Encuentro en el Cervantes con el escritor Manuel Vilas

27 Feb

26 de Febrero de 2010, 18:30 horas, se inicia en en el Auditorio Instituto Cervantes una conferencia con el escritor contemporáneo Manuel Vilas, quien hablaría sobre su creación literaria. Foto: Carlos M. Estefanía

Este 26 de febrero, día de mi cumpleaños, me he regalado algo nada inusual, aunque no por ello menos grato, la asistencia a una charla en el Instituto Cervantes de Estocolmo; en este caso, la que ofrecería el escritor Manuel Vilas.

Fui al encuentro lleno de curiosidad, entre otra razones, por que el invitado del Cervantes nació el mismo año de quien escribe; 1962, no en mi querida Habana, Cuba, sino en Barbastro, Huesca, España; aunque sospecho, después escuchar sus reiteradas referencias a mi patria, que muy probablemente le gustaría haber nacido en la capital cubana, por supuesto, en esa “Habana” mítica que sienten y disfrutan los españoles en la distancia o en la presencia turística, ciudad festiva y divertida con la que Vilas identifica su purgatorio. No debe ser la otra, la Habana infernal de quienes amándola hasta los tuétanos como una mujer terrible, la hemos tenido que abandonar, siguiendo otros derroteros que nunca nos alejan del todo de esa sirena caribeña que es mi ciudad.

Cuba aparte, ha sido grato disfrutar de este conversatorio con un contemporáneo que se ríe de sus propios chistes, lo cual para mi es una virtud, que cree en el humor como una anestesia de la literatura y de la vida, que aún tomándose el ejercicio de la escritura con desenfado ha podido cosechar triunfos en un terreno tan competitivo como es el literario.

Zoe Alameda, directora del Cervantes, presenta la charla. Foto. Carlos M. Estefanía

Su forma de narrar es clara, como honrando a ese Miguel de Cervantes a quien tanto admira. Y aunque su interlocutor en la charla aseguraba que el escritor tiene una forma muy particular de construir su historia, valiéndose sobre todo del lector, intuyo,  por los fragmentos que leyó, el peso de su poética radica mas en lo que cuenta, que en como lo cuenta.

Aunque Manuel Vilas,  parezca distraído y poco serio, aunque se empeñe en mantener la distancia del sociólogo, del político y del filósofo,  me parece un transmisor de conceptos, un cuestionador profundo del mundo que le rodea, Es lo que noto cuando nos lee un pasaje de su libro, Aire Nuestro, Alfaguara, 2009.

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Aquí, el escritor se luce en el manejo de las ideologías de su tiempo, lo hace en un ejercicio de política ficción donde se entrevista a un líder neomarxista norteamericano, o cuando en una poesía, con evidente ironía,  narra la fascinación que despertaban en él aquella perfectas nadadoras de la RDA, recogiendo un cuadro, que al margen de toda la opresión que ocultaba, no carecía de belleza, la belleza que se perderán a cambio de otros cuadros y otras opresiones de las generaciones posteriores a la nuestra.

Para mí, reciclado de la filosofía en la enseñanza de idiomas, para mí, procesado por la emigración a una cultura extraña, resulta familiar y reconocible su expresión en esta sala; sobre el que alguien no esta haciendo lo debido en el estudio de la didáctica de las lenguas, que algo va mal en los momentos de desarrollo tecnológico sin igual, cuando se recorre toda Europa en tres horas, mientras que aún tenemos que pasar 10 años para aprender otro idioma. También reflexiono sobre la similitud con el caso cubano, cuando el escritor se intenta explicarse  cuarenta años de dictadura franquista, con la idea de que los españoles tenían algo de “Franco” en si mismos, una idea que lanza como provocación pero a la que como le dije allí, no se faltaba fundamento real, del mismo modo que a la impresión que tengo de que los cubanos, comunistas o no, suelen llevar dentro su Fidel Castro.

Manuel Vilas habla sobre su obra en el Cervantes de Estocolmo. Foto. Carlos M. Estefanía

Eran ideas puntuales que se desprendieron de su conversación y que le convertían sin quererlo en un personaje cercano, a este español que escribe sin apuros, en la mañana, y que ya tiene en su haber un trabajo importante, como el que ser recoge en el boletín que nos envió el Cervantes como anuncio del encuentro que reproduzco a continuación:

Este narrador y poeta, practica, como otros escritores de su generación, una forma de narrar propia de siglo XXI. Es autor del libro de relatos Zeta (2002), y de las novelas Magia (2004) y España (2008), que tuvo una gran acogida por parte del público y de la crítica, y fue convertida en un fenómeno literario nada común en nuestras letras. Ha publicado los libros de poemas: El Cielo (2000), Resurrección (2005), XV Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma y Calor (2008), que ganó el VI Premio Fray Luis de León, obtuvo elogiosas críticas y fue considerado por la revista Quimera como uno de los mejores libros del año.

Confieso que no le conocía, como reconozco después de haberle escuchado, leer fragmentos de su obra, que siento deseos de leerle y sobre todo de enterarme que fue, según él, lo que el escribió El Che, cuarenta años después de su muerte a Fidel.

Manuel Vilas, un escritor contemporáneo que debemos leer. Foto: Carlos M. Estefanía

Por ello le dije al bibliotecario del Instituto, apenas le vi recibir la obra leída esta noche: – en cuanto lo clasifiques quiero que me lo preste. El bibliotecario me respondió que ya había otro lector por delante. Y no es para menos, tratándose de una literatura que además de buena, amenaza con ser hilarante.

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