“El Paladar”: un invento cubano conquista el mundo “occidental”

21 Jun

Linn Sara Söderström regenta lo que podríamos denominar el primer Paladar de Suecia. Foto publicada por el periódico Stockholm City en la página 33 de su edición correspondiente al 20 de junio de 2011.


Me pregunto qué negocio es éste

en que hasta el deseo es un consumo.
¿Qué me haré cuando facture el sol?
Pero vuelvo siempre el rostro al este
y me ordeno un nuevo desayuno,
a pesar del costo del amor.
Me pregunto qué negocio es éste
en que hasta el deseo es un consumo.
¿Qué me haré cuando facture el sol?
Pero vuelvo siempre el rostro al este
y me ordeno un nuevo desayuno,
a pesar del costo del amor.

“Paladar”
(Silvio Rodríguez, 1996)

Alcanzé a ver, antes de irme de Cuba, “Vale Tudo”, aquella telenovela brasileña que les dio nombre, a lo que en Cuba se conoce como “Paladares”. La serie nos contaba la historia de Raquel Accioly, (interpretada por Regina Blois Duarte), una provinciana que se traslada a Río de Janeiro en busca de su hija Maria de Fátima.

No teniendo un centavo un amigo le recomienda que viva de aquello que mejor sabe hacer, en su caso cocinar, comienza vendiendo bocadillos en la playa y termina regentando una cadena de restaurantes llamado Paladar.


Ciertamente los de la telenovela se trataban de restaurantes normales, no empotrados en los hogares como habrían de llamarse, tomando el nombre del negocio de la Accioly, lo que poco después se abrieron en Cuba, lo que si tenían en común era el espiritu de empresa que los dueños de unos y los otros compartían.

Fue a partir de las tímidas reformas con las que el gobierno cubano, sobre todo tras el maleconazo de 1994, intentó palear el descontento popular, provocado por el empeoramiento de la situación económica de la isla tras la caída del subsidio soviético.

No es que no hubiese existido antes estos reastauransitos nacidos en el seno del hogar, los había, pero clandestinos, ahora se hacían legales, eso si pagando grandes impuestos pero satisfacciendo las necesidades de un buen y tierno servicio , tanto por parte de los turistas como por parte de la nueva clase nacida de la legalización de la tenencia de divisas y recibo de remesas del exterior.

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Paladar “La guarida”, funciona en el mismo local donde se firmó buena parte del la película”Fresa y Chocolate”. Foto cortesía de Georgos y Kappos Aneza.

El caso es que este “concepto” nacido de las prohibiciones y concesiones de un gobierno marxista leninista, y gracias a la difusión que le de ese mismo turismo, parece estar floreciendo en el mal llamado mundo occidental.

Lo que me hizo sospechar en la universalizaron del paladar cubano fue un artículo leído en el periódico Stockholm City, este lunes 20 de junio. Se titula “Välkommen hem till restaurangen” (Bienvenido a casa, al restaurante) y aparece en las páginas 32 y 33 de la publicación.

En el reportaje la periodista Malena Rydell, Jefe de la sección de cultura y entretenimiento, escribe sobre lo que que a nivel mundial se ha dado en llamar “Dinner Club”, un nombresillo muy chic para denominar lo mismo que los cubanos bautizaron como paladar.

La periodista nos explica que esta suerte de restaurantes o comedores guerrilla (se les denomina de muchas maneras) se ha extendido en todo el mundo. El concepto es simple -amantes de la gastronomía cocineros o aficionados ofrecen a los comensales, previamente registrados, la comodidad de su cocina o sala de estar. Para degustar allí menús de lujo.

Según la periodista en ciudades como Londres, Berlín o Nueva York los llamados “Club de Cena” están despertando gran interés, pero en Estocolmo es el fenómeno se encuentra en ciernes.

Una de las pioneras del fenómeno es la fotógrafa especializada en rock Kerstin Rodgers, quien regenta uno de estos club nocturno , bajo el nombre de “The Underground Restaurant” fue uno de los primeros, en Londres y ahora es toda una institución en la capital inglesa. Rodgers acaba de publicar un libro con las recetas que usa en su negocio ”Supper Club: Recipes” y otro con consejos parta quienes desean seguir sus pasos: Notes from The Underground, donde recomienda que los mas importante es pasarla divertido.

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Podría pensarse que me hayo en un rapto de pueril covinismo al tratar de asociar el fenómeno con Cuba, sin embargo, el periódico no me deja mentir cuando cita la propia Kerstin Rodgers diciendo lo siguiente:

– Yo había viajado a Cuba e ido a los paladares, pequeños restaurantes que muchos cubanos regentan en su casa, y descubierto lo fantástico que es llegar a casa de personas personas que uno no conoce.

Claro aquí hay un ingrediente particular que la parecer Rodgers ha sabido asimilar, me refiero a esa apertura total de los cubanos frente a los extranjeros, que impacta y seduce a los cerrados europeos, tanto más cuanto mas protestantes son.

Esta actracción que en medio de nuestra probreza se ejerce sobre del turista la descubrí gracias a lo que me narraba un amigo nórdico que vive y muere en Cuba, hospedado en solares y fascinados con las cosas que allí acontecen, incluidas las broncas familiares.

Pero volviendo a Suecia, según City, En Estocolmo, la tendencia si bien aún no ha tenido grano impacto, pero ya tiene sus partidarios uno de ellos es la 25 años añera Linn Söderström, quien normalmente trabaja como como chef en el restaurante 1900a.

Cuando Linn supo el Club de Londres quizo darle uno a Estocolmo: así nació su propio “Dinner Club “En casa de Linn” (http://www.hemmahoslinn.se/) cuya atención combina con su trabajo habitual. Cuenta la sueca que la parte más difícil fue conseguir que la gente oyera hablar de esto. En la primera cena participaron sólo amigos y amigos de los amigos, pero ahora el rumor comenzó a propagarse. Por el momento el problema de los “paladares” en Suecia es que se encuentran en una zona gris desde el punto de vista legal. Mientras que Livsmedelsverket , la autoridad encargada de regular el comercio de alimento se basa en criterios de regularidad y organización para autorizar el experimento, Skatteverket, la oficina de impuesto solo da su consentimiento en tanto el “Club de cenas” funcione sin animo de lucro. Es este sentido y a pesar de sus draconianos impuestos, los burócratas cubanos resultan mas liberales que sus colegas suecos. Vivir para ver.

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Una respuesta to ““El Paladar”: un invento cubano conquista el mundo “occidental””

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  1. » - 22 junio 2011

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