Flores, niños y animales en “Spånga By”: la mejor compañía para un amigo que no está

22 Ago

Iglesia-cementerio de Spånga By, al noroeste de Estocolmo. Foto: Carlos M. Estefanía

El 18 de Agosto tuvo lugar el funeral de un buen hombre, Gustavo Alberto Silva Cortés, un antiguo mirista chileno,conspirador dentro de la armada de su país, quizás con el objetivo de reeditar en las costas de Valparaiso un acorazado Potenkin o un buque Aurora, y que para salvar la vida en tiempos de Pinochet, anduvo clandestino por su país, recibiendo refugio en casa de una compañera, Carlota Carrasco de quien se enamorará en Clandestinidad y recibirá un hijo, Matías. Se trata de una historia que nada tiene que envidiar a las que salen de la fantasía de Isabel Allende.

Invitación a las honras fúnebres de Gustavo Silva Cortes. Cortesía de Carlota Carrasco

Hoy Matía es recién graduado como director de Fotografía del importante Instituto de Cine de Estocolmo. Gustavo tuvo la fuerza y voluntad para vencer la enfermedad hasta llegar a la graduación de su  hijo, que tuvo en él al mejor padre imaginable; un artesano capaz de levantar con sus propias manos un laberinto de madera en Casa, o de garantizar con su sueldo humilde todo lo que para su máxima instrucción en términos de computación y cine Matía pudo necesitar desde niño.

Como si hubiera justicia en este vida el gesto que fue retribuido, cuando el chico, montó entorno a la cama de su padre una estructura telepática que le permitió a este comunicarse con el mundo hasta el ultimo momento de su vida,  allí  en el mismo hospital donde otros pacientes, en semejantes condiciones sólo vegetaba. Tomen nota de ello médicos y familiares.

Fotos en el interior de la invitación a las honras fúnebres de Gustavo Silva. Cortesía de Carlota Carrasco

Pero si de entrega se trata en esta historia digna de guión de cine, antitésis de lo que se nos cuenta en la “Mar adentro”, tengo que hablar de la de Carlota, quien se comportó con ese hombre sencillo, con nombre de Rey sueco, prácticamente como una madre, ayudándole a asumir la muerte provocada por una triste enfermedad, con una dignidad admirable. Así es mi amiga Carlota Carrasco.

Carlota Carrasco: Foto: Carlos M. Estefanía

Ojalá un día Matía pueda llevar al cine,  como lección moral,  esta experiencia de sus padres, rara en un mundo cada vez mas egoísta y deshumanizado.

Se trata de dos personas que admiro y quiero, sobretodo porque  en los momentos mas duros de una inmigración a una cultura tan extraña como la sueca, fuero  capaces de abrirme las puertas,  más que como a un amigo, como a un hijo, todo ello a pesar de nuestras diferencias ideológicas, de las que prácticamente nunca hablamos, nacidas de dos contrapuesto fracasos, en  ellos del proyecto Allendista, por la mano de la derecha en Chile y en mi caso, el fracaso de la Revolución cubana, a manos de esa “izquierda” con la que se identifica el castrismo .

Carlota Carrascon en la cocina de su hogar, el lugar donde conocí la hospitalida chilena y desde el que tantas veces arreglamos el mundo, soportandos en silencio por el parco de Gustavo. Foto: Carlos M. Estefanía

Como no pude estar presente por razones de trabajo el día del entierro, he acudido, acompañado de Carlota, a rendir mi homenaje personal a Gustavo.

Carlota riega las flores que cubren la tierra donde Gustavo descansa, entre ellas la rosa blanca que he colocado para el amigo que "me dio su mano franca". Foto: Carlos M. Estefanía

Fue un hombre muy querido por sus compañeros de trabajo y sobretodo por aquellos a los que le tocó defender como líder sindical, los empleados de la limpieza,  uno de lo sectores peor tratados de la clase trabajadora en Suecia, entre otra razones porque en su mayoría se trata de extrajeras (con toda la indefensión que esto implica) y para mayor desgracia muchos laboran para empresas regentadas por extranjeros que en muchos casos se saltan las leyes de protección  laboral vigente en el país, intentando introducir métodos mafiosos, contra los que Gustavo, según me contó Carlota tuvo que enfrentarse aún viendo arriesgada su vida.

Parque de Spånga By. Foto: Carlos M Estefanía

De camino al sitio donde descasa Gustavo, un cementerio que como todos los de Suecia, o casi todos los rodea una iglesia, pasamos por un sitio que nos recordó a este amigo en su amor por las cosas sencillas, los niños y los animales, se trata de la granjita “artificial” la cual junto a la propia iglesia forma parte de  Spånga By (Villa Spånga) una especie de finquita donde los niños y adultos de la zona, en su mayoría inmigrantes o hijos de padres extranjeros, acuden a realizar diversas actividades, vinculada con la naturaleza y la cultura.

Parque de Spånga By. Foto: Carlos M Estefanía

Esta es la parte linda de Suecia, debo reconocerlo, donde se encuentra de todo lo que esos niños, con mucho de los cuales, probablemente me toque trabajar como maestro, encuentran lo necesario para ser feliz, que es tan poco, en realidad, una fuente o piscinita donde bañarse cuando el verano sueco aprieta en calor, columpios, estructuras para trepar, campo de minigolf, tenis de mesa, futbolín, billar, y en general recursos y condiciones para los mas diversos juegos al aire libre.

Al fondo piscinita donde se bañan los niños en Spånga By. Foto: Carlos M. Estefanía

Asientos de piedra en el parque de Spånga By. Foto: Carlos M. Estefanía

Mientras los adultos que vigilan a los pequeños tienen las condiciones para montar una parrilla, conocerse entre sí, visitar la cafetería del lugar.

Dos palomas junto al anuncio de helados en el parque de Spånga By. Foto; Carlos M. Estefanía

Sin embargo estoy seguro que lo que mas agradecen grandes y pequeños es la presencia de esos animales que les recordarán sus patrias de origen, allí donde la industrialización aparta al hombre de la naturaleza, en particular de esas especies domesticadas a los que durante milenios se ha asociado nuestra naturaleza, me refiero a los caballos, ovejas, cabras, vacas, gallinas y conejos, con los que prácticamente pueden comunicarse los visitantes.

Los animales encerrados en casas y corrales de estilo antiguo, hechas de troncos pintados de rojo como aquella en las que vivían los nativos cuando Suecia era una nación fundamentalmente rural, como lo fue hasta finales del siglo XIX.

Niños de origen extrajeros acarician a los caballos de Spånga By. Foto: Carlos M. Estefanía

No es el único parque de este tipo que he visto, mas he de reconocer que cada uno tiene su encanto y agradezco al espíritu desencarnado del amigo que se fue, tanto como a  Carrasco el favor que me han  hecho al hacerme atravesar Spånga By, y poder retratar allí a sus habitantes más distinguidos, los mismos los que estos amigos chilenos y yo siempre hemos sentido especial afecto, los niños y los animales, los mismos que junto a las flores parecen negarse  a abandonar  en sus andares por el otro lado al bueno y noble de Gustavo.

Un pequeño jardín, no muy lejos de los niños y los animales, nada mejor para señalar el lugar en que resposa Gustavo Alberto Silva Cortés. Foto: Carlos M. Estefanía

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Una respuesta to “Flores, niños y animales en “Spånga By”: la mejor compañía para un amigo que no está”

  1. gonzalo 16 diciembre 2010 a 4:51 PM #

    hola carlos manuel
    Soy gonalo el amigo y carlota he visto y he leido lo que escribists sobre gustavo es un articulo muy bonito y me agrado mucho verlo .bueno un saludo para ti gonzalo

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