Bernadotte: La Dinastía que nació gracias a la Revolución (I)

26 Jun

Archivo:Bernadotte coa.svg

Escudo de la Casa Real Bernadotte

Bernadotte, una dinastía hija de la revolución (I)

” La cabra siempre tira pal monte”

Ya lo dice un dicho muy cubano, que connota la vuelta eterna de la gente a sus raíces, y eso es lo que hemos visto en las últimas generaciones de la dinastía Bernadotte, quines en lugar de seguirse mezclando, como generaciones atras, con las rancias casas reales, han preferido ir al pueblo como base para el enriquecimiento genético de la familia.

Y si, su Majestad Carlos XVI Gustavo, Rey de Suecia, el único hijo varón del príncipe Gustavo Adolfo Bernadotte y de la princesa Sibylla de Sajonia-Coburgo-Gotha, optó por casarse con una plebeya, la brasilero alemana Silvia Sommerlath.

Victoria, la hija mayor de ambos, nacida mire usted que cosa, el 14 de julio (Día de la toma de la Bastilla), no ha querido ser menos que su padre y ha elegido como esposo a un joven que nada tiene de aristócrata;  se trata de Olof Daniel Westling, quien sin más méritos que los de regentar una empresa de entrenamiento, gracias a la cual devino primero en entrenador de Victoria, se convierte, a partir del 19 de junio de 2010 , día de su boda con Victoria, en el príncipe de Suecia y duque de Västergötland.

Algunos se extrañan con esta elección, que desde mi punto de vista resulta la mas acertada para una monarquía que como toda las demás resulta anacrónica, que vive por la necesidad que tienen las masas de soñar su cuento de hadas y príncipes, pero que no se puede seguirse aislando de ese pueblo, o por lo menos dar una imagen demasiado absoluta de exclusividad y que mejor con ejemplos como el de Suecia o el de España, para demostrar que cualquiera puede acceder a la casa real, si bien no por elección; al menos por amor. La entrada de la plebe y sus hijos en la realeza, equivale en el campo de las relaciones públicas de las monarquía, a lo que sería para las élites norteamericanas, la llegada de un presidente negro a la Casa Blanca, un golpe de efecto, muy positivo, de cara al pueblo.

Por supuesto eso de ser príncipe no siempre resulta fácil, sobretodo cuando no se lleva en las venas sangre azul, que es lo que pasaba con el fundador de esta dinastía -nacida con la mayoría de revoluciones y golpes de estado- me refiero a Jean-Baptiste Bernadotte (Pau, Francia, 26 de enero de 1763 – Estocolmo, Suecia, 8 de marzo de 1844).

Uno de sus más amenos biógrafos, el periodista sueco Herman Lindvist, a quien por cierto retratamos  caminando,  de paso a la Gran Iglesia, donde habría de tener lugar la boda de Victoria, le ha dedicado entre otros trabajo un amenísimo libro; Jean Bermadotte: Mannen vi valde Jean Bernadotte ( el hombre que nosotros elegimos).

Una obra cargada de anécdotas y datos curioso, en la que si bien su autor intenta darnos una imagen un tanto apologética de su personaje, sobre todo en contraposición a la figura de Napoleón, se le escapan un sinnúmero de detalles que podrían convertir a Bernadotte, m’as que en un ídolo de los suecos, en una figura con la que identificarse la mayoría de los inmigrantes en Suecia, no tanto por la estatura, 185 centímetros, como por las afirmaciones del propio Napoleón de que su oficial tenía sangre mora; algo que si bien no está comprobado, no sería de extrañar, dado lo negro y ensortijado de su cabellera, esto por no hablar de su temperamento.

El periodista e historiador Herman Lindqvist, acompañado de su esposa en el momento en que la policia le abría paso para que pudiera llegar a la Iglesia donde se casaría Victoria. Foto: Carlos M. Estefanía

Y si a esto le sumamos que una vez, según el propio Lindqvist; Bernadotte, espantado por las barbaridades que veía en la Europa de su tiempo, declara que prefería haber nacido antes que en ella, en alguna tribu Kafre africana, con ello se le pone la tapa al pomo.

Jean-Baptiste Bernadotte

Sin embargo fueron aquellos tiempos revueltos, de los que Europa no escarmentó hasta finalizada ya la segunda guerra mundial, los que permitieron a la carrera luminosa- como declarara, ya en su lecho de muerte, aquel que un día será conocido por los suecos como Karl XIV Johan. De otra manera habría resultado imposible aaquel niño nacido en un humilde hogar en el sur de Francia en 1763, morir 81 años después, en el Castillo de Estocolmo como Rey de los que lo que por estos lares se denomina eufemísticamente la Unión de Suecia y Noruega, en realidad fue una anexión violenta de la segunda por la primera.

Varios factores resultaron fundamentales en este ascenso; la Revolución Francesa, el desempeño de Bernadotte tanto en el Campo de Batalla como en la Diplomacia, el surgimiento de Napoleón Bonaparte, su imperio, así como el declive del Rey Gustav IV,  Adolf de Suecia, depuesto por un golpe de estado, tras la crisis en la que quedo su reinado con la pérdida de Finlandia a manos de Rusia.

Veámos esta historia  en detalle…

Archivo:Coat of Arms of Sweden Greater.svg

(Continuará)

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