Fittja Open: cuando el arte nos cae del cielo

13 Oct

Cartel colocado junto a la escalera que lleva a la bilioteca de Fittja. Foto: Carlos M. Estefanía

Parece que el arte me perseguía aquel sábado en que descubrí la Exposición sobre lo Políticamente Correcto en “Historia Viva” de Estocolmo. Resulta que ese mismo día, ya de vuelta de la parte antigua de Estocolmo,  al entrar al centro comercial cercano a casa descubrí materializada en forma de una instalación la acción cultural que unos días atrás, en la biblioteca de Botkyrka había visto anunciada: Fittja Open (Fittja Abierta) 2011, evento inaugurado el Sábado, 10 de septiembre en la Sala de Arte de Botkyrka  y en la que participaron 13 artistas interesados en la creación en el espacio público. El proyecto debe mantenerse hasta el 16 de Octubre.

En este caso se trataba de la obra  Please, please, please, let me get what I want de los artistas Birger Lipinski y Laercio Redondo.

Le pregunté a una chica que parecía implicada en el proyecto de que se trataba y si podía filmar sus palabras y me recomendó que hablara con los creadores, el que mas a mano estaba era Laercio, quien resultó ser brasilero y que  a pesar de dominando un perfecto español no se dejó filmar, y no solo eso, sino que sacó su propia cámara para retratarme, como si  pudiera con ello amedrentarme o se tratase de un duelo de fotógrafos, por supuesto el contraataque no me inmutó.  Aún así Redondo siguió haciéndose de rogar y no hubo manera de que posara para mi cámara. Nada que si Fittja estaba abierta Redondo se cerró en redondo para que usted le conociera.

Francamente me sorprendió tal actitud en un brasileño, gentes a las que uno siempre asocia con la apertura y la cordialidad, sin embargo ene en caso resultó padecer una suerte de lente fobia que impidió una charla más extendida y la mayor divulgación del sentido de su obra. Es una pena, no importa el talento de un artista, ni el extenso curriculum que este tenga, en un mundo tan competitivo con es el de la creación cultural nunca será demasiado lo que se haga en el sentido promocional, ni habrá pecado mayor que despreciar a un medio, no importa si es un medio establecido o alternativo como es Cuba Nuestra.  Por cierto mas tarde he leído que Laercio disfrutado de varias becas en Cuba, espero que no sea a causa de algún desencuentro con cubanos que tan esquivo nos saliera este brasileño.

De todos modos a fuerza de insistencia conseguí algo, sacar en off la voz de artista, mientras hablaba de su obra,  y así he publicado en material en nuestro canal de , una vez que borré, no sin cierto trabajo, y por un problema de ética profesional las tomas que aparecía el rostro de mi entrevistado.

Mucho mejor suerte tuve con su colega Birger Lipinski, quien accedió a salir en cámara explicando junto a Joanna Sandell,  directora del salón de cultura de Botkyrka, en acto de auténtica sencillez y modestia, de que se trataba la actividad.

Y fueron ellos quienes me recomendaron que me dirigiera a Krögarvägen 26, donde estaba un apartamento convertido en residencia y a su vez sala de exposición de los artistas implicados en Oppen Fittja.

Allí me topé con la sueca-brasilera Isabel Löfgren, quien hace un interesante trabajo sobre el tema de las antenas parabólicas, las cuales siempre ha sido motivo de recelo para los nacionalistas suecos, en tanto ven en ellas una conexión directa de los inmigrantes con sus  naciones de origen, a las que culpan de que estos no aprendan la lengua nativa y a las que combaten con mil y una regulaciones inexplicables sobre este fenómeno que la artista ha centrado su trabajo, un trabajo que, en mi opinión resulta tan necesario, como efímero en medio del desarrollo, del Internet y la televisión por cables.

La artista sueco-brasileña Isabel Löfgren, nos explicó su proyecto dedicado a las parabólicas que adornan este barrio de extranjeros. Foto: Carlos Manuel Estefanía

Isabel Löfgren mostró la afabilidad que le faltó a su compatriota explicándome con lujo de detalles su trabajo y mostrando el apartamento convertido en galería-residencia de los artista y sobretodo permitiendo filmar para el navegante que llega a nuestra página en Youtube todo lo que allí había.

Pero la cosa no terminó ahí, a la noche volví al mismo sitio para disfrutar de otra alternativa cultural que también había estado viendo anunciada, el coro organizado entre los habitantes del lugar -también había visto los carteles invitando a participar- por Phil Hession,  un artista y cantante de folk originario de Belfast en Irlanda del Norte. En el que participan mujeres de varios orígenes, entre ellas mi amiga la teatrista asturiana Antolina Gutiérrez,  lo hacen cantando, si bien en ingles,  bellísimas canciones de aquella tierra celta de Hession. La actividad que terminó con una deliciosa sopa, una cerveza y una grata entrevista ofrecida por el folklorista a este servidor.

Nada que, que al menos aquí, cuando el arte está para uno, no es necesario buscarlo las galerías especializadas,  éste al igual que el Matrimonio y la mortaja  (nunca mejor dicho tras en reciente asesinato que tuvo lugar por casa) del cielo baja, sin que nos lo esperemos, a la barriada donde nos alojemos.

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