¡Viva la Pepa!…y los “Pepes”, aunque algunos todavía no se lo merezcan

16 Feb

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Monumento a La “Pepa”, en Cadiz.
Foto:
i_abel’s photostream

“Y que Viva la Pepa “, en el lenguaje coloquial de hoy vendría a equivaler lo mismo a un llamado al desorden que  que aquello de y que” salga el sol por donde quiera”  -en Cuba se decían los campesinos de una serie televisiva: “y que salga el sol por donde salga”- , es decir que nos importa poco las consecuencias, cualquiera que estas sea de una decisión tomada.

“Viva la Pepa” tiene su origen el grito de respaldo a la Constitución proclamada en Cádiz, el 19 de marzo de 1812, día de festividad de San José, por eso la llamaron la Pepa. “Viva la Pepa era una consigna de rebeldía que se gritaba como respuesta a la restauración del absolutismo emprendida por Fernando VII en 1823 a pesar de haber jurado dicha constitución tres años antes.

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Fernando VII. Foto de la Imagen: Jaume d’Urgell

A pesar de enfrentarse a los franceses los promulgadores de la Constitución Española de 1812 en medio de sus contradicciones, estaban profundamente impregnados de los ideales que inspiraron la revolución francesa. No es algo del todo ilógico si tenemos en cuenta que Napoleón al derrocar la república se convirtió en alguna medida en el enterrador de aquella revolución, no importa que los afrancesados de entonces le apoyaran como supuesto portador de la libertad, trabajando sin darse cuenta contra sus mismo sueños, al estilo de los comunistas que hoy, hacen lo indecible por sustituir el capitalismo, por el…capitalismo de Estado, es decir un capitalismo igual o peor al que dicen combatir.

Los ecos revolucionarios, no solo franceses, sino también norteamericanos en aquella constitución española se manifiestan claramente en su apelación a la soberanía popular, la libertad de expresión y de imprenta, las garantías procesales ( practica no muy respetada por los revolucionarios franceses que digamos ) y su concepto sobre división de poderes. Y no es de extrañar que a su vez tuviera ella impacto en las constituciones enarboladas por los independentistas hispanoamericanos antes y después de la separación de sus tierras de la madre patria.

Y quien sabe si de haber sobrevivido la Pepa no hubiese tenido lugar aquel doloroso e interminable proceso de bipartición, que solo sirvió para debilitar los pueblos hispano hablantes frente a sus enemigos anglófonos de este y del otro lado del mar. La vocación originaria de la Constitución era la transformar a los súbditos de un imperio absolutistas en ciudadanos de una monarquía constitucional donde la tendencia era la de igualar como españoles no sólo a europeos y criollos, sino incluso a los hijos de los indígenas americanos y de los africanos libertos. Todo esto en medio de golpes bajos dados por la fracción conservadora de las cortes como el de si bien reconocer a los mestizos la nacionalidad española y con ella los derechos civiles implicado, privarlos de derechos políticos propios del ciudadano, una medida con la que se anulaba de un plumazo la superioridad electoral del nuevo mundo en caso de un sufragio universal. Así, y solo así los peninsulares podía garantizar un número de diputados similar al de los americanos, no se daban cuenta que le estaban regalando casi seis millones de mulatos americanos a lo que pronto será la causa de la independencia, fomentada primero por los españoles de América que no querían verse sometidos a una nueva metrópolis, la francesa y una vez derrocado Napoleón, aún con mas fuerza por Gran Bretaña la archienemiga de España. Los delegados americanos, combatieron la diferencia numérica a favor de la Península reclamando un mayor número de provincias, iguales en derechos representación a las de la parte europea del Estado nacional hispano, pedía dividir la soberanía a nivel nacional, representada en las Cortes; a nivel provincial, depositada en las diputaciones; y a nivel municipal, en los ayuntamientos que donde tendía su base los procesos electorales. De ciertamente se estaba llamando a la creación de un modelo federal recordaba ciertamente a los Estado: Unidos, una república que no le gustaba nada al rey y que por otro lado rompía con los criterios centralistas que siempre han sido tan caros al liberalismo español, enemigo de todo lo que huela a quiebre de un aparato administrativa manejado desde Madrid.

Hay que decir que los trescientos diputados reunidos en 1810, en el oratorio de San Felipe Neri, en la ciudad de Cádiz, cerca de sesenta fueron americanos entre los que se destacarían, tanto entonces como después, los nombres de Miguel Ramos Arizpe, Fernández de Leiva, Vicente Morales Duárez y José Mejía Lequerica. Y sin dudas es a estos delegados que sabemos el artículo primero según el cual: La nación española es la reunión de los españoles de ambos hemisferios. Idea demasiado grandiosa para la mente provinciana y mediocre de muchos peninsulares, no solo de aquellos tiempos, sino incluso de hoy en día a los que le cuesta reconocer la importancia del nuevo mundo, ya no solo como receptor y reserva, sino incluso salvaguarda de la hispanidad, una hispanidad hoy cargada de enemigos en la tierra cuna que le vio nacer. Tal vez no  fue del todo proporcional la representación americana, pero eran suficiente para poner en crisis las injusticias mas evidentes de estatus colonial no solo en América sino incluso en Las Filipinas, modernizar la administración y sobre todo el comercio hispánico, es decir anticiparse 100 años al exitoso proyecto del Commonwealth con el que tanto han salido ganando Inglaterra y sus excolonias.

De todos modos independizarse de un régimen como el que se proponía en la Pepa como ese habría constituido un tremendo error sino para los pueblos de pueblos de América, si para las elites blancas, Mantuanos y demás que guiaron la lucha independentista y no lo fue hace la guerra contra el ejercito colonial y sus cipayos que defendían a un Rey como Fernando VII que pisoteaba la constitución que el mismo había subscrito, que convertía con este acto funesto en independentista de armas tomar a quienes a lo sumo se habrían comportado como moderados autonomistas, como es el caso del cubano Félix Varela. Se trata del filósofo y sacerdote cubano que el 18 de Enero de 1821 inaugura en el Seminario de San Carlos en la Habana, Cuba, lo la primera Cátedra de Derecho de América Latina. Esto fue resultado de la vigencia en la isla de la Pepa, la cual había llegado a Cuba el 13 de julio de 1812 en la goleta Cantábrica, proclamándose como nueva constitución en La Habana el 21 de julio y en Santiago el 8 de agosto de mismo año.

Varela es electo a las Cortes de 1822 y presentará en Madrid, el 22 de diciembre,  una proposición de mayor autonomía para Provincias de ultramar, que la arbitrariedad de Fernando VII llevará a transformar en demanda de independencia para Hispanoamérica lo que le ganó la persecución de los absolutista y la necesidad de escapar de la península por Gibraltar.

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Estatua de Felix Varela. Foto: Caperucita23

Anticipándose a los 200 años de la Pepa, radio Nacional de España, en le dedicó la edición correspondiente de al día primero de octubre de 2011 de su programa Documentos RNE, bajo el título de – La Constitución de Cádiz: Un espejismo de libertad.* Alli podemos escuchar un interesante documental de José Manuel Delgado donde se detalla cómo se sentaron las bases del régimen constitucionalista liberal en España, entre 1810 y 1812, al tiempo que se batallaba contra los ejércitos de Napoleón. Allí se nos revelan muchas de las contradicciones de la Pepa, por ejemplo su intolerancia contra otras religiones que no fueran la Católica al tiempo que ponía fin a la inquisición, por la manera en que contravenía los derechos procesales del ciudadano. Y llama la atención escuchar el calificativo de utópico que da uno de los especialistas consultado, cuando se refiere al la igualdad entre los españoles de ambos mundos. Si de utopía vamos a hablar mejor sería hacerlo del vano intento de frenar el serviismo medieval, de ponerle coto a una monarquía de la que desciende la misma, de la cual, a estas alturas,  y con tan nefastos antece3dentes, España no ha sabido librarse.

Algo que muestra la superioridad que tenían los españoles que hicieron aquella constitución en relación a algunos académicos de hoy en día, acostumbrados a pensar en pequeño la hispanidad, como algo reducido a la península, o mejor dicho a sus reductos castellano parlantes.

Por mi parte no me resulta extraño reconocerles participación a los primos peninsulares en una constitución futura para todos los pueblos hispano parlantes, que vele más por lo que nos une que por los que nos diferencia. Solo que tendrá que se ser republicana, nada de borbona y si es posible redactada en aluna ciudad de la Américas, acaso en La Habana una Constitución donde quepamos los hispanoamericanos y, a pesar de su crisis de identidad, sus olvidos y pecados del pasado, también haya espacio para los “Pepes” que es como se moteja a los españoles, hoy en Cuba.

En resumen que podamos vernos otra vez, los de allá y aquí, unidos por una lengua, una cultura, y el rechazo compartido al despotismo, gritando: ¡VIVA LA PEPA!

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El autor, mojado por una lluvia de Cádiz, como aquella que cayó en mismo día de la Pepa.

* El tema de la Constitución de Cádiz volvió a ser tratado por Radio Nacional de España, pero en el programa Siluetas, que se emite los Domingos de 15.00 a 16.00 horas bajo la dirección de Manuel Ventero. Lo hizo en la edición correspondiente al 18 de Marzo de 2012 con la entrevista realizada por Ventero a Pedro González-Trevijano, Catedrático de Derecho Constitucional y autor de Yo, ciudadano. Usted puede escuchar esta nueva e interesante reflexión sobre “La Pepa”, en el 200 aniversario de su promulgación pinchando aquí. También se  dedicó a la Pepa el programa,  del 19 de Marzo de 2012, el mismo día de su bicentenerio, de “En días como hoy”, presentado por Juan Ramón Lucas, escúchelo pinchando acá.

 

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2 comentarios to “¡Viva la Pepa!…y los “Pepes”, aunque algunos todavía no se lo merezcan”

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  1. Del elitismo liberal: Un enfoque diferente sobre la Pepa « El Hombre de Cuba Nuestra - 15 abril 2012

    […] en el liberalismo, no solo español, un precursor de los totalitarismos de izquierda y derecha. Recientemente escribí a propósito de la Pepa, ya estaba publicado en texto en este blog cuando llegó a mi buzón la edición número 387, […]

  2. 17 feb 2012 - 17 febrero 2012

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