José Martí: Nuestro venerado jacobino

20 Jul

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Estatua de José Martí y úrna con sus restos en el Mausoleum del Cementerio Santa Efigenia, Santiago de Cuba.

Existe un extendido prejuicio en Miami, sobre el tratamiento de José Martí en Cuba, y juzgan para ello la actitud de muchos jóvenes emigrados, que no saben o no quieren saber del llamado apóstol. Ocurre que como en todo régimen totalitario o no, existen en Cuba personas mas o menos ilustradas por lo que no sería difícil encontrar dentro de los exiliados, no hablemos ya de sus hijos, Cubanos, que de Martí a penas conozcan un poema que contradice la opción política de su autor: La Rosa Blanca, y quizás ni eso.

En la isla, lejos de olvidar a José Martí, se le ha dado continuidad al culto que ya se le profesaba en la Escuela Republicana, y es natural, el “héroe”  forma parte del credo secular sobre el que se sostiene y legitima el Estado Nación, donde quiera que éste se invente, la escuela será el templo de tal religión.

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Casa Museo José Martí en la Calle Paula, Habana Vieja

Por más que le pese a algunos patriotas mal informados de Miami, cualquier niño de mi generación recordará en la primaria las meriendas martianas , que  quizás hayan desaparecido como efecto de la falta de meriendas no por otra cosa;  el inevitable busto martiano frente al cual se hacían los matutinos escolares, las interpretaciones de sus poemas o pasajes de su vida, la creación de talleres y concursos dedicados a su obra.

Junto al típico Busto, una pionera cuya organización se llama, precisamente,  “José Martí”

En resumen el culto apoteósico a un personaje de nuestra historia, que no tiene parangón ni en la difusión oficial de dogmas  religiosos del marxismo-leninismo, así pues a los niños de Cuba, se les convierte primero en martianos y luego en Leninista. Es más, cualquier cubano de a pié, al que le picara la curiosidad (ya había razones de sobra para ello) podía darse el lujo de indagar y profundizar  hasta el infinito en los escritos martiano, lo que no podría hacer si el tema de su interés era el pensamiento de marxistas de la talla de un Trotsky o un Bujarin;  no hablemos ya de anarquistas como el ruso Bakunin  (al que sabemos, leyó Martí) o el italiano Malatesta, cuyos libros hasta el otro día estuvieron censurados o prohibidos en la isla.

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Que se trata de un Martí sesgado, incompleto,  dibujado tendenciosamente, seguro lo es, tanto como el Jesús que aprenden la mayor parte de los cristianos, por no hablar del Martí, a veces aún  más simplificado que conocen y enarbolan nuestros exiliados.

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Hablamos de una figura, cuasi mitológica al cual ni los cubanos de la isla, ni los del exilio podemos permitirnos un acercamiento objetivo, científico, humano, tratando de tomar en la justa medida sus elementos positivos, valoranto su talento, desdeñando sus errores. Alguien al que no se puede colocar en su justa medida histórica y humanas si despertar el alarido de los sacerdotes, encargados, aquí o allá de rendirle culto, prestos siempre a incinerar al sacrílego, calificándole de hereje, o espías del otro bando.

Naturalmente, tal como hacen las sectas con pasajes de la Biblia, los textos martianos acostumbran a ser  sacados de su contexto;  suelen  ser utilizados para avalar cualquier acción política, lo hace el gobierno cubano y lo hacen quienes se le oponen.

Escuela José Martí en la ciudad de Hialeah es un municipio del Condado de Miami-Dade, Florida, Estados Unidos, donde existe una gran colonia cubana. Foto: Carlos M. Estefanía

Y es por ello, que los que  sufren, los efectos del primero, si por casualidad no se han interesado en leer a Martí, a pesar de su promoción oficialista, o tal vez por ella,  terminan repudiándolo, asociándolo a todo lo que pasa en la isla. Esto es aparentemente  el resultado de una vagancia intelectual, de un a falta de búsqueda, pues si existe un autor que no se ha censurado en la isla, ese es José Martí,  cuyas obras completas han sido publicada al menos en tres  ocasiones después de 1959, del que aparecen permanentemente selecciones de texto, ya impresos,  dentro de las web autorizadas por el gobierno, o que a diferencia de Cuba Nuestra no estan invalidadas  para  ser navegadas por su ciudadanos.

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La mejor prueba de la adoración por José Martí dentro de Cuba, la tenemos en un material de la televisión oficial cubana, colgado en la red en el 2006 y del cual hemos tenido noticia gracias a la página de Emilio Ichikawa.  Se trata de una edición del programa Mesa Redonda, donde un grupo de panelistas, logran dar una sensación de academicismo, por lo menos mas convincente de la que nos ofrece en su programa de A Mano Limpia, moderado por Oscar Haza.

Aunque hay  ventajas en el programa de Miami, con respecto al de La Habana, en lo que se refiere a discrepancias. En medio del anticastrismo que generalmente comparten, los invitador por América TV, no todos como es el caso de Hugo Cancio, podemos ver por lo general una contraposición de opiniones, que brillan por su ausencia, mas allá de lo que justifique el castrismo compartido, en la oferta de la Televisión Cubana, donde los panelistas nunca discuten, a los sumo se complementan.

En el caso de este programa hay que tomar en cuenta que se emitió en el mismo año en que Fidel Castro, y al parecer con posteridad al comunicado hecho por el mandatario a través de un vocero, el 31 de julio, sobre su grave estado de salud, y en consecuencia la delegación de sus funciones al frente del país en el entonces primer vicepresidente, Raúl Castro. Hay festejos en Miami e inquietud en La Habana y para aguarle la fiesta al exilio se saca a relucir el viejo arsenal  contra el anexionismo, doctrina ya desacreditada en los años de la república burguesa, y con la que el régimen trata de conectar a los exiliados, y a los opositores de cara a sus televidentes.

Como parte de los argumentos mas o menos justificados, así como las evidentes falacias que se usan en el programa, mas propagandístico que científico, a fin de lograr el objetivo de sus realizadores se valen de Martí usándolo de carambola, a través de la critica que le hiciera al ideólogo independentista, el anexionista, José Ignacio Rodríguez 1831-1907 en su libro Estudio histórico sobre el origen, desenvolvimiento y manifestaciones prácticas de la idea de la anexión de la isla de Cuba á los Estados Unidos de América.

Para los que desconozcan de quien se trata ; reproduzco lo que escribe Hilda Luisa Díaz- en la sección Mini biografías de la página de José Martí, escribe lo siguiente Sobre José Ignacio Rodríguez  Hernández:

Nació en 1831 en La Habana y murió en 1907 en Washington. Abogado, catedrático en la Facultad de Filosofía de la Universidad de La Habana hasta 1863, profesor de Física y Química en la Escuela General Preparatoria, en el Colegio del Salvador y en el Instituto de Segunda Enseñanza de La Habana, fue además profesor del Colegio San Pablo (1867), dirigido por Rafael María de Mendive. Sus ideas antiesclavistas lo llevaron a traducir con José Manuel Mestre la novela Uncle Tom´s Cabin a la que titularon Taita Tomás-, que no llegó a publicarse. Como consecuencia de la situación política creada por el Grito de Yara, aunque mantenía relaciones con el capitán general Domingo Dulce, fue despachado a Madrid en 1869 y al poco tiempo pasó a Nueva York. Se estableció desde 1870 en Washington, donde ejerció la profesión de abogado en el distrito de Columbia y ante la Corte Suprema, a la vez que se distinguió como perito en asuntos internacionales relacionados con el cuerpo diplomático latinoamericano acreditado en aquella ciudad. Prestó servicios a los intereses de Estados Unidos en la Oficina Internacional de las Repúblicas Hispanoamericanas, desde que fue creada por el gobierno norteamericano en febrero de 1890 hasta su muerte. Actuó como secretario de la Primera Conferencia Internacional Americana, como bibliotecario y jefe de traductores de la sección española de dicha Oficina y como secretario de la Comisión Monetaria Internacional Americana. Anexionista convencido y militante, hacia el final de la guerra del 95 se declaró partidario del régimen autonómico.


El encargado de traer a colación la crítica antimartiana es alguien a quien conocimos en nuestros años de Estudio en la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de la Habana, entoces muy campechano y como se verá no precisamente bruto, el director de la Biblioteca Nacional – el mejor arsenal que pueda imaginarse  para la lucha de ideas-, Elíades Acosta.

Nuestro antiguo compañero (uno o dos años mayor que nosotros), lee en el video un pasaje del libro de Rodríguez, en el que, entre numerosos epítetos seguramente discutibles, califica a Martí de elemento personalista, e intolerante, seguidor de líneas antidemocráticas, que odiaba al rico y desequilibrado mental. Asi mismo, el antiguo maestro de José Julián, según lo que lee el Director de la Biblioteca,  equipara su inteligencia, por lo indisciplinada, con la de los revolucionarios franceses de 1789, le achaca predicar el odio a España, a los Estados Unidos y señala que terminó con sentimientos socialistas y anárquicos.

280 y 281; dos de las páginas dedicadas a José Martí en la obra "Estudio histórico sobre el origen, desenvolvimiento y manifestaciones prácticas de la idea de la anexión de la isla de Cuba á los Estados Unidos de América", escrita por José Ignacio Rodríguez

Lo anterior suena duro, mas quien estudie a profundidad la obra del aludido descrubrira que no le falta razón a este autor, aunque se debe matizar.

No se puede decir que Martí fuera un socialista de Estado, al menos si  tomamos en cuenta lo que sugieren sobre su pensamiento, al respecto en su  carta a diario La Nación;  titulada: ” Honores a Karl Marx, que ha muerto” (13/5/1883) donde al margen de su homenaje  hace algunas críticas a Marx, que podría haberse hecho a sí mismo, tomando en cuenta, que  al igual que Marx, Martí no fue ni reformista, ni pacifista. Y menos socialista de estado; nos parece cuando leemos su reseña sobre “La futura esclavitud”, de Herbert Spencer. Publicado originalmente en “La  América”, Nueva York,  en abril de 1884.

Se trata de dos trabajos que también han aparecido en la Cuba comunista en más de una ocasión. Sin embargo con respecto al socialismo libertario, Martí parece sufrir un cierto deslizamiento emocional, sobretodo cuando reporta los  incidentes relacionados con la  revuelta en Haymarket Square (Chicago, Estados Unidos) el 4 de mayo de 1886. Y algo en común debieron encontrar en él los numerosos obreros anarquistas que, a pesar de su apoliticismo, entraron atraídos por su prédica, en el Partido Revolucionario Cubano.

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Estatua de Martí en el Parque Central de Nueva York

En relación a los partidarios de los  independentistas del Partido Revolucionario Cubano, que fuera destinado a entregar a Cuba atada de Pies y manos a Cuba a los Estados Unidos.

En un país donde sólo se puede hablar de martí en términos apologéticos, es natural que se considere un pecado cualquier referencia crítica al ídolo, lo que llama la atención es que lo mismo ocurra en el interior del exilio, donde cualquier crítica profunda a Martí sea vista con sospecha, como un resultado de la educación del comunismo, nada mas equivocado, y si bien en cierto que algunos intelectuales formados por la llamada revolución se han dado a la tarea de desacralizar la figura, como han hecho en alguna medida Rafael Rojas, las causas no hay que buscarlas en su formación ideológica original, a saber la lectura castrista del marxismo, sino mas bien en la ruptura con esta, llevados de la mano de un postmodernismo que nos descubre la relatividad e instrumentalización de cualquier discurso político incluido el martiano; el cual a pesar de sus eclecticismo -y aunque muchos pongan el grito en el cielo el escuchar esto- tienen mucho  que aportar, como fundamento; lo mismo al programa del oficialismo, que al de los viscerales de sus enemigos, los intransigentes del exilio.

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Entre otras, una de las enseñanzas mas cotizadas de las que nos legó Martí, es la de conseguir por la vía de la confrontación armada aquello para lo que ya existían otra vías, en el caso de Martí la independencia, un fin que como ya he explicado en mi artículo JUAN GUALBERTO GÓMEZ: UN HÉROE FRENTE A LA CENSURA, en noviembre de 1891 al tribunal supremo de España no solo absolvió a Gómez de su condena en la Audiencia de la Habana por “provocación a la Rebelión” por haber abogado en un artículo por la independencia, sino además se declaró, abiertamente, que la defensas de las ideas separatistas era perfectamente legal, siempre y cuando la excitación a realizarla no se dirigiera a los Poderes, sino a un partido o a las masa.

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Estaban dadas pues las condiciones para luchar políticamente por la independencia, no era necesario apelar a una guerra, que además de costar cientos de miles de vidas inocentes, entregó, con ayuda de los propios insurgentes, y como bien dice el anexionista, a Cuba, atada de pies y manos a los Estados Unidos.

En 1953, también existían vías políticas para resistir al batistato, sin embargo los seguidores de Castro y otros grupos políticos volvieron a echar manos al jacobinismo  intrínseco en el ideario martiano, un jacobinismo que con sus variantes cubanas, no tuvo escrúpulos a la hora de utilizar el terror, sustituyendo la guillotina por la cuerda o la bala. Y serán estos mismos seguidores del apóstol, al margen de sus disidencias y rivalidades internas, quienes fascilitan por acción u omisión, la entrega,  una vez más, de su patria, amarrada de pies y manos, a una potencia extranjera.

En ese sentido no es mentira que Martí fuera el autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada, y por tanto la figura central e inspiradora de quienes se llegaron al poder por la vía de las armas, las mismas sobre las que se sostienen y las mismas que usarían contra ellos, si pudieran, sus hermanos gemelos, los otros jacobinos, los martianos del Exilio.

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Cambio de Guardia ante la tumba de José Martí, en el Cementerio Santa Efigenia, Santiago de Cuba

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3 comentarios to “José Martí: Nuestro venerado jacobino”

  1. Luis Alberto Ramirez 21 julio 2010 a 5:35 PM #

    Por suerte para mi ni vivo en Miami ni soy un estudioso de José Martí. Es más, siempre trato de no hacer nada basándome en algo que Martí haya dicho porque si bien en lo personal considero a Martí como alguien de pensamientos fuera del alcance del humano común, no soy partidario de su uso en cuanto a la lucha libertaría contra la tiranía por precisamente su uso por ambos bandos según sus conveniencias del momento como mas o menos plantea el escrito. Ahora bien, en cuanto al artículo en general me parece muy acertado en varias de sus partes aunque no en todas. Pero eso es un asunto de puntos de vistas y nada más. Lo que me pregunto es el por qué de la insistencia del mismo en atacar al exilio histórico y veladamente criticar el punto de vista que contiene la lucha contra la tiranía por medios diferentes al de los que creen el contubernio de un dialogo estéril que mas bien seria un monologo. Creo que utilizar a Martí para vendernos el pacifismo exagerado y enfermizo que se ha apoderado de la oposición interna y parte de la externa y que dicho sea, esta más que probado que no funciona; en mi opinión lo creo innecesario y algo bajo. Pero repito, es mi opinión.

    Como siempre, un abrazo de hermano aunque yo sea para ustedes un “fascista” y ustedes para mí, unos amantes de un socialismo democrático que no le vea yo su utilidad alguna ya que está más que demostrado que es un fracaso esa ideología como la de su primo hermano el comunismo. Hasta el “compañero Marx” esta enterrado en Inglaterra, un país capitalista. ¿Qué ironía verdad?

  2. balserosuicida 21 julio 2010 a 3:39 PM #

    Me gustó el post. No es de esos escritos en que voy leyendo y desde el principio hasta el final voy diciendo para mí: si, si, si, si o los que voy diciendo: no, no, no…..Me sentí a veces identificado, a veces insultado pero en general estoy de acuerdo.
    No te voy a decir que me he leido las obras completas de Martí pero algo si he leido y dos o tres biografías, la de Mañach es la que más me ha gustado. Por naturaleza soy irreverente, por tanto siempre desconfío de las versiones idílicas de los hombres. Darle a un hombre atributos celestiales y no reconocerle ningún pecado (o aquellos pecados que muchos quisieramos tener y por tanto, provocan nuestra admiración), siempre ha sido para mí una manipulación de la verdad y por tanto para un uso más mezquino.
    En verdad el Martí del exílio, para mí, sirvió para completar el Martí fidelista. Unos y otros ponen énfasis en la parte del ideario martiano que piensan ellos que más les conviene, aunque como bien usted dice a los dos lados del charco hay acceso a su ideario completo.
    Por último voy a referirme a una parte del post, y es la decisión de Martí de escojer la lucha para liberar a Cuba de España. No creo que existía otra alternativa viable a corto plazo. Si miramos antes de 1995, no existió ninguna colonia en el mundo que logró su independencia negociando con la metrópoli, y esto no ocurrió hasta mucho después. Es verdad que se habían logrado cosas, incluso los famosos Partido Liberal y Conservador se fundaron en la colonia, y el Partido Liberal, autonomista por su fundación, había logrado algún que otro alcalde. Ni pensar en la lucha pacífica, tuvieron que pasar 40 años para que se dieran ciertas condiciones y Ghandi enseñara el camino.
    Se me quedan cosas de las que quisiera opinar. En estos días pongo otro comenario.

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