La Muerte de Orlando Zapata Tamayo: un reto al socialismo

24 Feb

Orlando Zapata Tamayo
Orlando Zapata Tamayo | AFP
“La muerte de mi hijo ha sido un asesinato premeditado”
Reina Tamayo Danger.
“!Esto no se puede quedar así”.
Yoani Sánchez (Twitter)

Medios del exilio divulgaban anoche en Miami el acontecimiento, Cuba Nuestra se hacía eco de la noticia,  respaldando así su transmisión al mundo; el preso político cubano Orlando Zapata Tamayo, uno de los 75 disidentes condenados en la primavera negra de 2003, moría tras 85 días en huelga de hambre, su fallecimiento tuvo lugar entorno a las cuatro de la tarde en el hospital Amejeiras de La Habana. Esta la segunda muerte por huelga de hambre en las prisiones de Cuba, tras la de Pedro Luis Boitel en 1972.

La independencia política de Cuba Nuestra no impidió que ella respaldara, informativamente, como es su deber,  las campañas realizadas dentro y fuera de Cuba, en solidaridad con el proletario y disidente -que es mas que negro y que blanco- Orlando Zapata Tamayo; opositor  que apeló a la huelga de hambre como último recurso para humanizar su encierro.

El movimiento democrático en la isla ha perdido un hombre valiente, de eso no cabe duda, pero mucho más ha perdido el falso socialismo cubano: se ha quedado sin su careta humana, pues no puede haber humanidad en un sistema que permite el apaleamiento de quienes que pretende regenerar, no puede haber superioridad con respecto al capitalismo cuando los prisioneros se tienen que dejar morir hambre para protestar, como ocurrió con aquellos célebres independentistas irlandeses en las cárceles de la Margaret Thatcher en 1981. Por cierto, un sacrificio que  hizo más por la causa republicana irlandesa que todos los acto terroristas del IRA. Lo mismo podría suceder a largo plazo con la inmolación en Cuba de Zapata Tamayo.

Nos embarga el dolor, por que ha muerto sin necesidad un ser humano, y porque no hace mucho escuchábamos las declaraciones de éste y de su madre denunciando los vejámenes de los que eran víctimas a manos del estado. Y es solo un caso conocido, entre los de tantas madres que anonimaménte sufren por el encierro injusto y maltrato de sus hijos en los más variados centros cubanos  de internamiento.

Nada bueno traerá esta muerte de inmediato, ni para el poder en Cuba, ni para el exilio, mucho menos para la reconciliación pacífica de los cubanos. Ella servirá para alimentar los odios y sed de venganza de un lado y por supuesto la intransigencia atemorizada del otro.

Es aquí donde los auténticos socialistas cubanos y sobretodo la izquierda mundial tiene que jugar un papel si quiere salvar algo de lo que un día fue la gloria de la llamada Revolución Cubana: hay que exigir justicia, hay que hacer que la fuerza de esa implacable legislación “socialista” caiga con todo su peso sobre los culpables de esta muerte, en primer lugar sobre los maltratadores de las prisiones, en segundo sobre los funcionarios y burócratas que no supieron resolver el conflicto con el prisionero y salvarle la vida.

En resumen hay hacer pues en este caso, lo que se está haciendo con los culpables de las muertes de frío en el hospital psiquiátrico de Mazorra.  Hay que ir mas allá, hay que cuestionar el sistema penitenciario cubano, hay que desarmar ese infierno del que tantos testimonios nos dicen parece ajustarse más a las cárceles de la época colonial que a todo lo que en teoría nos enseñaban, en las universidades cubanas,  los pulcros manuales de derecho penal. Hay que revisar los procedimientos, y dejar de castigar a personas por el sólo hecho de pensar diferente a los gobernantes, pues un auténtico régimen socialista, no necesita del miedo para convencer en los que no creen en él, lo que necesita es de acciones, y condiciones gracias a las cuales el pueblo se sienta en general mucho mas libre y pleno que aquellos que viven bajo otros sistemas. Desgraciadamente este no es hoy por hoy el caso de los cubanos. Orlando Tamayo, ya no podrá ser acusado de mercenario, no hay paga en el mundo con la que comprar su vida; con su muerte heróica se pone en evidencia, una vez más los males de Cuba.

Sin embargo en los mismos momentos en que en la Habana agonizaba aquel Gandi cubano,  en Suecia, entre rumba y salsa, imitanto jocosamente el acento cubano, Carlos Echegaray , alias “Taytacha” , locutor de  Radio Amazonas -una de las tantos radios de cercanía de las que se sirve Embajada de Cuba en el país escandinavo- para diseminar su propaganda entre los hispanoparlantes de Estocolmo- se desvivía en alabanzas a Fidel Castro, pidiendo para el Perú, su patria, gobernantes similares, como alternativa a la corrupción imperante; haciendo creer a sus oyentes que lo que envenenó a Cuba puede curar los males de otros países.

Este sólo ejemplo basta para destacar la trascendencia del sacrificio de Zapata Tamayo; no solo se jugó y perdió la vida por su libertad, la de sus compañeros de prisión, y la de su pueblo en general, con su acto de coraje este pobre de la tierra ha dado un aldabonazo para despertar a las masas desinformadas de América Latina, y a todos los que el mundo se les sigue vendiendo como panacea la “solución cubana”.

La reacción de la derecha no se ha hecho esperar. Tiene ahora la palabra la izquierda,  pero no la que conforman los “Taytachas” del mundo, cuyo adoctrinamiento les impide pensar con cabeza propia, sino aquella civilizada y democrática que en América Latina representan figuras como Luiz Inácio Lula da Silva.

Video sobre la visita de Lula a Cuba en 2008

El presidente brasilero vuelve a estar de visita en La Habana, allí se reunirá nuevamente con su viejo amigo Fidel Castro, y también con el actual mandatario Raúl. No tiene programada, en cambio, reunión alguna con la disidencia, es una lástima.  A pesar de ello, lo mejor que pudiera hacer el líder histórico del Partido de los Trabajadores de Brasil, como vocero de la izquierda democrática latinoamericana, es pedir en Cuba, con la misma fuerza que clama en el exterior el fin del embargo norteamericano, el desbloqueo de los derechos humanos y las libertades dentro de la isla, como supo hacerlo desde su celda y sin medir consecuencias, ese obrero y mártir cubano que fue Orlando Zapata Tamayo.

El presidente brasileño ha sido recibido esta manaña por el ministro de Relaciones Exteriores cubano

El presidente brasileño es recibido esta manaña por el ministro de Relaciones Exteriores cubano REUTERS

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