Hablando de islamofobia en Suecia

28 Feb

21 de febrero de 2011: Panel debate el miedo al islam en la biblioteca de Hallunda. Foto: Carlos M. Estefanía

Cualquier cubano de mi generación  que sale de su patria lo ha con una formación islamófoba, nacido este adoctrinamiento de dos fuentes contrapuestas, de un lado  nuestra subyacente herencia hispana, asociada a la reconquista y  la muerte al moro y  del otro el efecto del comunismo, enfrentado a sangre y fuego con una doctrina religiosa, que por estar hecha para la guerra no le fue fácil someter.

Para colmo, países integrantes del campo socialista como Hungría, Rumanía y Bulgaria,  habían padecido en yugo turco, lo cual hacía que muchas de las películas que  nos llegaban de allí presentaran a la etnia dominante del pasado con los colores mas negros, incluso había algo de islamofobia en algunos de los animados norteamericanos que sobrevivieron a la censura, y en los que se repetía el tema de un heroico legionario defendiendo  el solo un fuerte  contra cientos de enemigos coronados con turbantes y armados de terribles cimitarras.

Algo de instintivo tenía que haber en el hecho de que los cubanos becados en la URSS no se llevasen muy bien que digamos con los estudiantes de países musulmanes a los que llamaban  arenosos, y ese instinto para mi no tiene otro nombre que el de islamofobia.

No soy una excepción dentro de esta “formación”, sin embargo debo a Suecia, a pesar de comportarse cada vez mas como un país islamófobo, mi cura de este mal. Parecerá algo contradictorio, pero es lo bueno de la forma que tiene este país de meter en un mismo bolso a todos sus extranjeros, vengan de donde vengan, gracias a ello he tenido la oportunidad de convivir, estudiar y trabajar en medios multiculturales donde he podido de alguna manera recorrer el universo, sin necesidad de salir del país, conocer las culturas mas alejadas o enfrentadas entre sí y ver dentro de cada una de ellas, la  calidad humana de sus portadores, el Islam no ha sido una excepción.

Mis prejuicios  contra los musulmanes se han quebrado en Suecia, porque aquí, mas que en la antigua URSS donde los trate poco, he conocido personas musulmanas inteligentes, encantadoras,  como también las he visto dentro del catolicismo, el luteranismo,  las distintas familias del cristianismo ortodoxo, y por supuesto dentro del budismo, de todas las religiones la que mas me sigue atrayendo.

Pero la cura de un mal, no significa que uno deba desinteresarse de esté, o del modo en que lo padecen otras personas,  por ello he asistido este 21 de febrero  a la conferencia que tuvo lugar recientemente en la biblioteca de Hallunda, bajo el título  El miedo del Islam, un debate del que participaría, entre otros panelistas  el antropólogo Mattias Gardell, alguien a quien sigo desde mis tiempos de vinculación con los anarquistas suecos, de los que Gardel parece estar muy cerca, sino compartir plenamente la ideología.

Mattias Gardell trabaja como Profesor de Religión Comparada en la Universidad de Uppsala, autor de numerosas publicaciones sobre el Islam y la política. El año pasado sacó a la luz una obra tan polémica como actual, que  se titula precisamente islamofobia.

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La he sacado prestada de la biblioteca y me ha servido para descubrir que sirve de base a sus palabras en esta noche.
Gardel ha explicado los mitos en los que se basa la islamofobia Sueca, entre otros el relato de un país étnicamente puro. Para ello se ha adentrado en la historia de la xenofobia de un país donde los judíos fueron los últimos en poder establecerse, donde se mantuvieron hasta no hace muchas  leyes contra vagabundos y gitanos, y donde la libertad de culto se asumen en etapa tan tardía como 1951.

El académico a recordado la  represión contra brujas, católicos, judíos, gitanos,  especificando que el turno de los que  deben ser eliminado  ha llegado a los musulmanes, víctimas de una ola xenófoba que golpea al país escandinavo  desde los últimos 20 años,  y que amenaza a toda la democracia sueca.  Según su estudio el 70 por ciento de las mujeres que llevan pañuelo en la cabeza, son acosadas, insultadas, lo cual exige un alto grado de coraje civil por parte de estas mujeres para defender el derecho a expresar su pertenencia religiosa.

Para el investigador la  islamofobia funciona como una suerte de racismo sin razas y explica al público que cuando el racismo científico fue cuestionado a finales de la segunda guerra mundial, el concepto raza fue sustituido por religioso, cultura y valores. Se trata de una doctrina de la separación de la humanidad en categorías, luego la creencia en la identidad colectiva y luego mecanismos de selección de las personas como vivienda, mercado, etc. Esto descansaría en  una visión esencialista de la religión y la cultura.

Gardel explica que la Islamofobia no tiene nada que ver con el Islam, es tan lejano de esta religión como era el antisemitismo de los judíos.

Por último hizo un llamado a los musulmanes presentes a dejar de quejarse y seguir el paradigma del movimiento obrero, creando, por ejemplos sus propios medios de comunicación donde puedan dar una imagen real a la sociedad de quienes son ellos.

En el panel participaban  además de Mattias  Gardell;  Anwahr Athahb, Secretaria Federal de la organización Musulmanes de Suecia para la Paz y Justicia, quienes trabajan activamente  para desarrollar y promover una cultura de paz entre musulmanes y no musulmanes en Suecia; en oposición  a esta, un representante de uno de los pueblos cristianos  masacrado en 1915 en Turquía, George Baryawno, Secretario de la Asociación de Asiria Centro Cultural Botkyrka.

Y parece ser de ese colectivo, que venía un hombre que tras la conferencia de los panelistas pidió la palabra para luego decir que sus padres habían sido asesinados en Turquía, y acusar a Gardel,  sin haber leído su libro, de mentiroso.

Fue un hecho un tanto bochornoso pues por mas que le pudiera haber asistido, la razón al pobre hombre, su forma le deslegitimaba. En lugar de argumentar pasó al insulto banal de un investigador que no estaba haciendo otra cosa que explicar  una de las maneras en que funciona la xenofobia en Suecia, y que al final, en lo único que no discrimina es en religiones cuando trata de segregar, y si es posible expulsar lo mismo a un cristiano arameo que a un turco musulmán.

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