conferencia a cargo del crítico Juan Bordes , titulada  Los desastres y la fotografía de guerra , entre otras imágenes con las mismas estampas con las que Francisco Goya retrató los horrores de la guerra de independencia española contra Francia (1808-1814).

De lo que se trataba en la charla era de convertir la obra del artista en una crítica contra la crueldad de una guerra, donde ambas partes se ensañaron con el enemigo. No sé, hasta que punto, pudo aquella denuncia, bastante imparcial para lo afrancesado del artista, pudo tener efecto en la conciencia de España, basta citar por ejemplo los crímenes cometidos durante la guerra de Cuba, que en mi opinión dejan muy debajo las crueldades que se ven las litografías de aquel artista; nacido en 1746, en Fuendetodos, Zaragoza, y muerto durante su exilio en Burdeos en 1828; un maestro que tuvo, entre sus muchos discípulos, a la cubana que amo José Bonaparte, Mercedes Santa Cruz y Montalvo, hija del Conde de Jaruco y Mopo, Condesa de Merlín.

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Y no puedo negar, mirando sus dibujos de la guerra, que la escuela sentada por el maestro desborda las plásticas para alcanzar otras formas de artes visuales, el cine, donde emerge lo goyesco cuando menos te lo esperas,  en obras sobre la guerra, o de terror, o de ambas cosas por ejemplo Balada Triste de Trompeta, dirigida en el 2011, por Alex de la Iglesia.

Pero volviendo al Cervantes; no solo resultó interesante la charla, sino también la manera en que  fue complementada la exposición; fotos que demuestran  lo cruel que puede ser una guerra como la manera en la que sus imágenes pueden manipularse con fines políticos, como es el caso de las que se tomaron durante la comuna de Paris.

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Y tan valioso como lo anterior es el catálogo bilingüe de esta exposición, que viene acompañado de un jugo de imágenes de Goya, las cuales son explicadas, además de contarnos la historia de la corresponsalía de Guerra, un relato que se inicia con la vida del periodista William Howard Russel (1820 -1854), un hombre que debió sufrir la censura, tanto de sus denuncias sobre lo que pasaba en la guerra de Crimea en 1954, como de la guerra civil estadounidense, planteándose desde entonces el mal que llega hasta nuestros días, el de no saber, por ejemplo lo que de verdad está pasando en Afganistán.

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Quizás también necesitaríamos, ya que no nos llegan buenas fotografías, un Goya que nos narre con sus grabados lo que esta pasando, del mismo modo en que quedaron  registradas para  la posteridad, en las planchas de Goya,  las barbaridades de la guerra entre el pueblo español y los ocupantes franceses.

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Una respuesta to “Goya, el corresponsal que necesita nuestro tiempo”

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