Sobre “La tarde se mueve” y “El síndrome de Fariñas. Un obligación más de la medicina socialista

11 Nov

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Foto: Parlamento Europeo

Que  Progreso, la voz radial del castrismo en Miami, sea “alternativa”, como proclama Edmundo García, conductor de La Tarde se mueve“,  no hay Dio que lo crea, alternativa sería si no ocultara las miserias de la isla de donde provienen sus realizadores, a los que sólo parece importarle mas miserias del exilio, que las tiene; un exilio cuyos errores deberían agradecer pseudoperiodistas, pues estos lo único que les permite encubrir el verdadero papel que juegan, el de ser una extensión mas, de las tantas que expande por el mundo la media oficial cubana.
Esto no quita el deber de escuchar la Tarde se mueve, del mismo modo que se escuchamos su competidora en intolerancia y falta de respeto con la inteligencia del oyente;  La Peña Mambisa. Se trata de dos visiones bilaterales de la realidad que sumadas nos permiten un cuadro entero del mundo.
Esta es la razón por la que escucho de vez en cuando la Tarde se mueve, como sano ejercicio de paciencia, y a la vez como constatación de la tolerancia, que tiene “la mafia de Miami”, con quienes se burlan de ella, una tolerancia que le falta a la otra Mafia, la de La Habana, digan lo que digan en sus panegíricos sobre el país que un día abandonaron, bajo el mismo poder que hoy defienden, los Arucas y los García, que diga lo que diga el gobierno de Cuba.

Y ha sido por la edición correspondiente al miércoles pasado, 9 de noviembre de 2011,  de la Tarde se Mueve, que me he enterado de la premiación del médico que atendió al “Coco” Fariñas durante su mediática huelga de hambre, y también que el estado cubano le ha negado la atención que le concediera al ex militar y psicólogo opositor, a unos disidentes de afectados por lo que ya podríamos catalogar síndrome de Fariñas, entiéndase con ello la pretensión de realizar una huelga de hambre con atención de la medicina estatal, prácticamente la única que existe en Cuba. El conductor de La Tarde se mueve no dice nombres, pero supongo se refiere a los casos Alcides Rivera Rodríguez y Rolando Ferrer Espinosa quienes habían comenzado su huelga  el 28 de septiembre pasado, en la misma Santa Clara de Fariñas.
Edmundo García se ríe, no sin cierta razón de rstos disidentes que han olvidado que del verdadero sentido de una huelga de hambre como mecanismo de presión, algo que nada tiene que ver con el espectáculo que se nos ofreció al mundo de este Fariñas que al tiempo que criticaba al gobierno se prestaba para lucir con su tratamiento las virtudes humanitarias del régimen, el mismo régimen que no tuvo reparos en dejar morir a Orlando Zapata, y que encontró en la increíble huelga de Fariñas, la oportunidad de lavar su mala imagen, una misión que contó con la ayuda involuntaria o inducida – recordemos que el aparato del gobierno cubano tiene los recursos para colocar a sus agentes asesores de sus enemigos, lo mismo en Europa que en Estados Unidos- de toda esa gente que aupó a Guillermo Fariñas como a un héroe.

Sólo una voz, se atrevió a ir contra la corriente, y no fue precisamente de uno de nuestros analistas más destacado, del tipo Carlos Alberto Montaner, no, fue la de Zoe Valdés, a quien muchos no le hicieron caso, como si fuese una predicadora en el desierto, otros la mayoría,  trataron peor,  como si fuera una envidiosa, sin embargo, tras escuchar las noticias del nuevo trato que se le da a los huelguistas de hambre, da la impresión de que, al menos por esta vez, la escritora estuviera en lo cierto.
Por su parte Edmundo García, sin quererlo, ha puesto de manifiesto la vulgar politización que padece la medicina en Cuba, la cual, si realmente se basara en valores humanos o socialista debería dar atención a todos, no importa si se trata en el fondo de un síndrome de Fariñas, algo que al fin y al cabo, sin importar su origen social o político es también una patología. Estonces podría decirse que en Cuba rige la salud para todos, incluso para los adversarios de ese gobierno, que olvida, como lo hace en Edmundo garcía, que hasta en la guerra, se ha de cuidar la salud del enemigo cautivo.

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Una respuesta to “Sobre “La tarde se mueve” y “El síndrome de Fariñas. Un obligación más de la medicina socialista”

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  1. 11.11.11 - 11 noviembre 2011

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