Recorriendo bibliotecas de Miami en busca del pase perdido…

7 Ago

Me gusta leer los llamados “periodiquitos” de Miami, esos con los que los diferentes exilios, el cubano, el nicaragüense o el venezolano, amén de otras migraciones latinoamericanas informan y conforman el ser de una ciudad cada día más hispana. Entre tales publicaciones cayó no hace mucho en mis manos la edición impresa de Miami Dade Calle Ocho.

Fundado en 2001, y con una circulación de 40.000 ejemplares, se trata del único periódico dedicado a cubrir lo que ocurre en vía que le da nombre. Sin embargo el alcance informativo de la publicación va mucho mas allá de la Célebre arteria de la Pequeña Habana. Es lo que me demuestra el artículo titulado “Pase gratis para museos con tarjetas de usuario” y que encuentro en la segunda página.

Por la nota informativa me entero que los usuarios del Sistema de Bibliotecas Públicas de Miami Dade, pueden entrar gratis (en teoría) a siete museos y atracciones del Condado, a saber: el Zoo de Miami, el Museo de Arte de Miami, el Museo de los Niños de Miami, History Miami, el Fairschild Tropical Garden, el Museo de Ciencias, y el parque Deering Estate.

Estatua y mural en las afueras del Mueseo de Artes de Miami. Foto. Carlos M. Estefanía

De acuerdo a Calle Ocho lo único que tiene que hacer el ciudadano, si quiere visitar gratuitamente los lugares mencionados, es acercarse a su biblioteca local y preguntar por que pases hay y para que días están disponibles.

Sin embargo la cosa no es tan sencilla como acudir y pedir los boletos, así por la libre, se trata de pase para familias de cuatro personas, las cuales tienen derecho a uno por semana, para una sola visita; las entradas no son renovables, no pueden ser reservadas y son válidas solo siete días después de su obtención, por último los pases que se pierdan o sean robados no pueden ser remplazados.

Página del periódico Calle Ocho

Aún así me pareció que se trataba de un importante aporte de la ciudad al desarrollo cultural de sus habitantes, y mas que eso una buena opción, como puede ser el deporte para enfrentar los peligros que asechan a la juventud local, la violencia en las escuelas o la drogadicción por citar dos ejemplos, pues estoy seguro que no existe mejor antídoto contra estos males que la cultura, la que también puede convertirse en la mas sana adicción.

Quise probar el sistema y me dirigí a la biblioteca mas cercana, una donde he observando un importante trabajo con niños autista y donde recibido los mejores servicios cada vez que visito la ciudad, aprovecho para felicitar a sus excelentes bibliotecarios, me refiero a la West Hialeah e-Library, ubicada en 7400 West 24th Avenue.



Agosto 2011, la West Hialeah e-Librar. Foto: Carlos M. Estefanía

Allí recibo la primera decepción, me informa que nunca les llegan los famosos cupones, supongo que se deba a que se trata de un acto de discriminación una institución en una zona periférica, poblada fundamental mente por obreros e inmigrantes, mas razón para apoyar el trabajo de este centro que tanto puede hacer por la integración social de quienes habitan en su entorno.

Lo cierto es que de allí me recomendaron que fuese la biblioteca central de Hialeah, la J. F. Kennedy, sita en 190 West 49th Street. Me comunique con el lugar y me hicieron una historia similar. No tenía entradas, o para ser mas exactos, a ellos nunca les enviaban las invitaciones gratis.

Biblioteca J. F. Kennedy, Foto: Milvia Méndez

No me quedó mas remedio que acudir a la Biblioteca Principal la que se encuentra en 101 West Flagler Street. Miami, Florida 33130.

Entrada a la Biblioteca Principal de Miami Dade. Foto. Carlos M. Estefanía

Allí, además de donar los últimos ejemplares de la revista Cuba Nuestra, puede enterarme definitivamente de como obtener las dichosas entradas a los museos y lugares recreativos.

Libros en la Biblioteca Principal de Miami



Muestra en el la Biblioteca Principal de Miami. Fotos. Carlos M. Estefanía

Fue gracias a informador, sin lugar a dudas cubano, quien me mostró una ventana dentro de la página de la biblioteca en la cual se anunciaba de antemano en que bibliotecas y para que sitio se distribuían las entradas, me dijo que una vez que recibiera la información tenía qua acudir a primera hora al lugar, si no quería arriesgarme a perder el boleto, en pocas palabras que lo mejor sería amanecer en los sitios como antaño se hacía en Cuba en la cola por los tres juguetes que repartía el estado.

Es una pena que la administración de una ciudad tan rica como esta no destine mas recursos para facilitar la visita de la ciudadanía a tales centros, que no cree un habito que a la larga será beneficioso para la propia economía de una cultura que nunca dejará de autofinanciarse. No se trata de abrir gratuitamente los museos (lo cual no está del todo mal) como ocurre en Cuba y muchos paises de Europa en ciertos días, una medida demasiado socialista, para el gusto local, sino por lo menos de fomentar la asistencia a los mismos centros, como una sana alternativa para la educación de la ciudad, algo que se lograría con muchos mas entradas, que eviten la “matazón” en su adquisición y sobre todo con una distribución mas equitativa, donde no se deje fuera a las buenas bibliotecas de Hialeah, de manera que aparezcan con facilidad sin desgastarnos en tantas pesquisas los pases a estos bellos lugares, culturales o recreativos con los que cuenta la ciudad.

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