“Amor y fiebre de oro”: otra piezas costumbrista del teatro sueco del siglo XX

22 Sep

Afiche de la obra colocado a la entrada del local tratral a l aíre libre del grupo de teatro de Augustendal. Foto: Carlos M. Estefanía

Este año, nuestro compañero y teatrista Lars Sahlqvist, ha vuelto a tener la gentileza de invitarnos a disfrutar de una obra dirigida por el y una vez más hemos disfrutado del bellísimo parque, donde donde el grupo de teatro de Augustendal pone en escena sus piezas.

Esta vez no han sido los caballos, sino el bello canal que bordea el parque, separándolo de la zona mas urbanizada de Estocolmo quien se ha robado el primer interés de la cámara.

 

 

 

Canal que bordea el parque Augustendal, en Estocolmo. Foto: Carlos Manuel Estefanía

Como en la ocasión anterior, el convite cultural vino acompañada de un delicióso refrigerio: a saber una ensalada un exquisito pan y un necesario refresco, todo a cuenta de la casa, es decier del grupo teatral, al que por cierto se ha incorporado una joven promesa del teatro sueco, Karl Jarndal, el hijo de otra compañera pedagoga especializada en problemas de lenguaje, quien se forma como actor mientras que trabaja a medio tiempo en mi mismo centro.

Esta vez la obra se llama “Kärlek och Guldfeber” (amor y fiebre de oro), con ella se celebra el décimo aniversario del grupo de teatro del Augustendal.

Se “estrenó” la pieza el 13 de agosto de 2011, a las 15:30 y hubo de mantenerse en escena los martes y jueves. A partir de las 18:30, y los sábados y domingos. A partir de las 15.30 horas hasta el 8 de septiembre. Se trata ahora de una suerte de comedia musical de enredos, también de tono costumbrista y como la anterior ambientada en algún momento temprano del pasado siglo. Es el tipo de pieza con que, por lo que he visto, le gusta trabajar al director, sacándole por cierto un magnífico partido, y sobretodo facilitándole el puente a quienes como yo tenemos en muchos aspectos una visión conservadora de la vida, la misma que imperaba, lo mismo en Suecia que en Cuba, en aquella época en al que se supone se desarrolla la historia.

En este caso la música, que no faltó la vez anterior ha desbordado la pieza, incluso antes de que comenzara y en los entreactos, se trata de canciones, pegajosas, mas o menos afrancesadas, más o menos folkloricas, mas o menos norteamericanizadas que disfrutaron los abuelitos suecos y que también he tratado de recoger con mi humilde cámara, testigo de lo bien que sabe utilizar el recurso musical mi colega a la hora de aderezar sus piezas.

Con “Amor y fiebre de oro” se nos cuenta la historia de Leander, un gerente que necesita de inversores para explotar una mina de oro de su propiedad, Aprovechando un viaje de Leander, Bertha, su ama de llaves, idean un plan para timar a un posible inversor disfrazando de grandes personalidades y aristócratas a simple gente de pueblo lo cual genera un circo que no tiene desperdicio.

El autor de la pieza se llama Gedeón Wahlberg , nació el 18 de junio de 1890 en Estocolmo y murió el 03 de mayo 1948 en la misma ciudad, fue escritor, director de teatro, actor y compositor Wahlberg debutó en los escenarios a los 15 años de edad y se desempeñó como jefe del Arbis Teatro en Norrköping entre los años 1918-1931 y 1933-1934. Entre los años 1924-1947 se diecinueve de sus obras fueron presentadas en Tantolunden un teatro al aire libre. Muchas de sus obras fueron llevadas al cine y también a la televisión.

Imágenes del lugar y la representación. Fotos: Carlos M. Estefanía

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He quedado más que satisfecho, como en la vez anterior, discubriendo en el tratro algo que apenas se descubre en los suecos que conozco, picardía y sentido de la ironía, fenómenos universales que parecían haber sido borrados del alma de este pueblo por siglos de rudo luteranismo, un luteranismo que al enganchar con el industrialismo, genera un ser humano tan enajenado en lo espiritual como rico en lo material.

No sé a que se debe este fenómeno, sostengo dos hipótesis, la primera, la que más me gustaría, la de que los suecos de antaño eran mas universales que los de hoy, algo que contradice lo que se espera de la globalización pero que frente a la evidencia de esta obrita tan humana, parecería no tener contestación. La segunda hipótesis se ajustaría a aquello de que el medio es el mensaje y colocaría la universalidad como algo implícito al lenguaje teatral, un lenguaje que se ha desarrollado transnacional mente y que repite mas allá de las nacionalidades de los autores, códigos de conductas que a todos nos llegan precisamente gracias a nuestra capacidad para entender ese “idioma”.

Mas sin embargo no todo está perdido, se trata de una tendencia que se puede frenar, entre otros medios con el arte, en este caso una pieza de teatro que he disfrutado tanto como antaño, cuando me enfrentaba a lo mejor del escenario cubano y es que lo popular y los costumbrista, aunque cueste creerlo tiene mucho de universal, lo mismo si se hace en Suecia que una tierra tan distante en lo geográfico y lo cultural como es Cuba.

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Una respuesta to ““Amor y fiebre de oro”: otra piezas costumbrista del teatro sueco del siglo XX”

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  1. 23 sept 2011 - 23 septiembre 2011

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