Sobre Rafael Correa Delgado y “Revolución Ciudadana” : una conferencia en La Universidad de Estocolmo

9 Sep

este 7 de sept. de 2011, Universidad de Estocolmo. Los profesores Pablo Ospina, y Ricard Lalander, surante una conferencia dedicada a la situación de Ecuador. Foto: Carlos M. Estefanía

Es raro que el Instituto Latino americano no realice las conferencias que auspicia en su biblioteca, pero esta vez no ha sido así, ella estaba ocupada por no se que celebración en la que por poco me cuelo sin querer buscando con premura llegar a tiempo a la charla Peralta: Rafael Correa y la Revolución Ciudadana en Ecuador. Se trata de la Conferencia que habría de ofrecer el Profesor Pablo Ospina, este 7 de sept. 2011. Se trata, según la información que ofrece la institución en su página de un  historiador, antropólogo y litólogo Pablo Ospina Peralta es profesor e investigador en la Universidad Andina Simón Bolívar, Quito. Por la misma fuente nos enteramos de que desde los años 1990 ha publicado ampliamente sobre movimientos sociales y procesos políticos en Ecuador. Entre sus publicaciones más recientes sobre el tema destacan Los Andes en Movimiento: identidad y poder en el nuevo paisaje político (2009) y En las fisuras del poder: movimiento indígena, cambio social y gobiernos locales (2006).

La charla se desarrolló con numerosa presencia de interesados en la sala E 319, Edificio E, piso 3, de la Universidad de Estocolmo. Y debo reconocer que resultó una exposición muy instructiva sobre la realidad ecuatoriana, aún cuando el especialista, cuya hija presentó en una foto acompañando a Correa, de algún modo suavizó lo que podría ser una critica severa a su gobierno, por ejemplo restándole hierro al hecho de que se haya ralentizado durante este proceso la disminución de las diferencias socio-económicas entre las distintas clases ecuatorianas, y tocando de manera somera la pérdida de respaldo del Presidente, de parte de sectores indígenas y de la propia izquierda.

Pablo Ospina Peralta es profesor e investigador en la Universidad Andina Simón Bolívar, Quito. Foto: Carlos Manuel Estefanía

Dos de los libros de Ospina. Foto: Carlos M. Estefanía

Valiosas fueron las intervenciones de los asistentes, por ejemplo un venezolano, viejo conocido y al que siempre he considerado buena persona, a pesar de su transición al chavismo, comentó que le parecía muy negativa la imagen que daba el conferenciante de la situación, quizás por que no hacía de su discurso un instrumento de agitación propagandista puro y duro, en este sentido hay que reconocerle, una joven, que hablaba como una precisión estilística si leyera un informe redactado, como lo haría una burócrata o una estudiante muy aplicada, defendió de alguna medida las políticas antiinmigrantes desarrolladas por Correa –tema que tuve el honor de colocar sobre el tapete- basándose para el ello en razones de seguridad nacional y de criminalidad.

El cónsul ecuatoriano, felicitó al Instituto por el seminario – felicitaciones que subscribo- y recordando mucho el papel que juegan los diplomáticos cubanos en todo el mundo, aprovechó la ocasión para realizar una enorme apología, mas que de su país o de su estado, lo cual sería legítimo, del gobierno, en detrimento de otros sectores nacionales, lo cual no sé hasta que punto sea correcto en la voz de un diplomático; paradójicamente a su lado se encontraba un activista de un movimiento social, quien tras asegurar que su organización había respaldado a la sede diplomática, la criticó por el arriendo de un nuevo y suntuosos edificios, cuando lo importante es ayudar económicamente a su país, mas dura fue la oposición de otro participante quien, como tantos cubanos, recordó su estancia en la antigua unión soviética y el fracaso que tuvo la inmiscusión estatal en la economía,  preguntó sobre la ingerencia de Chávez en Ecuador,  a lo que el conferenciante respondió que la influencia venezolana no era tan grande en Correa, mientras que el acercamiento a Brasil marcaba un tanto mejor la orientación regional de su régimen.

El Cónsul ecuatorioano me invitó a confirmar que no necesito visa para ir a Ecuador, en realidad preferiría saber que mis hermanos en ese país recibirán derecho a vivir y trabajar legalmente allí, que nadie se aprovechará de la situación de indocumentados para explotarlos o violar sus mas elementales derechos humanos. Foto: Carlos M. Estefanía

Este activista de un movimiento social criticó los gastos innecesarios de la Embajada Ecuatoriana. Foto: Carlos M. Estefanía

Este preguntó recordó la nefasta experiencia del comunismo del siglo XX y preguntó sobre la ingerencia de Chávez en Ecuador. Foto: Carlos M. Estefanía

Por mi parte, mientras escuchaba la conferencia, no podía dejar de recordar los programas del realizador Tony Cortés denunciando la situación de los cubanos en Ecuador, lo hice colocando en el contexto del cuadro socio político presentado por Ospina, la realidad que estaban viviendo tantos compatriotas en el país andino.

Fue por ello, mas que nada que traje a colación el tema del doble rasero con el que el gobierno de correa maneja el tema de los inmigrantes, defendiendo a los suyos cuando están en Europa o Estados Unidos y dejando en la estacada a quienes llegan por ejemplo, de Cuba, un país donde los ecuatorianos son tratados como reyes, y donde mas de un cubano ha tenido que renunciar a la cama del hospital o la carrera universitaria que ocuparan los ecuatorianos invitados por el gobierno para curarse o educarse en la isla.

Esto no esta mal, se llama solidaridad, lo malo es que tal solidaridad no sea recíproca mas allá de los discursos, que no se manifieste en la gente de carne y hueso, que son las que pueden validar con sus experiencias, si el ALBA es mejor alternativa, que ese tratado de libre comercio con Estados Unidos, que tanto detesta Correa y que sería el sueño de cualquier otro país del mundo incluidos los muy desarrollados europeos.

Al tratar el tema de los cubanos, en aquel prestigioso cumplí, sin proponérselo con la deuda que contraje con el propio Cortés durante la entrevista que me realizó para su programa en MegaTV.

A quien si no le pareció algo muy apropiado fue al cónsul quien acotó mis palabras diciendo que todavía se podía ir a Ecuador, y estar durante 90 día sin visas, algo que yo no había negado, invitándome a comprobarlo personal mente en el Consulado. Bueno así lo haré el día que mi economía y el tiempo lo permita, aunque no tendría reparos si el consulado corriese con todos los gastos y así ayudarme a conocer in situ, el funcionamiento, malo o bueno, de esta revolución “correana”. De cualquier modo, por supuesto que me encantaría conocer Ecuador, mas por el momento he de contentarme con charlas como la de Ospina, la cual he registrado y que coloco a disposición de mi lector para que saque sus propias conclusiones sobre su valor.

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