Pathfinder: Una guerra de indígenas y vikingos vista desde el Paternalismo del Hombre Blanco

18 Mar

Imagen: wikipedia

Y en primavera, una vez estuvo todo dispuesto, zarpó la nave.
Leif dio al país un nombre que recordaba las excelencias que su naturaleza
ofrecía, y lo llamó Vinlandia (Tierra del Vino)
La Saga de los Groenlandeses, Autor Anónimo


Como no iba a estar interesado en ver la película Pathfinder (El Explorador), si trataba de una historia asida a los primeros héroes de mi infancia, los Vikingos, guerreros cuyas hazañas prendaron en mi imaginación codificadas por viejas películas norteamericanas, que por suerte no fueron excluidas por la censura, y de las que disfruté una y otra vez en la matiné dominical del cine Acapulco. Y como no interesarme si el tema era el del encuentro entre aquellos guerreros y el nuevo mundo, del asentamiento en la isla de Terranova costa occidental de Canadá, tema sobre el que he leído tantos textos como me ha sido posible, incluidos en ellos una reseña hecha por Martí a un libro que en su tiempo trataba sobre el tema, y del que no he encontrado otras referencias que las que les apóstol. Desgraciadamente no anoté la ficha del libro, pero puedo suponer que se tratase de alguna obra de Carl Christian Rafn (1795 -1864), el erudito danés que aseguraba que los vikingos se le habían adelantado a Colón y que la Vinland, que se menciona en sus sagas se encontraban en Nueva Inglaterra, Estados Unidos.

Carl Christian Rafn

 

Pero no fue en esa zona, sino en el área de costa norte de la isla de Terranova, donde en el año 1961 fueron descubiertas las únicas ruinas vikingas en el Nuevo Mundo, de las que se tiene noticia hasta el momento, ocho edificios levantados entorno al año 1000 en lo que hoy es un parque histórico y Patrimonio Universal de la Humanidad.

Y aunque no existen pruebas contundente de que los vikingos se asentaran en otro sitio, se les ha intentado llevar a Sudamérica por algún que otro temerario estudioso, esto por no hablar de ficciones como la novela “Quetzalcóatl. El hombre huracán“, de la canadiense Lucie Dufresne, quien especula con la idea de que el dios prehispánico Serpiente Emplumada fura en realidad el vikingo Ari, un supuesto hijo natural de Erick el Rojo quien por por el año mil, participante de una expedición que no contenta con arribo de su padre al Canadá, bojea el continente rumbo sur, pasa por La Habana y termina naufragado en las costas mexicanas.

Lo que si parece un un hecho histórico, a pesar de ser tratado en esa mezcla de fantasía y realidad que eran antiguas sagas vikingas, contadas de boca en boca hasta que por fin pudieron ser escritas siglo XII, es el viaje marítimo hacia el oeste del proscripto Erik el Rojo -había dado muerte a un vecino en una pelea por una pala prestada y a un granjero por matarle unos esclavos – fundador de una colonia en la tierra que sus compatriotas llamaban Groenland (Tierra Verde) en en el año 982.

El actor cubano Luis Alberto Ramirez, a la izquierda, interpretando a Erik el Rojo en la serie cubana “Los Vikingos”. Foto publicada en la pàgina de homenaje al artista

Una de estas sagas, nos cuenta como unos cinco siglos antes de que Colón llegase al nuevo mundo, arribaron a un territorio que luego se llamará América del Norte, provenientes de la colonia creada por Erik, unos 30 marinos nórdicos bajo el mando del hijo del proscripto, Leif Eriksson (Leif el hijo de Erik).

Los descubridores quedarán fascinados por una tierra de suave invierno -si se le compara con el de Groenlandia- y rica en madera salmón y algo que mucho atrae a los germanos, viñedos naturales para hacer buen vino, de ahí que la comarca , con muy buen tino publicitario fuera bautizada por estos descubridores europeos como Vinland, (Tierra del Vino).

Con el mismo espíritu exploraron otras comarcas de la zona, que denominaron como Helluland y Markland. Pero fue en Vinland donde se estableció el asentamiento descrito en las sagas*.

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Leif regresará a Groenlandia, cargado de las preciada uvas y de la no menos valiosa madera, tan necesitada por los colonos vikingos de la ”La tierra verde” -, que al parecer no lo era tanto..

Los vikingos no tardarán en entrar en contacto con los aborígenes para a quienes tendrán la misma denominación que habían dado a los inuitas de las Islas Feroe y Groenlandia: Skraelings. En islandés moderno, la palabra Skraeling  o Skrælingi significa bárbaro, pero , tal vez no fuera esa la connotación con la que la usaban sus abuelos en los primeros encuentros con ”el otro”.

El origen del origen de término parece provenir de la vieja palabra nórdica “skrá” ( Piel) ya que los aborígenes se vestían con estas a diferencias de las ropas tejidas con lana de nos navegantes germanos. De ser así la carga despectiva de la palabra no sería mucha, al menos en sus orígenes, solo marcaba una diferencia de usos, y no la diferencia ”civilizadora”, de la cual los marinos normandos, aún sin cristianizar, no eran el mejor ejemplo.

Esto no quita que la descripción que hicieran de los Skræling no fuera precisamente bondadosa, pintándolos como gentes extrañas, pequeñas y fea, desquitándose así y sin saberlo de las barbaridades, tal vez nada inciertas, que las crónicas cristianas y musulmanas decían de los mismos vikingos.

Según las sagas, en los inicios la relación de los vikingos y con los ”pielosos” fue pacifica y comercial, mas no tardaron en entrar en conflictos en uno de los cuales perdió la vida Thorvald, hermano de Leif Eriksson, asi se nos cuenta en la llamada Saga de los Groenlandeses:

En el camino de vuelta al barco, distinguieron tres bultos en la playa de arena que había  frente al promontorio. Cuando estuvieron más cerca comprobaron que se trataba de tres canoas de cuero, cada una de ellas con tres hombres debajo.
Thorvald y sus compañeros dividieron sus fuerzas y los capturaron a todos excepto a uno, que pudo escapar en su canoa. Mataron a los otros ocho y se apresuraron a retornar al promontorio, desde el cual otearon el país que los rodeaba. Divisaron un cierto número de bultos fiordo arriba y dedujeron que se trataba de viviendas.
Entonces se sintieron abrumados por una somnolencia tal que no pudieron permanecer despiertos, y todos cayeron dormidos. Nada perturbó su sueño hasta que les despertó una voz que gritaba: «¡En pie, Thorvald, tú y todos tus hombres, si queréis seguir vivos! ¡Ve a tu nave con toda tu compañía y marchaos tan rápidamente como podáis!».
Un gran enjambre de canoas de cuero bajaba por el fiordo y apuntaba hacia ellos. «Levantemos parapetos en las bordas», ordenó Thorvald, «y defendámonos lo mejor posible, pero no respondáis a sus ataques a menos que os veáis obligados a ello».
Así lo hicieron. Los skraelingar les arrojaron flechas durante un tiempo, y luego enseñaron la espalda y huyeron tan velozmente como les fue posible.
Thorvald preguntó a sus hombres si alguno había resultado herido; todos ellos contestaron que habían salido ilesos de la batalla.
«Tengo una herida en la axila», dijo entonces Thorvald. «Una flecha voló entre la borda y mi escudo y se detuvo bajo mi brazo. He aquí la flecha que me llevará a la muerte.»
«Os aconsejo que regreséis a las Casas de Leif tan pronto como podáis. Pero antes quiero que carguéis con mi cuerpo hasta el promontorio donde tanto me hubiera gustado vivir. Me parece que di con la verdad cuando dije que moraría allí
por algún tiempo. Enterradme allí, hincad cruces sobre mi cabeza y a mis pies, y dejad que el lugar se llame Krossanes por siempre jamás.» Dicho esto, Thorvald expiró, y sus hombres lo enterraron tal como les había pedido.

La buena nueva de  Vinland  avivó la codicia otros navegantes entre ellos el comerciante islandés Thorfinn Karlsefni, quien organizó una expedición de tres o cuatro buques, con 135 hombres y 15 mujeres y algo ganadería. Karlsefni utilizó como base el antiguo campamento de Leif en el nuevo mundo explorando e territorio en busca de las mercancías con las que que podría lucrar en Groenlandia o en Europa. Veamos como le fue a este comerciante con lo nativos:

El primer invierno dio paso al verano, y entonces tuvieron su primer encuentro con los skraelingar, cuando un gran número de ellos salió del bosque un día. La vacada pacía por allí cerca y el toro empezó a bramar y mugir con gran vehemencia. Esto aterrorizó a los skraelingar que huyeron llevando consigo sus fardos llenos de cuero, pieles de marta y otras muchas pieles. Se dirigieron hacia las casas de Karlsefni y trataron de entrar en ellas, pero Karlsefni había atrancado las puertas para impedirles el paso. Ningún bando podía entender la lengua del otro.
Entonces los skraelingar dejaron sus fardos en el suelo, los abrieron y ofrecieron su contenido, preferiblemente a cambio de armas; pero Karlsefni prohibió a sus hombres comerciar con éstas. Entonces tuvo la idea de ordenar a las mujeres que sacaran leche para dársela a los indígenas, y cuando éstos la vieron no querían comprar otra cosa. Y de este modo el resultado de su expedición comercial fue que los skraelingar se llevaron sus compras en el estómago y que dejaron sus fardos y sus pieles a Karlsefni y sus hombres.  Después de aquello Karlsefni mandó que se erigiera una fuerte empalizada alrededor de las casas, y allí dentro permanecieron.

(La Saga de Erik*)

Por cierto,  la mujer de Karlsefni, Gudrid, dio a luz a un varón, al que llamaron Snorri y tal vez sea el primer criollo del nuevo mundo, sobre el que se tiene noticia escrita. Pero a Karlsefni tampoco le fue muy bien que digamos con los nativos, la misma saga nos cuenta de sus enfrentamientos:

Gudrid estaba en su casa, sentada frente a la puerta, junto a la cuna de su hijo Snorri, cuando una sombra cruzó el umbral y entró una mujer vestida con una túnica negra ceñida; era menuda y una cinta rodeaba sus cabellos castaños. De pálida tez, tenía los ojos más grandes que nadie haya visto nunca en cabeza humana. Caminó hacia Gudrid y dijo: «¿Cómo te llamas?».
«Me llamo Gudrid. ¿Y tú?»
«Me llamo Gudrid.»
Entonces Gudrid, la mujer de Karlsefni, le indicó con un gesto que se acercara y se sentara a su lado; pero de repente se oyó un gran ruido y la mujer desapareció, y en el mismo instante uno de los hombres de Karlsefni dio muerte a un skraeling que intentaba robar algunas armas. Los skraelingar se dieron a la fuga tan rápidamente como les fue posible, abandonando sus ropas y mercancías. Nadie a excepción de Gudrid había visto a la mujer.
«Ahora debemos planear algo», dijo Karlsefni, «porque supongo que nos harán una tercera visita, y esta vez acudirán en mayor número y se mostrarán hostiles.
He aquí lo que debemos hacer: diez hombres han de ir al promontorio y hacerse allí bien visibles, mientras el resto de nosotros se interna en la foresta y hace allí un claro, donde podamos ocultar la vacada cuando los skraelingar salgan del bosque. Apartaremos el toro y lo enfrentaremos a ellos».
El lugar donde se proponían combatir con los skraelingar tenía el lago a un lado y los bosques al otro.
El plan de Karlsefni se puso en práctica y los skraelingar fueron derechos al lugar que Karlsefni había elegido para la batalla. Comenzó la lucha, y muchos de los indígenas encontraron la muerte. Había un hombre alto y gallardo entre los skraelingar, y Karlsefni estimó que debía de ser su jefe. Uno de los skraelingar había recogido un hacha del suelo, y después de haberla examinado durante un momento, la arrojó contra un hombre que estaba junto a él, y que cayó a tierra como fulminado por un rayo. El hombre alto se hizo entonces con el hacha, la miró durante un momento, y luego la tiró al agua tan lejos como pudo. Entonces los
skraelingar huyeron por el bosque tan rápidamente como les fue posible, y así terminó el combate.

Al final Karlsefni perdieron los deseo de seguir durante más tiempo en Vinlandia, y se hicieron nuevamente a la mar llevando consigo muchos productos de valor, como uvas y pieles.

Pero no solo entre los indígenas encontraron enemigos los vikingos que se establecían en el Nuevo Mundo, sino también entre ellos mismos. Por las sagas conocemos del conflicto entre dos hermanos llamados Helgi y Finnbogi y Freydis Eiriksdottir (hija de Eirik) quien tras convercer a los primeros de que le acompañaran en una nueva expedición a Vinlandia, entró en conflictos con estos, acusándolos en falso ante su marido Thorvard de que ellos la habían golpearon y manosearon brutalmente. Al ultrajado esposo, no le quedó mas remedio, so pena de divorcio, que ordenar a sus hombres que dieran muerte a los desgraciados hermanos y así ocurrió.

Con tales luchas internas y siendo los recién llegados poco numerosos frente a los naturales, no es de extrañar que los vikingos terminase poniendo los pies en polvorosa, o para ser mas exactos en “espumosa” mar, algo que no implica la imposibilidad de otras incursiones posteriores por parte de nuestros afamados navegantes.

De cualquier modo los vikingos dejaran su base permanente en Vinlad, como mas tarde tendrán dejar con las que tenían en. Su aventura Atlántica se reducirá a Groenlandia – que mas tarde abandonarán también, a Islandia -cuyos habitantes habla prácticamente la misma lengua vikinga de entonces-, las islas Británicas -donde la impronta vikinga se mantiene en nombre y numeroso prestamos lingüísticos, así como incursiones en la Península Ibérica.

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Hecha la historia veamos lo que nos ofrece Pathfinder sobre aquel choque cultural que tuvo lugar entre indios y vikingos.

La película narra la aventura de niño escandinavo, que se niega a participar en una carnicería cometida por la expedición vikinga a la que pertenece contra los Skraelings , por ello es azotado y castigado. Poco después una india descubre al muchacho entre los cadáveres y la ruina de un enorme barco vikingo, un buque demasiado grande, para los que he visto en museos y documentales, por cierto.

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El niño es llevado a la aldea india donde tras un debate sobre su destino resulta adoptado por la mujer, llamarán Fantasma, por la blancura que le asemeja a lo que los indígenas del filme califican de ”hombres dragón”. Y aunque resulte muy querido nunca le integrarán del todo, por ejemplo no se le toma en cuenta a la hora de elegir un nuevo del líder o Pathfinder (palabra que en inglés significa explorador), para complicar mas la cosa, el candidato a sucesor del líder tiene por prometida una mujer que es hija del Pathfinder de otra tribu y, que también le gusta a Fantasma.

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Han pasado quince años dese que Fantasma vive con la tribu cuando aparece una nueva partida de Vikingos bajo el liderazgo del terrible Gunnar, quienes masacran la aldea de Fantasma.

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Fantasma, como anticipando la historia de Gonzalo Guerrero en Yucantán tomará partido contra los suyos, liderará a los indios en la lucha contra estos ”protoconquistadores” llevándoles a la victoria, entre otras razones gracias a la increíblemente destreza con la que maneja una espada.

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Al final Fantasma se casa con la india de sus sueños, concibe un hijo con ella y se convierte en el Pathfinder, el explorador encargados de vigilar la costa para evitar el retorno los vikingos.

Creo que si a la edad de 12 años, cuando no me perdía una sola película del cine de mi barrio, hubiese visto esta película habría quedado fascinado por ella. Ahora no, y es una lástima, su director tenía a manos todos los recursos para hacer una obra que gustara a grandes y chicos, en particular un ambiente y una fotografía de primera, y unas actuaciones relativamente buenas, sobretodo cuando no se trata de la del protagonista, quien pasa por el filme sin pena ni gloria. Pero si no destaco al héroe interpretado por Karl Urban prefiero subrayar en buen trabajo de quien hace de su pareja ”Starfire” encarnada por Moon Bloodgood -a Russell Means en el papel del viejo Pathfinder así como a Clancy Brown – como Gunnar, y su malévolo Ulfarrda mucho recuerdan el que pierde Kirk Douglas , en su papel de Einar en la pelicula d LOS VIKINGOS, qiuzas sea una suerte de homenaje al filme rodado por el director Richard Fleischer en 1958

Esta película de 2007  fue dirigida y producida por Marcus Nispel , sobre la base de un guión de Laeta Kalogridis -lo más flojo- y con una fotografía -lo más fuerte- de Daniel Pearl. La película dura 99 minutos, es bilingue: usando el Inglés y el Islandés, cuando lo mejor habría sido usar el lugar de ingles, que es la lengua que hacen hablar a los indios, hacerlos hablar  como los Beothukes , es decir los habitantes nativos de la isla de Terranova,  digo, si es que aúnb queda vestigio de su idioma.

Sé que, a pesar de la efectividad probada del recurso narrativo, usado una vez mas en Avatar, la del conquistador que se pasa con sus recursos técnicos a los conquistados, la película fue un fracaso en taquilla y que no recibió la mejor crítica, todo ello habría solucionado, con una mejor indagación histórica -que entre otras cosas explique que los vikingos no usaban cuernos en los cascos-, o con una propuesta antropológica más profunda, con la que, sin necesidad de sacrificar las coreografías de las batallas, gancho para chicos y adolescentes, atrajera a un publico interesado en algo más que el choque de espadas, mazados , hachazos y algún que otro flechazo bien encentrado.

Y lo peor es que no se trata de una película ingenua, hay una matriz ideológica muy clara, la de la necesidad de solucionar a nivel de conciencia de masas, lo que parece ser el cargo de conciencia general en las naciones americanas. Un cargo que nace del hecho de que se forjaron sobre la base del sojuzgamiento de los nativos por los europeos.

Para curar este trauma, se reinventa la excepción del hombre blanco que pelea con el indio, y aquí está la trampa, pues se trata de uno de los casos donde no hizo falta de esa jugada para que los aborígenes ganaran las batalla, no porque los vikingos fuese menos valientes que nuestros antecesores españoles -como le dije una vez en broma a unos alumnos que suecos se quejaban de la necesidad de aprender español- sino porque en realidad el desarrollo técnico y militar de los castellanos, era muy superior al de aquellos afamados normandos, capaces de cruzar los mares y creando redes de comunicación humana que unieron, ya no hará quien lo dude, lo que hoy es Canadá con lo que fue la antigua Bizancio.

Lo mejor de la película es quizás su fracaso, nos deja la posibilidad para un nuevo intento de soñar un pasado del que apena queda testimonio, de contarnos en detalles, como fue aquel encuentro entre indio y normandos, un encuentro los indios vencieron sin la ayuda Fantasmas, ni del superhombre blanco.

*LA SAGA DE LOS GROENLANDESES
LA SAGA DE EIRIK EL ROJO
Prólogo, traducción y notas de Antón y Pedro Casariego Córdoba Los textos de las sagas ofrecidos en este libro son traducción de la versión inglesa de M. Magnusson y H. Pálsson en TheVinlandSagas. The Norse Discovery of
America, Londres, 1965. nDigitalizado por Analia (julio 2002)

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