Las Repúblicas de Aire: una historia necesaria, en tiempos de desencanto, de la frustración americana

8 Ene

https://i2.wp.com/www.editorialtaurus.com/uploads/imagenes/libro/portada/200901/portada-las-republicas-de-aire_grande.jpg

Ahora, con los despidos en masa, como en 1994, cuando se decretó la dolarización de la sociedad cubana, el desencanto  a vuelto a anidar  en el corazón de miles de cubanos, no en el de todos por supuesto,  sino en él de aquellos que  dieron y que concedieron en todo, primero creyendo en la utopía de que participaban en la construcción de una nueva, en la que si bien no primaba la libertad política, al menos se garantizaba cierto grado de meritocracia socialista, y sobretodo la seguridad laboral que una economía de mercado nunca puede garantizar dada la dinámica que le caracteriza.

No cabe duda de que el desencanto no es universal, como en 1994 aquellos que mantuvieron sus contactos con familiares en el extranjero saldrán ganando, podrán recibir el apoyo económico necesario para hacerse de un espacio en ese mercado libre que se abre para aquellos, que no encuentren trabajo en el estado o simplemente para los que no le interesa ocuparse dentro de el, también para quienes tienen la certeza de que el estado-empresa es incapaz de satisfacer las necesidades que sin llena la pequeña empresa y que ven en esta suerte de contrarrevolución raulista, esta inversión de la ofensiva revolucionaria de 1968, una solución todavía “comunista” a los males que sufre cuba.

Otra cosa ocurrirá con aquellos que carecen de espíritu de riesgo, que solo quieren trabajar y traer el salario magro con el que alimentar a la familia o que simplemente se convencieron del dogma estatalista inculcado por los mismos que, debiendo  haber sido los primeros en la lista de “disponibles” hoy echan a la calle a tantos cubanos, a ver como se las arreglan en una microeconomía de mercado.

Y no es de extrañar, con tales practicas o antecedentes, que sea un hijo rebelde de aquello que un día se llamó con propiedad revolución cubana (hoy su uso no tiene sentido a la hora de nombrar lo que existe en la isla), quien abordara, de manera profunda y esclarecedora, el tema de las frustraciones sufrida por los gestores de la independencia americana, me refiero a mi ex colega del Instituto Superior de Arte de La Habana, Rafael Rojas (Santa Clara, Cuba, 1965), y un libro suyo que todo latinoamericano, incluido naturalmente los cubanos, debería leer “Las Repúblicas de Aire” publicado en 2009 por la editorial Española Taurus.

Hay un evidente paralelismo, aunque no se presente concientemente, entre las frustraciones sufridas por quienes creyeron en la autenticidad de la revolución cubana, y aquellos próceres que se embarcaron en la aventura que independizó la América española de su metrópolis europea.

Rojas ha consumido una extensa literatura sobre el tema y ha tenido la virtud de exponer de manera clara y didáctica, algo que no caracterizaba sus primeras escrituras, el hilo conductor que llevó a los criollos del Nuevo Mundo, primero de la oposición a la conquista francesa de la Madre Patria, luego a un autonomismo, y luego a un separatismo que en sus orígenes asumió diversas formas monárquicas, cesarismo y por fin en republicanismo que de manera contradictoria y desconocida en los centros de enseñaza terminó por imponerse, un tipo de ignorancia buscada en el alumno que tiene como base las necesidades de legitimación  los “estados nacionales” nacidos de este lado del continente, como lógica continuación de un separatismo, que muchos olvidan tuvo el auspicio  externo ya de otra potencia colonial como fue Inglaterra, ya de los Estados Unidos, con los que de manera tan contradictoria, como Rojas nos muestra, se relacionaron, nuestros primeros independentistas y republicanos.

Como decía este es un libro para Latinoamericanos que en  general deseen conocer la autentica evolución ideológica de sus héroes nacionales, y me alegra que Rojas aborde nuevamente lo que ya había tratado en mi Razón y Pasión de Cuba (Editorial Sepha, Madrid, 2005), la terrible frustración de Bolívar con respecto a la revolución latinoamericana, al papel de esos Estados Unidos que critica, nada más y nadamenos en correspondencia con representantes de otro emporio colonial que bien bailaba, el Ingles y que convierte al Libertador, si pasamos por alto su vocación autoritaria, en un premonitorio antichavista.

https://i1.wp.com/www.publidisa.com/PORTADA-LIBRO-9788492974528-MAX.jpg

Pero siendo cubano, el autor, no ha podido menos que profundizar en un tema, que también abordé hace años,  el del desencanto de Heredia con la emancipación latinoamericana.

En este sentido Rojas ha hecho un magnifico uso de  su tan privilegiada como merecida estancia en México, la misma tierra donde nació la frustración del poeta, utilizando con eficiencia las fuentes que nos explican la conversión de Heredia de ese surte de “liberal” a la española que fue,  en un típico político conservador a la latinoamericana, el mismo que al final de su vida prefirió ver una Cuba española antes que sometida al cáos, las tiranías y corruptelas políticas traído por la independencia a nuestras tierras de América.

https://i2.wp.com/www.los-poetas.com/c/heredia.jpg
José María Heredia

En su reconstrucción de la frustración latinoamericana, rojas nos presenta o reencuentra con importantes viajeros, latinoamericanos o norteamericanos, reproduciendo interesantísimas “imágenes del otro”, que siglos después mantienen vigencia en este encuentro desencuentro que se dan entre las Américas de habla española e inglesa, despertando de paso el interés por ensayistas y políticos tan importantes como, Lorenzo de Zavala, el político yucateco que terminó comprometiéndose con la independencia tejana, Andrés Bello, ese conspirador y auspiciante de la independencia cubana que fue el chileno Benjamin Vicuña Mackenna o el venezolano Andrés Bello.

Es un libro recomendable en todo los sentidos, desde el colorido que le da la contraposición de ideologías hasta los detalles curiosos que nos descubre como exilio de José Bonaparte en Estados Unidos y la opinión que despertaba entre los peregrinos latinoamericanos que habiendo combatido su reinado durante la juventud terminaría emitiendo juicios bastante positivos sobre aquel el hermano de Napoleón.

Es un libro pues necesario, sobre todo para quienes deseen, sino comprender al menos saber que el desencanto es parte intrínseca de nuestra historia, que nos persigue y sin duda nos perseguirá mas allá de la naturaleza de la utopía en la que creamos o par la cual luchemos, socialista o liberal, dictatorial o republicana.

Sin embargo la moraleja no es la de claudicar, sino continuar en la batalla, concientes de lo que vendrá, una vez que aplastemos los males del presente, que nuestra historia ha sido, es y será la de nunca acabar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: