“Martí no debió de morir, ¡ay!, de morir”. Volviendo al culto a Martí compartido en Cuba y en el Exilio

22 May

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Monumento a José Martí en La Plaza Cívica de La Habana. Foto:  Thirtyfootscrew

Este Jueves, 19 de Mayo de 2011, aniversario 116 de la caída en combate de José Martí; fueron colocadas sendas ofrendas florales a nombre de los hermanos Fidel y Raúl Castro en el monumento a Martí; levantado allí, donde se guardan los restos del revolucionario cubano en el cementerio Santa Ifigenia, de la ciudad de Santiago de Cuba. El homenaje incluyó guardia de honor especial, así como la presencia de estudiantes de la Escuela Militar Camilo Cienfuegos, de Bayamo, y Cadetes del Instituto Técnico Militar (ITM) José Martí, trabajadores, miembros de organizaciones políticas y de masas, y de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.

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Guardia de Honor en el Cementerio  de Santa Efigenia.Foto:ironmanixs

Nadie puede negar que Martí es una figura de Culto en la Cuba de hoy, mas no sólo en ella; esto nos lo demuestran dos nota sobre Martí han llegado al buzón de Cuba Nuestra, una de estas se trata de un reenvío que nos hace la señora Inés Garzón Guerra mailto:igarzonguerra@yahoo.com; del llamado Movimiento de Amistad y Solidaridad con Cuba en Ecuador, en realidad una agencia de propaganda castrista en el país sudamericano, que ha considerado oportuno reproducir el artículo de “Andrés Gómez, coordinador de la Brigada “Antonio Maceo” de Miami (grupo de agitación castrista) titulado A 116 años de la muerte del Apóstol: la lucha continúa”, en el que acentúa la motivación antinorteamericana del apóstol de la última guerra de Independencia. El segundo reenvió viene desde un extremo completamente opuesto, llega de la red de propaganda anticastrista La Voz de Cuba Libre listavoz@lavozdecubalibre.org y reproduce una composición realizada por el periodista Jesús Angulo, que el mismo autor ya nos había hecho llegar previamente, donde se integran la macabra foto de un Martí cadáver, su invocación a la guerra y un alegato del propio Angulo contra el diálogo. Antes de dar nuestra opinión veamos los dos envíos en su integridad.

Nota de Inés Garzón

de Inés Garzón Guerra igarzonguerra@yahoo.com
para “igarzonguerra@yahoo.com”
fecha 19 de mayo de 2011 19:26
asunto JOSÉ MARTÍ Re: andrés gómez – mi artículo de hoy / FAVOR DIFUNDIR
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firmado por yahoo.com
ocultar detalles 19 may (hace 3 días)
De: areitodigital
Asunto: andrés gómez – mi artículo de hoy
José Martí
A 116 años de la muerte del Apóstol: la lucha continúa
19 de mayo de 2011
Andrés Gómez, director de Areítodigital

Miami.- Hoy, como todos los 19 de mayo, desde aquél de 1895, es día de luto para el pueblo cubano. José Martí, encarnación de los principios libertarios y revolucionarios de la nación cubana, cayó en combate en los campos de Dos Ríos, conjunción del Cauto y el Contramaestre, a los 38 días de haber desembarcado en noche oscura y tormentosa, junto al Generalísimo y a otros cuatro patriotas, en Playita de Cajobabo. Los generales Maceo y Crombet y 20 otros patriotas habían desembarcado por Duaba diez días antes. Llegaron a asumir los mandos militares y políticos que les correspondían dándole así ímpetu y dirección a la última de nuestras guerras por la independencia de España, comenzada el 24 de febrero anterior, hacía menos de tres meses.

La lucha del pueblo cubano en defensa de su absoluta independencia y sus libertades, logradas éstas por la Revolución triunfante en enero de 1959 como resultado del titánico batallar de generaciones de las mejores hijas e hijos de la Patria, continúa a 116 años de la muerte en combate del Apóstol.

Los enemigos de la nación cubana se empeñan hoy en destruirla, como se empeñaban entonces en malograrla. Los gobiernos de Estados Unidos, como han hecho desde entonces, atentan contra los derechos fundamentales de la nación cubana, y desde 1959 financian, dirigen y mantienen una política de agresión permanente en contra de la independencia, las libertades y del derecho a vivir y a desarrollarse en paz del pueblo cubano.

No les importa lo obvio que demuestra la realidad cubana a esos gobiernos estadounidenses ni a los traidores y a los impúdicos que como en macabra comparsa los secundan llevando a cabo contra el pueblo cubano planes subversivos y terroristas además de cínicas campañas desestabilizadoras.

La lucha libertaria del glorioso pueblo cubano continúa hoy a 116 años del sacrificio del Apóstol en los campos de Dos Ríos. Nunca han perdido vigencia las incisivas advertencias que Martí escribiera en la que sería su postrera carta a su entrañable amigo Manuel Mercado, en el campamento de Dos Ríos con fecha de 18 de mayo de 1895, un día antes de su muerte en combate.

Es por eso, para tener siempre presente sus enseñanzas sobre aquellos que él sabía siempre lo han querido destruir, que hoy reproduzco en Miami, en este trabajo, en su honor, parte de esa extraordinaria carta:

“Campamento de Dos Ríos, 18 de mayo de 1895.

Sr. Manuel Mercado.

Mi hermano queridísimo: Ya puedo escribir; ya puedo decirle con qué ternura y agradecimiento y respeto lo quiero, y a esa casa que es mía, y mi orgullo y obligación; ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber -puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo- de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso.

En silencio ha tenido que ser, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin. Las mismas obligaciones menores y públicas de los pueblos,-como ese de Vd., y mío, -más vitalmente interesados en impedir que en Cuba se abra, por la anexión de los imperialistas de allá y los españoles, el camino, que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América al Norte revuelto y brutal q. los desprecia,- les habrían impedido la adhesión ostensible y ayuda patente a este sacrificio, que se hace en bien inmediato y de ellos. Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas;-y mi honda es la de David. [%85]”

¡Viva Cuba Libre! //


Nota de La Voz de Cuba Libre

de La Voz de Cuba Libre listavoz@lavozdecubalibre.org
responder a lavozdecubalibre@sbcglobal.net,
listavoz@lavozdecubalibre.org
para listavoz@lavozdecubalibre.org
fecha 22 de mayo de 2011 02:10
asunto [Listavoz] FOTO DEL CADAVER DE JOSÉ MARTÍ PEREZ, JAMÁS DIALOGÓ
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ocultar detalles 02:10 (hace 7 horas)

JOSÉ MARTÍ JAMÁS FUE DIALOGUERO
HE AQUÍ SUS PALABRAS
Y SU INMOLACIÓN POR CUBA

JOSÉ MARTI EL MARTIR DE DOS RIOS,
EL MAS GRANDE ENTRE LOS GRANDES,
CON SU INMOLACIÓN DEMOSTRÓ
QUE MORIR POR LA PATRIA ES VIVIR.
JAMÁS FUE DIALOGUERO
HE AQUÍ SUS PALABRAS

José Martí, 19 de mayo de 1895 – 19 de mayo del 2010

La guerra necesaria

“En lo presente y relativo es la guerra desdicha espantosa, en cuyos dolores no se ha de detener un estadista previsor… Los fuertes prevén; los hombres de segunda mano esperan la tormenta con los brazos en cruz… Cuando los componentes de un país viven en estado de batalla sorda, que amarga las relaciones más naturales, y perturba, y tienen como sin raíces la existencia, la precipitación de ese estado de guerra indeciso en la guerra decisiva es un ahorro recomendable de fuerza pública… La guerra es conveniente en Cuba porque con ella se resolverá definitivamente una situación que mantiene y continuará manteniendo perturbada el temor de ella… Y no es del caso preguntarse si la guerra es apetecible o no, puesto que ninguna alma piadosa la puede apetecer, sino ordenarla de modo que con ella venga la paz republicana… Es criminal quien promueve en un país la guerra que se le puede evitar; y quien deja de promover la guerra inevitable”
José Martí
Primera edición del periódico Patria.

Con relación a los que solo aspiran a gobernar sin luchar
José Martí dijo:

“Vivo por mi patria y por su libertad real, aunque se que la vida no me ha de alcanzar para gozar del fruto de mis labores, y que este servicio se ha de hacer con la seguridad, y el ánimo, de no esperar por el recompensa”
José Martí.

Miami, 19 de mayo del 2011
Saludos,
Presentador de ENTERESE
WLRN TV 17 Programación en Español domingo a las 6:00 PM
http://www.jesusanguloguines.com/videos

Nuestra opinión

Sin duda alguna llama la atención como es posible que desde dos posiciones tan opuestas pueda utilizarse una misma figura y sus ideas, sin apenas tergiversar el sentido de sus palabras. No miente el director de Areítodigital cuando afirma que el 19 de mayo es día de luto para el pueblo cubano, esto sin diferencias si se trata de comunistas o anticomunistas. Y es que resulta difícil diferenciar donde se le rinde un culto mayor a Martí, si en Cuba o en el exilio, o donde se le saca mayor partido político a una muerte que nunca debió haber tenido lugar aquella de Dos Ríos. Por supuesto también es cierto que Martí guardaba resquemores contra unos Estados Unidos que no solo había confiscado armas y barcos a los conspiradores, sino que se había ido expandiendo a costa de territorios latinos desde su surgimiento y creía que con la independencia de Cuba se frenaría ese proceso por las Antillas. De eso se habla muy poco en Miami, como también se analiza poco el porqué si ese era el ideal del fundador del Partido Revolucionario Cubano, una vez que entran los norteamericanos en la guerra, los sucesores y discípulos de Martí, no tuvieron el menor reparo en aliarse con los norteamericanos y al final de la guerra entregarle atada de pies y manos su patria a Estados Unidos, a diferencia de los filipinos, quienes continuaron la lucha por la libertad contra la grotesca alianza creada entre los restos del derrotado colonialismo español y el emergente imperialismo norteamericano. Y llama la atención que la carta citada no fuera a un cubano, sino a un mexicano. Algo que sirve para reforzar la tesis sostenida por el historiado Manuel Moreno Fraginals, en “El anexionismo”, uno de su aporte al libro “Cien Años de Historia de Cuba”, publicado por la editorial española Verbum en el 2000, donde se afirma de ese Martí, independentista frente a Estados Unidos, que también funcionó como anexionista frente al México del Porfiriato, con el que coqueteó después de haber criticado su arribo al poder, en busca de una alianza contra España que nunca se consiguió. Sobre Martí escribía Fraginals lo siguiente:

“Todavía a fines del Siglo XIX, algunos pensaron, como solución al conflicto cubano, que si no se le podía ganar la guerra a España lo mejor era anexarse a México. Tampoco esta opción prosperó, aunque por los pocos documentos que han quedado se sabe de las conversaciones que a este respecto sostuvo José Martí con el tristemente célebre dictador mexicano Porfirio Díaz hacia fines de aquel siglo.”

No era una idea nueva, de ser cierto lo que afirma el historiador cubano, Martí solo estaría intentando dar continuidad al viejo proyecto anexionista cubano-mexicano, que ha sido estudiado por la historiografía cubana en obras como “Armonías y conflictos en torno a Cuba (Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 1956) de Emeterio Santovenia, La expansión territorial de los Estados Unidos a expensas de España y los países hispanoamericanos (La Habana: Cultural, 1935) de Ramiro Guerra y Cuba Mexicana: Historia de una anexión imposible (Ciudad de México, Secretaría de Relaciones Exteriores, 2001) de Rafael Rojas. Y para terminar esta parte, recordemos que fue Manuel Mercado, el que logró que a Martí lo recibiera el general Porfirio Díaz. Sin duda alguna el mensaje antinorteamericano estaba dirigido, mas que a los cubanos, a quienes habían sufrido la voracidad anglosajona en carne propia, unos mexicanos a los que las profesías martianas les parecerían menos preocupantes que el desencadenamiento de una nueva guerra hispano-mexicana a causa de Cuba, y la desestabilización de la zona que esta podrria traer, sobretodo cuando España podía responder apoyando al movimientos sesecionistas en Yucantán, que ya había existido como república independiente entre 1841–1848.

En cuanto a la nota que difunde listavoz.lavozdecubalibre.org, es verdad que Martí en términos de la política cubana, practicó una intransigencia e inflexibilidad difícil de encontrar en otra mirada suya, por ejemplo, cuando se refiere al arte, la literatura o los conflictos sociales en Estados Unidos. Y ha sido esa intransigencia uno de los puntales fundamentales, junto a la de Antonio Maceo frente al pacto del Zanjón, uno de los pilares fundamentales de la mentalidad conque se forma la juventud comunista en Cuba, de modo tal, que, si, algo, atornilla en martianismo en la ideología de un cubano, es la formación que ofrece que el régimen de Cuba a sus educandos. Esto provoca dos efectos, uno, que cuando el individuo rompa con el régimen, quede enganchado con la mentalidad intransigente y guerrerista, que luego manifiesta en las demostraciones que organiza la intransigencia cubana en Miami. El otro efecto, aunque no es mayoritario en que en su ruptura, tire por la borda todo lo que se asocie a la dictadura, incluso la figura integran del poeta, perdiendo de vista todo lo salvable que tiene su figura.

Per,o sin duda alguna, no fue el comunismo cubano el que inventó el culto martiano, eso viene desde mas atrás. Cuando el 20 de mayo de 1902, Cuba obtiene su independiente de los Estados Unidos, se paso a construir un estado nacional, que como todos se basa en una suerte de religión secular, uno de cuyas divinidades sería el propio Martí. Su culto comenzó a ser sembrado en las mentes de los niños, a modo, en que las iglesias de cualquier denominación, siembran el suyo, en la figura de Jesús. Da espacio para cuestionamientos. En ese sentido el régimen cubano se ha limitado a continuar el libreto de constructores de esa caja potencial de cualquier totalitarismo que es el estado.

Sería bueno que los cubanos de la isla, y sus hermanos del exilio aprendieran a liberarse de esa visión dogmatiza de un hombre, que en realidad no debió de morir, aunque muchos, castristas o anticastristas que dicen admirarles, le prefieran cadáver y así justificar con su muerte los sacrificios que no están dispuestos a hacer. De Martí hay que rescatar su pasión, su palabra, su entrega, no su error de desencadenar una guerra que, a pesar de las consignas que tanto machacan en Cuba, no era necesaria, como tampoco los cientos de miles de víctima, por cuya responsabilidad tienen que responder tanto la fiera, el régimen colonial, como quien desató su cadenas, el movimiento armado separatista.

Con toda la gloria y el honor que merecen quienes dieron su vida por Cuba Libre, es justo reconocer que ya existía en Cuba la vía pacífica para abogar por la independencia, y que si Martí, la perdió de vista, fue precisamente por esa intransigencia y desespero que obnubiló su genialidad, la misma intransigencia con que los politiquero de aquí y de allá arrastras en su demagogia a las Masa.

En las condiciones de la Cuba de los años noventa del siglo XIX, martí, con su inteligencia y oratoria habría sido la figura ideal para encarnar un Partido Republicano, que en primer lugar serviría para democratizar toda España e igualar en derecho a sus súbitos de adentro y de ultramar, y por último, si ese hubiere sido el consenso y desea de todos los cubanos, lograr una independencia sin pasar no por la humillación de la ocupación norteamericana, no por ese trauma de sangre y muerte que tanto odio sembró en los cubanos y que solo ha servido para justificar guerras civiles y revoluciones traicionadas. En resumen, si Martí en lugar de enfrentar a los viejos guerreros que aprendieron de la gesta del 98 y formaron el Partido Autonomista, hubiese aprendido la lección de estos, superándolos con la Creación de un Partido Independentista, mas no guerrerista. No solamente se hubiera salvado un gran poeta, un gran escritor, y sin duda un gran políticos, sino se habría salvado una isla hoy hundida en el mar por esa tradición revolucionaria, impensable sin la figura de Martí.

Nosotros preferiremos analizar con objetividad la vida, la obra y las circunstancias de Martí. Y si vamos a usar a Martí como guía de nuestra acción política, no podrá de ser en forma de idolatría por una figura pétrea y anquilosada, deberá ser, y para lograrlo, se requiere de gran entereza moral e intelectual por los ataques que vendrán, un Martí renovado, reconstruido para nuestro tiempo y nuestras experiencia. Es a ese Martí cargado con sus virtudes y liberado de sus errores, es al que deberíamos entonar ya con toda razón, aquello de:
Si Martí no hubiera muerto,
otro gallo cantaría,
la patria se salvaría y Cuba sería feliz.

Es lo que habría ocurrid,o si en lugar de irse a guerrear, Martí hubiese dedicado su talento a  dialogar con españoles y cubanos en post del mismo ideal, el de la libertad, no habrían muerto, ni el, ni tantos seres humanos en aquella guerra brutal, a  la larga, la  patria se habría salvado y  hoy, probablemente,  Cuba sería feliz.


https://i1.wp.com/www.centroderecursos.cult.cu/imagenes/fotos/marti-cenriquez.jpg
La Muerte de Martí en Dos Ríos, según el pintor Carlos Enriquez

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4 comentarios to ““Martí no debió de morir, ¡ay!, de morir”. Volviendo al culto a Martí compartido en Cuba y en el Exilio”

  1. Jesús Angulo 24 mayo 2011 a 9:39 PM #

    El 24 de mayo de 2011 21:50, escribió:

    Mi respuesta a Carlos Estefanía Director de “Cuba Nuestra” sobre José Martí.

    Por Jesús Angulo

    Estimado Carlos en tu articulo “Martí no debió de morir, ¡ay!, de morir”. Volviendo al culto a Martí compartido en Cuba y en el Exilio” te haces eco de lo dicho por el activista castrista Andrés Gómez, coordinador de la Brigada “Antonio Maceo” titulado “A 116 años de la muerte del Apóstol” y de mi artículo el mismo día “FOTO DEL CADAVER DE JOSÉ MARTÍ PÉREZ, JAMÁS DIALOGÓ” poniéndome a la altura de este despreciable personaje.
    Como tu escrito es tan largo y no quiero cansar a mis lectores lo copiaré después de mi respuesta, para que lo lea el que lo desee y te contestaré lo más sintetizado posible.
    Martí al igual que Bolívar, han sido usados tanto por los castrocomunistas comandados por Castro como por los bolivarianos dirigidos por Chávez y a nadie se le ocurre creer que ambos se expresan seriamente, cuando todos sabemos los bajos sentimientos y aspiraciones de estos dos ambiciosos.
    Del otro lado, cuando yo escribo sobre José Martí, lo hago convencido de que tanto él como yo compartimos los mismos ideales de libertad y justicia y que consideramos que hay un momento en la historia de nuestro pueblo, que agotadas todas las estrategias pacificas, el deber y la obligación de sus ciudadanos es el alzarse contra el tirano que desgobierna nuestra patria, España ayer y Castro hoy.
    Martí criticó el expansionismo de Estados Unidos en la misma forma que nosotros criticamos la traición de Estados Unidos en Playa Girón, la protección a Castro contra cualquier actividad que pretendamos realizar contra él y ser uno de los países que más le vende a Cuba.
    Tanto Martí como muchos de los nuestros, no quieren entender que Estados Unidos ayer, hoy y mañana defenderá los intereses de Estados Unidos y no los de ningún otro país por justo y humano que estos sean. Si no hay una utilidad para ellos, jamás nos ayudarán.
    El desconocer los beneficios que le produjo a Cuba su situación geopolítica con respecto a Estados Unidos, es estar ciego o poseer el mismo odio ancestral que Castro le tiene a este país.
    El ignorar que la guerra Hispano-Americana con todos los errores que cometió Estados Unidos al desconocer a nuestros patriotas en los momentos decisivos, es injusto de nuestra parte, ignorar la labor de reconstrucción que hizo Estados Unidos durante su intervención, tanto en el campo de la higiene, como la educación y la economía.
    Carlos cuando dices que los cubanos después de la independencia en 1902 nos dedicamos a hacer de Martí una de nuestras divinidades, hechas por tierra nuestra admiración y respeto a la real grandeza de Martí como cubano, patriota, intelectual, cuya vida ha sido resaltada por los grandes escritores de América. Dices que nunca debió desencadenar una guerra. Parece que te olvidas que el Martí de Estados Unidos, Abraham Lincoln, que al igual que Martí no tenía nada de guerrero, las circunstancias lo llevaron a presidir este país en el momento más triste de su historia, la guerra entre hermanos. Cada hombre debe asumir en cada momento el destino que le ha tocado vivir y Martí lo asumió, mientras muchos de los nuestros, no lo han querido asumir.
    Carlos, cuando dices que muchos de nosotros usamos a Martí para con su muerte justificar los sacrificios que no estamos dispuestos a hacer, estas desconociendo a miles de cubanos que con su vida y otros con su obra, han sacrificado todo. Me estás dando la impresión de ser un ignorante de nuestra verdadera historia y tú no lo eres. En mi granito de arena en esta lucha que aparece en mis memorias y que tengo entendido que has leído, habrás visto las veces que puse en peligro mi vida, tanto en Cuba como fuera de esta.
    Creo que me he extendido demasiado, tú que lees tanto no ignores nuestros sacrificios, se objetivo como tú dices ser y comprende que el logro de la libertad a través del pacifismo, a largo plazo será más perjudicial al futuro de Cuba, que el despertar de aquellos que dentro de Cuba no tengan sus manos manchadas con sangre y sean capaces de dar un viraje radical a la brújula que ha llevado a nuestra patria al Berlín del año 1945.
    Saludos,
    Jesús Angulo http://www.jesusanguloguines.com
    “Martí no debió de morir, ¡ay!, de morir”. Volviendo al culto a Martí compartido en Cuba y en el Exilio.
    C arlos Manuel Estefanía.
    Nadie puede negar que Martí es una figura de Culto en la Cuba de hoy, mas no sólo en ella; esto nos lo demuestran dos nota sobre Martí han llegado al buzón de Cuba Nuestra, una de estas se trata de un reenvío que nos hace la señora Inés Garzón Guerra mailto:igarzonguerra@yahoo.com; del llamado Movimiento de Amistad y Solidaridad con Cuba en Ecuador, en realidad una agencia de propaganda castrista en el país sudamericano, que ha considerado oportuno reproducir el artículo de “Andrés Gómez, coordinador de la Brigada “Antonio Maceo” de Miami (grupo de agitación castrista) titulado A 116 años de la muerte del Apóstol: la lucha continúa”, en el que acentúa la motivación antinorteamericana del apóstol de la última guerra de Independencia. El segundo reenvió viene desde un extremo completamente opuesto, llega de la red de propaganda anticastrista La Voz de Cuba Libre listavoz@lavozdecubalibre.org y reproduce una composición realizada por el periodista Jesús Angulo, que el mismo autor ya nos había hecho llegar previamente, donde se integran la macabra foto de un Martí cadáver, su invocación a la guerra y un alegato del propio Angulo contra el diálogo. Antes de dar nuestra opinión veamos los dos envíos en su integridad.

    A 116 años de la muerte del Apóstol: la lucha continúa
    19 de mayo de 2011
    Andrés Gómez, director de Areítodigital

    Miami.- Hoy, como todos los 19 de mayo, desde aquél de 1895, es día de luto para el pueblo cubano. José Martí, encarnación de los principios libertarios y revolucionarios de la nación cubana, cayó en combate en los campos de Dos Ríos, conjunción del Cauto y el Contramaestre, a los 38 días de haber desembarcado en noche oscura y tormentosa, junto al Generalísimo y a otros cuatro patriotas, en Playita de Cajobabo. Los generales Maceo y Crombet y 20 otros patriotas habían desembarcado por Duaba diez días antes. Llegaron a asumir los mandos militares y políticos que les correspondían dándole así ímpetu y dirección a la última de nuestras guerras por la independencia de España, comenzada el 24 de febrero anterior, hacía menos de tres meses.

    La lucha del pueblo cubano en defensa de su absoluta independencia y sus libertades, logradas éstas por la Revolución triunfante en enero de 1959 como resultado del titánico batallar de generaciones de las mejores hijas e hijos de la Patria, continúa a 116 años de la muerte en combate del Apóstol.

    Los enemigos de la nación cubana se empeñan hoy en destruirla, como se empeñaban entonces en malograrla. Los gobiernos de Estados Unidos, como han hecho desde entonces, atentan contra los derechos fundamentales de la nación cubana, y desde 1959 financian, dirigen y mantienen una política de agresión permanente en contra de la independencia, las libertades y del derecho a vivir y a desarrollarse en paz del pueblo cubano.

    No les importa lo obvio que demuestra la realidad cubana a esos gobiernos estadounidenses ni a los traidores y a los impúdicos que como en macabra comparsa los secundan llevando a cabo contra el pueblo cubano planes subversivos y terroristas además de cínicas campañas desestabilizadoras.

    La lucha libertaria del glorioso pueblo cubano continúa hoy a 116 años del sacrificio del Apóstol en los campos de Dos Ríos. Nunca han perdido vigencia las incisivas advertencias que Martí escribiera en la que sería su postrera carta a su entrañable amigo Manuel Mercado, en el campamento de Dos Ríos con fecha de 18 de mayo de 1895, un día antes de su muerte en combate.

    Es por eso, para tener siempre presente sus enseñanzas sobre aquellos que él sabía siempre lo han querido destruir, que hoy reproduzco en Miami, en este trabajo, en su honor, parte de esa extraordinaria carta:

    “Campamento de Dos Ríos, 18 de mayo de 1895.

    Sr. Manuel Mercado.

    Mi hermano queridísimo: Ya puedo escribir; ya puedo decirle con qué ternura y agradecimiento y respeto lo quiero, y a esa casa que es mía, y mi orgullo y obligación; ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber -puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo- de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso.

    En silencio ha tenido que ser, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin. Las mismas obligaciones menores y públicas de los pueblos,-como ese de Vd., y mío, -más vitalmente interesados en impedir que en Cuba se abra, por la anexión de los imperialistas de allá y los españoles, el camino, que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América al Norte revuelto y brutal q. los desprecia,- les habrían impedido la adhesión ostensible y ayuda patente a este sacrificio, que se hace en bien inmediato y de ellos. Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas;-y mi honda es la de David. “¡Viva Cuba Libre! //

    Nota de La Voz de Cuba Libre

    de La Voz de Cuba Libre listavoz@lavozdecubalibre.org
    responder a lavozdecubalibre@sbcglobal.net,
    listavoz@lavozdecubalibre.org
    para listavoz@lavozdecubalibre.org
    fecha 22 de mayo de 2011 02:10

    FOTO DEL CADAVER DE JOSÉ MARTÍ PEREZ, JAMÁS DIALOGÓ

    JOSÉ MARTÍ JAMÁS FUE DIALOGUERO
    HE AQUÍ SUS PALABRAS
    Y SU INMOLACIÓN POR CUBA

    JOSÉ MARTI EL MARTIR DE DOS RIOS,
    EL MAS GRANDE ENTRE LOS GRANDES,
    CON SU INMOLACIÓN DEMOSTRÓ
    QUE MORIR POR LA PATRIA ES VIVIR.
    JAMÁS FUE DIALOGUERO
    HE AQUÍ SUS PALABRAS

    José Martí, 19 de mayo de 1895 – 19 de mayo del 2010

    La guerra necesaria

    “En lo presente y relativo es la guerra desdicha espantosa, en cuyos dolores no se ha de detener un estadista previsor… Los fuertes prevén; los hombres de segunda mano esperan la tormenta con los brazos en cruz… Cuando los componentes de un país viven en estado de batalla sorda, que amarga las relaciones más naturales, y perturba, y tienen como sin raíces la existencia, la precipitación de ese estado de guerra indeciso en la guerra decisiva es un ahorro recomendable de fuerza pública… La guerra es conveniente en Cuba porque con ella se resolverá definitivamente una situación que mantiene y continuará manteniendo perturbada el temor de ella… Y no es del caso preguntarse si la guerra es apetecible o no, puesto que ninguna alma piadosa la puede apetecer, sino ordenarla de modo que con ella venga la paz republicana… Es criminal quien promueve en un país la guerra que se le puede evitar; y quien deja de promover la guerra inevitable”
    José Martí
    Primera edición del periódico Patria.

    Con relación a los que solo aspiran a gobernar sin luchar
    José Martí dijo:

    “Vivo por mi patria y por su libertad real, aunque se que la vida no me ha de alcanzar para gozar del fruto de mis labores, y que este servicio se ha de hacer con la seguridad, y el ánimo, de no esperar por el recompensa”
    José Martí.

    Miami, 19 de mayo del 2011
    Jesús Angulo

    Nuestra opinión por

    Carlos Manuel Estefanía

    Sin duda alguna llama la atención como es posible que desde dos posiciones tan opuestas pueda utilizarse una misma figura y sus ideas, sin apenas tergiversar el sentido de sus palabras. No miente el director de Areítodigital cuando afirma que el 19 de mayo es día de luto para el pueblo cubano, esto sin diferencias si se trata de comunistas o anticomunistas. Y es que resulta difícil diferenciar donde se le rinde un culto mayor a Martí, si en Cuba o en el exilio, o donde se le saca mayor partido político a una muerte que nunca debió haber tenido lugar aquella de Dos Ríos. Por supuesto también es cierto que Martí guardaba resquemores contra unos Estados Unidos que no solo había confiscado armas y barcos a los conspiradores, sino que se había ido expandiendo a costa de territorios latinos desde su surgimiento y creía que con la independencia de Cuba se frenaría ese proceso por las Antillas. De eso se habla muy poco en Miami, como también se analiza poco el porqué si ese era el ideal del fundador del Partido Revolucionario Cubano, una vez que entran los norteamericanos en la guerra, los sucesores y discípulos de Martí, no tuvieron el menor reparo en aliarse con los norteamericanos y al final de la guerra entregarle atada de pies y manos su patria a Estados Unidos, a diferencia de los filipinos, quienes continuaron la lucha por la libertad contra la grotesca alianza creada entre los restos del derrotado colonialismo español y el emergente imperialismo norteamericano. Y llama la atención que la carta citada no fuera a un cubano, sino a un mexicano. Algo que sirve para reforzar la tesis sostenida por el historiado Manuel Moreno Fraginals, en “El anexionismo”, uno de su aporte al libro “Cien Años de Historia de Cuba”, publicado por la editorial española Verbum en el 2000, donde se afirma de ese Martí, independentista frente a Estados Unidos, que también funcionó como anexionista frente al México del Porfiriato, con el que coqueteó después de haber criticado su arribo al poder, en busca de una alianza contra España que nunca se consiguió. Sobre Martí escribía Fraginals lo siguiente:

    “Todavía a fines del Siglo XIX, algunos pensaron, como solución al conflicto cubano, que si no se le podía ganar la guerra a España lo mejor era anexarse a México. Tampoco esta opción prosperó, aunque por los pocos documentos que han quedado se sabe de las conversaciones que a este respecto sostuvo José Martí con el tristemente célebre dictador mexicano Porfirio Díaz hacia fines de aquel siglo.”

    No era una idea nueva, de ser cierto lo que afirma el historiador cubano, Martí solo estaría intentando dar continuidad al viejo proyecto anexionista cubano-mexicano, que ha sido estudiado por la historiografía cubana en obras como “Armonías y conflictos en torno a Cuba (Ciudad de México: Fondo de Cultura Económica, 1956) de Emeterio Santovenia, La expansión territorial de los Estados Unidos a expensas de España y los países hispanoamericanos (La Habana: Cultural, 1935) de Ramiro Guerra y Cuba Mexicana: Historia de una anexión imposible (Ciudad de México, Secretaría de Relaciones Exteriores, 2001) de Rafael Rojas. Y para terminar esta parte, recordemos que fue Manuel Mercado, el que logró que a Martí lo recibiera el general Porfirio Díaz. Sin duda alguna el mensaje antinorteamericano estaba dirigido, mas que a los cubanos, a quienes habían sufrido la voracidad anglosajona en carne propia, unos mexicanos a los que las profesías martianas les parecerían menos preocupantes que el desencadenamiento de una nueva guerra hispano-mexicana a causa de Cuba, y la desestabilización de la zona que esta podrria traer, sobretodo cuando España podía responder apoyando al movimientos sesecionistas en Yucantán, que ya había existido como república independiente entre 1841–1848.

    En cuanto a la nota que difunde listavoz.lavozdecubalibre.org, es verdad que Martí en términos de la política cubana, practicó una intransigencia e inflexibilidad difícil de encontrar en otra mirada suya, por ejemplo, cuando se refiere al arte, la literatura o los conflictos sociales en Estados Unidos. Y ha sido esa intransigencia uno de los puntales fundamentales, junto a la de Antonio Maceo frente al pacto del Zanjón, uno de los pilares fundamentales de la mentalidad conque se forma la juventud comunista en Cuba, de modo tal, que, si, algo, atornilla en martianismo en la ideología de un cubano, es la formación que ofrece que el régimen de Cuba a sus educandos. Esto provoca dos efectos, uno, que cuando el individuo rompa con el régimen, quede enganchado con la mentalidad intransigente y guerrerista, que luego manifiesta en las demostraciones que organiza la intransigencia cubana en Miami. El otro efecto, aunque no es mayoritario en que en su ruptura, tire por la borda todo lo que se asocie a la dictadura, incluso la figura integran del poeta, perdiendo de vista todo lo salvable que tiene su figura.

    Per,o sin duda alguna, no fue el comunismo cubano el que inventó el culto martiano, eso viene desde mas atrás. Cuando el 20 de mayo de 1902, Cuba obtiene su independiente de los Estados Unidos, se paso a construir un estado nacional, que como todos se basa en una suerte de religión secular, uno de cuyas divinidades sería el propio Martí. Su culto comenzó a ser sembrado en las mentes de los niños, a modo, en que las iglesias de cualquier denominación, siembran el suyo, en la figura de Jesús. Da espacio para cuestionamientos. En ese sentido el régimen cubano se ha limitado a continuar el libreto de constructores de esa caja potencial de cualquier totalitarismo que es el estado.

    Sería bueno que los cubanos de la isla, y sus hermanos del exilio aprendieran a liberarse de esa visión dogmatiza de un hombre, que en realidad no debió de morir, aunque muchos, castristas o anticastristas que dicen admirarles, le prefieran cadáver y así justificar con su muerte los sacrificios que no están dispuestos a hacer. De Martí hay que rescatar su pasión, su palabra, su entrega, no su error de desencadenar una guerra que, a pesar de las consignas que tanto machacan en Cuba, no era necesaria, como tampoco los cientos de miles de víctima, por cuya responsabilidad tienen que responder tanto la fiera, el régimen colonial, como quien desató su cadenas, el movimiento armado separatista.

    Con toda la gloria y el honor que merecen quienes dieron su vida por Cuba Libre, es justo reconocer que ya existía en Cuba la vía pacífica para abogar por la independencia, y que si Martí, la perdió de vista, fue precisamente por esa intransigencia y desespero que obnubiló su genialidad, la misma intransigencia con que los politiquero de aquí y de allá arrastras en su demagogia a las Masa.

    En las condiciones de la Cuba de los años noventa del siglo XIX, martí, con su inteligencia y oratoria habría sido la figura ideal para encarnar un Partido Republicano, que en primer lugar serviría para democratizar toda España e igualar en derecho a sus súbitos de adentro y de ultramar, y por último, si ese hubiere sido el consenso y desea de todos los cubanos, lograr una independencia sin pasar no por la humillación de la ocupación norteamericana, no por ese trauma de sangre y muerte que tanto odio sembró en los cubanos y que solo ha servido para justificar guerras civiles y revoluciones traicionadas. En resumen, si Martí en lugar de enfrentar a los viejos guerreros que aprendieron de la gesta del 98 y formaron el Partido Autonomista, hubiese aprendido la lección de estos, superándolos con la Creación de un Partido Independentista, mas no guerrerista. No solamente se hubiera salvado un gran poeta, un gran escritor, y sin duda un gran políticos, sino se habría salvado una isla hoy hundida en el mar por esa tradición revolucionaria, impensable sin la figura de Martí.

    Nosotros preferiremos analizar con objetividad la vida, la obra y las circunstancias de Martí. Y si vamos a usar a Martí como guía de nuestra acción política, no podrá de ser en forma de idolatría por una figura pétrea y anquilosada, deberá ser, y para lograrlo, se requiere de gran entereza moral e intelectual por los ataques que vendrán, un Martí renovado, reconstruido para nuestro tiempo y nuestras experiencia. Es a ese Martí cargado con sus virtudes y liberado de sus errores, es al que deberíamos entonar ya con toda razón, aquello de:
    Si Martí no hubiera muerto,
    otro gallo cantaría,
    la patria se salvaría y Cuba sería feliz.

    Es lo que habría ocurrido si en lugar de irse a guerrear, Martí hubiese dedicado su talento a dialogar con españoles y cubanos en post del mismo ideal, el de la libertad, no habrían muerto, ni el, ni tantos seres humanos en aquella guerra brutal, a la larga, la patria se habría salvado y hoy, probablemente, Cuba sería feliz.

    https://cubanuestra1.wordpress.com/2011/05/22/%E2%80%9Cmarti-no-debio-de-morir-%C2%A1ay-de-morir-sobre-el-culto-a-marti-compartido-en-cuba-y-en-el-exilio/

  2. MIGUEL LEAL 23 mayo 2011 a 1:05 PM #

    JOSE MARTI PÉREZ: EL APÓSTOL CUBANO

    Por Miguel Leal Cruz*

    Un “Apóstol de la libertad” como le llaman en Cuba, comenzó desde muy joven lo que pronto va a ser una carrera polifacética que abarcaría muchos de los campos culturales del momento. Periodista, político, poeta…, fueron algunas de sus actividades.

    Nació este héroe epónimo de sangre canaria, en la céntrica calle habanera de Paula, de padre militar, con grado de Teniente del Ejército español, destinado en Cuba y madre oriunda de Santa Cruz de Tenerife, con ascendientes en las islas de La Palma y Gran Canaria.

    Realizaba estudios de bachillerato, cuando en el departamento oriental de la Isla, surgía un nuevo manifiesto de inconformidad contra el régimen colonial español, iniciándose la mas duradera contienda libertadora de 1868-1878 bajo las órdenes del promotor del manifiesto de la Demajagua, Carlos Manuel de Céspedes, un español más disconforme con los métodos de la administración imperante a través del injusto monopolismo impuesto, que abarcaba todos los sectores de la Isla.

    En La Habana la sublevación fue acogida con general simpatía. A primeros de enero de 1869 los acontecimientos comienzan a tornar gravemente y con rapidez, culminando en la noche del 21 de enero en que la reacción oficial representada por los voluntarios, invaden las calles e implantan el terror. Tienen lugar los sucesos de El Teatro Villanueva, donde se tirotea a algunas damas de la sociedad habanera, los sucesos del Louvre que finalizaron en el fusilamiento a ocho jóvenes estudiantes de medicina, el asalto al Palacio Aldama y los fusilamientos de colaboradores revolucionarios.

    En aquellas jornadas surgen a la luz pública dos periódicos de matiz independentista dirigidos por José Martí, que apenas contaba 16 años, llamados SEMANARIO y EL DIABLO COJUELO, en los que publica sus primeros escritos de carácter político.

    Poco después su amigo y profesor Mendive, director del colegio donde estudiaba, es detenido y desterrado; Martí es enviado a presidio acusado del delito de infidencia, cuyo cargo principal fue una carta incautada por la policía en un registro efectuado en el Colegio de Mendive en la que José Martí recriminaba a un alumno el haberse alistado en el ejército español.

    El 4 de marzo del mismo año, un consejo de guerra le condenaba a seis años de reclusión a trabajos forzados. Ingresa en el presidio un año después quedando destinado en las canteras de San Lázaro. En prisión conoce a otro “isleño”, Ignacio Montesinos y Trujillo al que, tiempo después con su faceta de poeta recordaba como “al bravo canario” en estos lastimeros versos: “Allá, hace años, no había en el presidio de La Habana penado más rebelde, ni más criollo, que un bravo canario, Ignacio Montesinos. Toda la ira del país le chispeaba En aquellos ojos verdes. Echaba A rodar piedras, como si echase a rodar la Dominación española (…) ¿Quién Mejor que este isleño Podrá llamarse cubano?”.

    El inhumano trabajo forzado en las canteras aniquilaba la salud y la vida del joven de sólo 16 años de edad. Su madre canaria, Leonor Pérez, escribía a las autoridades recabando clemencia para su hijo menor de edad. Las desesperadas gestiones de sus padres, incluido el previsible soborno, según el Doctor Castellano Gil de la Universidad de La Laguna, en conferencia dictada en el Museo de Historia de La Laguna.

    Se le conmutó la pena por el destierro a la Isla de Pinos y más tarde a España. El 15 de enero de 1971 embarcó el joven Martí hacia España; donde habría de tener el ambiente necesario para sus ansias intelectuales, como así ocurrió.

    Su espíritu patriótico y las ansias de libertad para su amada Cuba, no desaparecieron en sus contactos españoles, toda vez que siempre estuvo vigilante y próximo a círculos cubanos de emigrados en la capital de España.

    Publica un folleto que titula “El presidio político en Cuba”, y junto a su amigo Carlos Sauvalle entablan una polémica política desde las páginas del rotativo EL JURADO FEDERAL, de Madrid con otro anticubano: el periódico LA PRENSA.

    Durante su estancia en Madrid tuvieron lugar los sangrientos sucesos de La Habana tras el fusilamiento de ocho estudiantes de mediciana por la tropas voluntarias, que pronto denuncia Martí, al igual que desde la misma capital de Cuba lo haría otro canario ilustre: Nicolás Estévanez y Murphy.

    Unos días después de instituirse la Primera República en España, Martí publicará otro folleto titulado, precisamente, “La República Española ante la Revolución Cubana”, destinada a los políticos de esta ideología para persuadirles que su obra no estaría completa sin la concesión de la libertad a Cuba.

    El 8 de enero de 1875, tras obtener la licenciatura en derecho en España, llegará a Méjico, donde conocerá la realidad cultural americana. Recibe ayuda del mejicano mecenas Manuel Mercado que le adentrará en la vida política de su país, e intermediará para sus trabajos en el periodismo.

    Su compromiso por la libertad se manifiesta en la condena que en diversos artículos de prensa realiza sobre el derrocamiento del gobierno legítimo mejicano por un caudillo militar, Porfirio Díaz, en los que exponía sus principios democráticos ante la situación creada, pero que le ocasionarán la motivación para abandonar Méjico en dirección a Cuba.

    Durante su breve estancia en La Habana, crea las condiciones para el regreso de su familia, que aún permanecía en el país azteca. Más tarde permanecerá un año en Guatemala, donde impartirá clases y ejercerá su actividad preferida: el periodismo. Publica folletos donde escribe y analiza el país centroamericano, en claras alusiones a la realidad de la cultura latino americana.

    Firmado el acuerdo de Zanjón regresa a Cuba en el mismo año de 1878, trabajando en La Habana en bufetes y colegios de abogados al tiempo que participa en veladas literarias otra de sus grandes aficiones.

    En su permanente actividad política en pro de la libertad de Cuba, comparte labores conspirativas con Juan Gualberto Gómez, ambos adscritos al Comité Revolucionario Cubano, radicado en Nueva York, del que Martí fue nombrado subdelegado en La Habana. Tampoco oculta su filiación separatista que comparte con veteranos de la reciente guerra, colaborando en los preparativos de la “guerra chica”, ya que la paz sin independencia no ha resuelto la problemática cubana.

    Nuevamente es detenido y enviado a España a donde llega, por el Puerto de Santander, el 11 de octubre de 1879, quedando recluido en la cárcel hasta el día 13, en que se le permite trasladarse a Madrid donde residirá vigilado en una casa de huéspedes.

    En Madrid mantiene contacto con un abogado cubano que le introduce en el mundo de los bufetes, donde conocerá a Cristino Martos, también abogado y parlamentario español, y destacada figura de la política española, al que logra interesar por los asuntos de Cuba.

    Tras su paso por Nueva York, le encontraremos en Venezuela donde ejerció el periodismo y la docencia en el Colegio Villegas y en el Santa María y colaborará en el rotativo LA OPINION NACIONAL de Caracas.

    Terminaría expulsado del país habiendo de trasladarse a Nueva York, donde permanecería varios años, subsistiendo como corresponsal de algunos diarios hispanoamericanos, en especial LA NACION de Buenos Aires desde cuyas páginas ofrece una visión compleja y profunda de los Estados Unidos. Igualmente efectúa traducciones para la empresa editorial Appleton and Company y llegó a ser representante consular de Argentina y Paraguay.

    En esta populosa ciudad efectuó contactos con los lideres cubanos Máximo Gómez y Antonio Maceo para elaborar un proyecto conjunto para la independencia cubana de España.

    En noviembre de 1891 se traslada a Tampa (Florida), donde había arraigado un grupo de cubanos en torno a la artesanía del tabaco y de ideología pro- separatista, que demandaron su presencia como orador en una fiesta patriótica. Allí pronunciaría dos de sus mejores discursos de agitación separatista, bajo el lema de “con todos y para bien de todos”, en los que expuso la esencia de su doctrina revolucionaria. Días después expuso sus teorías revolucionarias en Cayo Hueso y a principios de 1892 inició los preparativos de lo que sería el Partido Revolucionario Cubano; el instrumento que hasta entonces había faltado a todos los intentos independentistas cubanos, tanto en la misma Cuba como en el exterior, y cuya era considerada indispensable para dar cohesión a las fuerzas para la guerra de liberación.

    En marzo de 1892 funda y dirige el periódico PATRIA, cuyas páginas reflejan lo más avanzado del pensamiento político independentista y donde también halla espacio para destacar el papel de los canarios en Cuba en aquellos breves versos: ¿Quién que peleó en Cuba, dondequiera que pelease, no recuerda a un héroe isleño?

    Logrado por fin la consolidación del Partido Revolucionario Cubano, se entregó plenamente a la misión de cohesionar en el mismo a los grupos separatistas esparcidos en diversos lugares y países, especialmente en Las Antillas y América Central, sembrando entre los emigrados el espíritu de concordia y sacrificio que el sentía.

    Particular empeño puso Martí en obtener para el PRC el concurso de los mayores generales del ejército rebelde Máximo Gómez y Antonio Maceo, en este segundo intento que fue más prolífico que el primero desde Nueva York. Visitó al primero en Santo Domingo y al segundo en Costa Rica donde ambos residían dedicados a la empresa agrícola y a la espera de la llamada de la patria.

    A finales de 1894 ya disponían del plan secreto para invadir Cuba por tres provincias al tiempo que se diera la orden de alzamiento general en enero del siguiente año. Una delación hizo fracasar el proyecto llamado “Plan Fernandina”, pero inmediatamente se puso en práctica otro alternativo que ejecutó la orden de alzamiento para el día 29 del mismo mes de enero.

    Martí, como jefe civil, junto al general Gómez que lo era militar, tomaron acuerdos de última hora, consensuados en el célebre “Manifiesto de Montecristi”, que ambos dieron a conocer al mundo como el comienzo de una guerra de liberación que se iniciaba el 24 de febrero. José Martí, conocida los enrevesados servicios de información del ejército español en Cuba, escribió a su hijo una carta el mismo día de la partida de Santo Domingo en dirección a Cuba, 1 de abril de 1895: “Hijo: Esta noche salgo para Cuba, salgo sin ti, cuando deberías estar a mi lado. Al salir, pienso en ti. Si desaparezco en el camino, recibirás con esta carta la leontina que usó en vida tu padre. Adiós. Sé justo”. Es, al parecer, la despedida de alguien que teme no regresar. Martí dijo con respecto a la administración norteamericana: “He vivido en las entrañas del monstruo”. Posiblemente lo pensó en algunos momentos de su vida respecto a la española. Efectivamente: el 11 de abril desembarcaba en la costa meridional de Baracoa, en oriente. Sólo poco más de un mes después, el 19 de mayo, tiene lugar “el desastre de Dos Ríos”, la muerte del apóstol en combate con fuerzas españolas. Pero como el propio Martí había dicho,”…. la muerte no es verdad cuando se ha cumplido bien la obra de la vida”. ¿Como no pudo evitarse aquel desastre que finaliza con el máximo ideólogo y organizador de una guerra ya deseada por los cubanos que empezaba? Se insiste, personalmente, en los servicios de información españoles, bien asesorados por los llamados “voluntarios” y por una pléyade de colaboradores y confidentes. Posiblemente alguien delató la presencia de la patrulla que acompañaba a Martí, montando un caballo blanco, y con ayuda de la nueva arma importada por el ejército desde España: el temible fusil Mauser, de gran eficacia de tiro a larga distancia; se consiguió eliminar otro de los principales escollos con el que se iniciaba, definitivamente, aquella guerra en Cuba que duraría tres largos años y donde morirían muchos “isleños”, naturales de Islas Canarias, como bien apunta el general cubano Rolov. Evidentemente, detrás de todos estos acontecimientos se encontraba la eficaz actuación de “muchos de los servicios secretos españoles”, que no regateaban en costos ni esfuerzo, como era obvio, para el pretendido mantenimiento de la soberanía en la Perla Antillana.

    *Miguel Leal Cruz. Licenciado en Geografía e Historia y en Ciencias de la Información – Periodismo. Islas Canarias.

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