Ciencia Ficción de la buena: Los Cisnes Feos

27 Jul

¿Puede una novela escrita en el tiempos y el espacio de la URSS servir de fundamento a una buena película rusa, ya entrado el siglo XXI?

Definitivamente sí, esa es mi respuesta después de disfrutar una película que me prestó la sección internacional de la Biblioteca Estatal de Estoclmo, el filme ruso francés Los Cisnes Feos (Гадкие лебеди ); producción del año 2006; sobre la base de una novela escrita en 1966-1967,  por dos de los mas importantes autores de la ciencia ficción soviética, los hermanos Arkadi y Boris Strugatsky.

La idea de quellos escritores era la de publicar su novela en la revista Molodaya Gvardiya, (Joven Guardia), pero resultó rechazada por su trasfondo ideológico, eso no quiere decir que dejara de circular, lo hizo de mano en mano en forma de samizdat.

En 1979,  MacMillan lanzó en Estados Unidos su primera edición en Inglés 1979. Tras la Perestroika, en 1987  fue publicada en la URSS bajo el título de “Epoca de lluvia”.

Desde entonces existió el proyecto de llevarla al cine, el cual, afortunadamente pudo materializarse cuatro años atrás gracias a la  adaptación cinematográfica de la novela hecha por Konstantin Lopushansky. Nacido el 12 de junio de 1946 en la ciudad de Dnipropetrovsk, este director nos demuestra lo mucho que aprendió trabajando junto a su maestro Andréi Tarkovski, con quien colaboró entre otras películas en un clásico de la ciencia ficción universal como es Stalker.

Lo primero que agradece el espectador, al menos en mi caso, es saberse que se encuentra ante un género en vías de extinción y por tanto particularmente valioso, el del Drama Filosófico de Ciencia Ficción, algo que supieron cultivar con gran acierto los soviéticos;  precisamente por las trabas que encontraba la filosofía allí donde se supone, que ha de desarrollarse con plenitud, en la academia.

Aún así, más de una película, como la misma novela que sirve de fundamento a esta que comentamos, terminó engavetada, durmiendo el sueño de los justos, hasta la llegada de Gorbachov.

Por cierto en los materiales adicionales que trae el DVD nos encontramos una visita del ex líder soviético a los realizadores de la obra;  lo cual resulta particularmente significativo.

Gorbachov junto a los realizadores de la película

Gorbachov junto a los realizadores de la película, el compositor y actor Andrey Sigle, y su director, Konstantin Lopushansky (derecha)

En definitiva, si congénita parece ser la necesidad que tienen los hombres de creer, fuente universal de su religiosidad, no menos inherente parece ser su vocación por filosofar, por comprenderse a si mismo y cuestionar el mundo que le rodea.

En los diálogos y situaciones de la película, se abordan numerosas cuestiones existenciales, entre ellas lo despiadado que puede resultar el racionalismo kantiano o lo contraproducente que puede ser, y la experiencia soviética (por no decir la cubana, es el mejor ejemplo) pretender hacer tábula rasa del pasado y el presente en muchos aspectos aborrecible, para construir sobre la base de la crueldad, un futuro feliz.

A pesar de lo profundo de los temas que se abordan, no resulta una película densa, al punto de que sus 105 minutos se nos van volando, ensimismados en la historia del escritor Víctor Banev, quien ha llegado a la ciudad Tashlinsk, a participar de un congreso científico y de paso encontrarse con su hija quien se encuentra internada  entre los niños genios.

Aquí veremos algo poco usual en la cinematografía rusa, menos en la soviética, el conflicto entre el humanista, el científico, y los militares, estos últimos empeñados en erradicar lo que consideran un peligro para la civilización, como método radicales;  con una sustancia toxica que eliminaría no solo a las “chinches acuáticas” como denominan a los mutantes (enfermos) sino también a los niños convertidos en sus discípulos, a los que enseñan entre otras cosas a levitar.

En principio los niños se niegan a abandonar a sus gurúes. Con gran empeño y jugándose la vida, Banev logra salvar a su hija y los otros niños, pero no logra impedir que estos vayan a parar a una clínica psiquiátrica; custodiada por los militares, donde a los chicos se les lava el cerebro, para lo que se usan incluso medicamentos por vían intravenosa, con el fin de  convertirlos en niños normales.

Momento en que el padre descubre que la niña esta siendo "medicamentada" por vía intravenosa para curarla de su genialidad


Dentro del reparto hay que destacar el trabajo de Gregory Hladiy, en su papel de Banev y el de la niña Rimma Sarkisyan, interprete de Ira, la hija del escritor, en quien, si sigue como va en esta película, con el tiempo tendremos una gran actriz, de entrada ya es una pequeña buena actriz.

No todo, nos sabe a nuevo, en esta película, sin duda alguna, existen prestamos de otras historia, que sin duda mucho le deben a la Teoría de la Evolución de Darwin, y la creencia de la llegada de un superhombre que en este caso encarnan los niños genios, que nos recuerdan mucho las creencias, no muy fundamentadas científicamente que digamos, en los niños índigos, esto por no hablar del viejo tópico de los mutantes.

Esta es una película hecha con ganas de hacer arte, usando recursos tradicionales, incluso en la fabricación del sonido, sin explotar por lo que se ve a simple vista los recursos digitales. Es una obra para nostálgicos, que se niegan a aceptar, que el cine, particularmente el de ficción, se reduzca a la experimentación con efectos, y a contarnos historia, que apelen más al susto que al razonamiento.

Es pues una historia que nos empuja a indagar sobre nuestra relación con el otro, sobre todo cuando ese puede ser nuestro hijo, colocado expensas del poder aplanador, mediocrizador de ese totalitarismo global, que nos amenaza, como si el comunismo, lejos de desaparecer con el fin de la URSS, lo que hubiera hecho es desbordar las antiguas fronteras “socialistas” y recorriendo ahora el mundo, como un fantasma, precisamente transmutado, un totalitarismo que en las “sociedades libres”, tiene su mejor “milicia” en la escuela y la psiquiatría, armas para hacer desaparecer al individuo, y sobretodo la genialidad.

Frente al peligro que nos amenaza, cuando los medios y los políticos callan, todavía queda una voz que se alza para alertarnos, la de arte, como nos muestra ésta película.

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