“Sin Fidel” comentado la última obra de Ann Louise Bardach (III. Final)

11 Feb

Estocolmo, julio de 2008, Ann Louise Bardach habla en WALTIC, sobre un tema de su especialidad, Cuba y su exilio en Miami. Foto: Carlos M. Estefanía

Sin duda alguna, la journalista Bardach tienen mucho de donde sacar a la hora de escribir este libro sobre Cuba y Miami:  la lista de obras y personas consultadas es amplía, no así la de páginas de digitales lo que llama la atención en los momentos que el Internet, siempre que se le trate críticamente, se nos convierte en una fuente de información fundamental sobre cualquier tema.

Esto no impide que la autora de Cuba Confidential nos actualice sobre la evolución de la política norteamericana hacia Cuba, tratando entre otros aspectos,  las consecuencias de medidas como las tomadas en octubre 5 de 1995 por el Presidente Clinton, para expandir las relaciones pueblo a pueblo y los contactos entre organizaciones no gubernamentales de los dos países vecinos, el contragolpe que significó a las tendencias aperturistas el derribo de cuatro pilotos de la organización Hermanos al Rescate, dentro de la que se había infiltrado el agente Juan Pablo Roque-por la aviación militar cubana en febrero del 1996,

la suspensión, en julio de ese mismo año, por Clinton del Título III de la Ley Helms-Burton, que sancionaba a empresas extranjeras que invirtieran en medios confiscados por Cuba a ciudadanos norteamericanos, y la concesión, un año después y por la misma administración de licencias a agencias informativas para norteamericanas para que pudieran operar en la isla, y por supuesto el hecho de la devolución del niño Elían a Cuba, raptado a punta de metralleta por agentes estatales de casa de sus tíos en Miami.

Por supuesto la administración de Bush hijo y sus vínculos con el sector republicano del exilio no escapan a la lupa de la investigadora, la que, como quien no quiere la cosa,  suelta la podrida, de la presunta misión asignada por la Cía a Bush Padre, cuando era sólo un funcionario de la agencia, para que informara sobre los movimientos de los exiliados cubanos, cosa que la familia ex presidencial ha desmentido, diciendo que se trata de otra persona aunque con el mismo nombre.

La escritora nos adentra en los últimos acontecimientos del exilio y de la isla. En Cuba destacando la revitalización de los nexos de la isla con Rusia, China y Venezuela, dedicándole varias páginas al trabajo del Centro Nacional para La Edución Sexual en defensa de los gays cubanos, así como la crítica a la promoción del homosexualismo hecha por la revista Palabra Nueva de la Archidiócesis de La Habana, con lo que la Iglesia católica queda del lado de los “intolerantes” que es decir de los malos.

La escritora trata algunos fenómenos de la disidencia, como son los comunicados dirigidos por Martha Beatriz Roque y Vladimiro Roca al gobierno norteamericano en relación a las medidas encaminadas a restringir los viajes y envíos de dinero a Cuba, algo que afecta indirectamente al sector opositor que se financia desde Estados Unidos, así mismo menciona algunas cabezas emergentes de la disidencia como la galardonada bloguera Yoani Sánchez, o el connotado rockero Gorki`Avila, o de la oposición más dura como la que representa  Jorge Luis García Pérez (Antunes) tras su liberación.

Dentro de Miami la escritora satisface el morbo anticubano ya escarbando en los problemas y botellas generados con los Fondos de la USAID supuestamente destinados a la democratización de la isla, el revuelo armado con el arresto de los cinco espías, cuyo titulo de Cinco Héroes, dado por el gobierno cubano, aparece en mas de una ocasión. Así mismo se adentra en las peculiaridades que tuvieron en esa ciudad con más de un millón de cubanos; las dos últimas campañas presidenciales norteamericanas.

Sin embargo en medio de tanto detalle hay cosas importantes que se omiten, si bien se habla como ya lo había hecho en la conferencia de Estocolmo sobre algunos cambios positivos en el exilio como los que impulsa la Fundación Nacional Cubano Americana tras el desprendimiento de la membresía que recaló en el Cuba Liberty Council, citándose como ya había hecho la periodista en el encuentro de Estocolmo a Francisco (Pepe) Hernández.

Del Presidente Ejecutivo de la Fundación Nacional Cubano Americana, se recuerda fue designado en 1993 para dirigir el grupo bélico de la organización, pero a su vez se le reconoce su renuncia a las acciones paramilitares y el reencausamiento de la Fundación fuera del lineamiento duro, o se reconoce la importancia en esta nueva actitud The Cuban Study Group, en Brookin Institution, creado tras la debacle del caso Elian, por Carlos Saladrigas, Carlos Cruz y Luis Perez, a quienes califica como conservadores pragmáticos (pag 62).

Por cierto, Saladrigas es destacado en el acápite de reconocimiento con que se incia este libro por sus generosos aportes a la obra, creo en lo personal que eso no lo hace responsable del resultado final de la misma,  he leído los trabajos de mi tocayo en las páginas de la prensa exiliada, y comparto en general sus contenidos; ideas que no solo subscribiría una ”conservador” pragmático, sino también cualquier demócrata de izquierdas.

Carlos Saladrigas, al centro. Foto: Carlos M. Estefanía

Sin embargo, hay que reconocer que la analista se queda corta en el reflejo de las nuevas tendencias hacia la moderación dentro y fuera de Cuba, sobre todo cuando se habla dentro de la oposición al gobierno, no encontramos, y a no ser que nos lo hayamos saltado sin querer referencias a la Coordinadora Social-demócrata de Cuba o sus contraparte en la Isla que se aglutinan dentro de Arco Progresista.

Y que decir de los Democristianos de la Isla;  para que veamos el modo en que se les ignora diremos que mientras al chileno Letelier se le menciona en 11 páginas.

https://i1.wp.com/nyc.indymedia.org/images/2008/07/98830.jpg

Así quedó el auto del del ex canciller de Salvador Allende Orlando Leterlier tras el atentado que le quitó la vida.

https://i2.wp.com/www.cubaverdad.net/images/dissidents/paya_05.jpg

Sin embargo mucho mas importante resulta para el tema de Cuba y la transición pacífica el Proyecto Varela, apenas mencionado por la autora

a Oswaldo Payá y al importantísimo proyecto Varela se les encuentra en una sóla y misma página.

Esto por no hablar de la ausencia del Partido Democristiano, cuyos vínculos con sus correligionarios de otras partes del mundo, sobretodo en América latina, fortalecen a la vez que coinciden en el trazado de una política menos confrontativa y más despuesta al diálogo con respecto a la isla y lo mismo ocurre dentro de Cuba con socialcristianismo  miembros del Proyecto Demócrata Cubano, cuya sensibilidad los acerca mucho a los socialistas de Arco Progresista.

Otro tanto ocurre con el exilio donde la especialista pasa por alto el nacimiento de ese fenómeno político que es Consenso Cubano, del que por cierto participa la organización de Saladrigas, la socialdemocracia, los democristianos, y la Fundación Nacional Cubanos Americana, una vez liberada del lastre que representaban sus miembros más exaltados.

Consenso Cubano no nada nuevo,  de ésto ya hemos hablado hace más de cinco años en uno de los primeros capítulos de nuestro libro Pasión y Razón de Cuba, pero que sin duda esta llamada a jugar un papel protagónico en la conformación del exilio como una contraparte respetable de cara al mundo, con respecto al régimen cubano.

En resumen lo que pesa más en esta obra son los actos terrorista –condenables sin dudas-, y no las acciones de aquella oscurecida oposición moderada, cuya forma de resistencia desarma la estrategia autovictimizadora del régimen. Un detalle que no puede pasar por alto quien como Bardach pretende darnos un retrato, ”objetivo” del traspaso de poder entre los dos Castros.

Si se le deja al lector el sabor de que los únicos que se civilizan y entierran el hacha guerrera son los defensores del gobierno cubano, por ejemplo el sector que representa Mariela Castro con sus trabajo en pro de los derechos de los homosexuales, muy acorde a los vientos que desde décadas soplan en los llamados países democráticos, y no se menciona en detalle el surgimiento de una nueva cultura política que entierra la violencia y la capacidad para el acuerdo como vía para la solución de las diferencia entre los cubanos, no solo se estará desinformando al lector, sino que no se estará contribuyendo a fortalecer tan saludable tendencia dentro de la emigración cubana.

Una tendencia que por supuesto avanza contradictoriamente, como ocurre con el revuelo armado en torno al librito Vamos a Cuba, del que también se habla en el libro y como lo vimos en el caso del viaje de Juanes a La Habana y el de los Van Van en Miami, con tales demostraciones en contra que serían el banquete de Bardach si no hubiera cerrado la obra meses antes.

Por supuesto no todo es culpa de la escritora, los extremistas de Miami operan en una sociedad abierta y transparente, todo lo que hacen termina por saberse, incluso cuando conspiran, infiltrados como están hasta los tuetanos.

Es lo contrario de lo que ocurre con las trastadas del gobierno de Cuba, hechas en su mayoría a puertas cerradas, y esto hace que tales acciones se le escapen a los mejores analistas, incluso de la talla de Bardach, quien si fuera a ser realmente justa con la figura que le da vida a sus últimas obras, la de Castro, debería investigar sus últimas jugadas dentro y fuera de Cuba, por ejemplo los hilos que le han permitido no solo controlar a la famosa DISIP sino a Venezuela completa, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y por un pelo no incluimos en la nefasta isla a Honduras. La culpa radica en que con igual o más transparencia opera las nuevas fuerzas del exilio y de la disidencia, mas interesadas en la libertad de Cuba que en la cabeza de Fidel Castro, lamentablemente eso no vende mucho y dedicarles libros no es negocio, ni para las editoriales, ni para los que viven de Castro, defendiéndole o atacándolo.

Y hablando de ataques contra Castro, vale la pena contrastar los efectos del periodismo que hace Bardach, con el de sus colegas anticastristas al que no deja de mencionar en su libro; Ninoska Pérez Castelló, una de las figuras que abandona la Fundación ante la Perestroyka de la misma realizada por Pepe Hernández con respaldo del Mas Canosa hijo.

No sin cierta sorna Perez Castelló es denominada en el libro como la infatigable diva radial del exilio anticastrista, página (55) aunque quien peor lo lleva es el famoso Armando Pérez Roura Perez Roura, dibujado como un oportunista por Bardach cuando recuerda que primero fue campeón de Batista, luego hizo una larga carrera radial bajo el régimen de Castro, hasta reinventarse en Miami, después de salir en 1968 de Cuba, como el encargado de identificar desde sus micrófonos a quienes no mostraban suficiente anticastrismo.

Para colmo de males la periodista saca a relucir que Armando Pérez Roura fue acusado en 2004 por la venta de narcóticos y lo remata lanzando sobre el, ya no, solo la cofradía demócrata tradicional, sino esa masa de obamistas de última hora a quienes recuerda que durante la campaña presidencial del nuevo inquilino de la Casa Blanca, se refería al entonces candidato presidencial como ”Barack Huuuuuu-sein Obama” jugando con la islamofobia desatada en Estados Unidos tras los antentados del 11 de septiembre de 2001.

Para contrarrestar una obra como la que comentamos no sirve el estilo periodístico de trincheras, establecido por los dós Pérez, pejes gordos del anticastrismo visceral,  a los que imitan sin pizca de originalidad pirañitas naturalmente ignoradas en ese libro pero de las que ya nos hemos ocupado en este portal como la expresidiaria Ilianda Curra, subordinada de Ninoska en el Consejo por la Libertad de Cuba, a quien intenta imitar pero usando un lenguaje que parece prestado por uno de eso personajes grotescos que se inventa Zoe Valdés,  y el antiguo marino internacionalista,  Esteban Casañas Lostal, un tanto más cultivado que su compañera -seguro a base de leer la revista Mar y Pezca -auque no menos vulgar,   y cuyos cuentos y panfletos en la internet le convierten en el Mini-Me de Perez Róura en la red.

https://i0.wp.com/op-for.com/dr%20evil%20mini%20me.jpg

Ahora bien del mismo modo que las pirañas apenas atacan a los humanos, aunque los mitos digan lo contrario, hay que decir que el tipo de periodismo arriba mencionado apenas afecta la propaganda del castrismo, sobretodo cuando esta se envuelve en un aura de periodismo profesional como el que el que nos ocupa con este libro.

https://i2.wp.com/acuario.drpez.com/acuario6/acuario_graf6/acu_art2may8_01.jpg

Pirañas, según Wikipedia. el contrario de lo que el cine ha divulgado,  estos voraces pecesitos no suelen atacar a los humanos, como tampoco suelen atacar a los verdaderos castristas de su entornos algunos anticastristas de oficio.

Para contrarrestar los efectos de una obra como Without Fidel en el gran público,  al algo muy diferente al discurso de una Ninoska, un Peres Roura – de los que tan bien se sirve Bardach- por no habler de sus émulos de poca monta que nombramos atrás.

Lo que necesitamos es un periodismo que brille por su objetividad, que profundice en lo que Bardach ya ha investigado, que descubra los des balances de su trabajo y que alcance y supere la credibilidad que ella,  ha logrado.

Que se haga este tipo de periodismo, en lugar de seguir imitando, aunque con signo ideológico inverso al que que se hace en Cuba sería una buena misión del Colegio Nacional de Periodistas de Cuba (en El exilio); venga pues aquí nuestra propuesta, auque sabemos que la tarea es más que difícil, cuando a diferencia de la Bardach, a la que en última instancia Cuba, ni le viene, ni le va, un periodista exiliado el tema le toca demasiado cerca, como para alcanzar la total objetividad, valor real que debe buscar el hombre de prensa.

Miembros del Colegio Nacional de Periodistas y de la Academia de Historia de Cuba, en el Exilio, estos dos cuerpos podrían contribuir con su autoridad a que tanto el periodismo como las investigaciones que se realicen sobre Cuba en su entorno tengan la calidad profesional y científica que el tema merece. Esa sería la mejor respuesta a la propaganda y la ideologización que caracteriza la actividad de los comunicadores e historiadores oficiales de la isla, así como sus aliados en todo el mundo. Foto: Carlos M. Estefanía

Y si bien nuestra lengua es importante, y no hay que abandonarla, hace falta además un buen periodismo en el idioma de los nativos,  que leen a Bardach, es decir que se haga un buen periodismo en ese inglés, que el mismo Pérez Roura, con tantos años en Estados Unidos, confiesa no dominar.

Entonces sólo se podrá transmitir un mensaje alternativo al que Bardach hace llegar al norteamericano, al canadiense o al australiano, en esta suerte de despedida hecha en forma de libro a Fidel Castro y que tan poco tiene de bienvenida a la libertad de los cubanos.

Una despedida que termina con un alegato en defensa del levantamiento del embargo que a mi, que siempre he combatido, por inhumanas e inadecuadas; tales sanciones me parecen prosaico, como es que se recuerde que con el fin de las penalidades significaría para los estados unidos entre 5 y 13 millones de dólares de ganancias, por no hablar de los miles de empleos que se crearían en la Florida.

Por supuesto que el embargo debe ser levantado, pero no alegando motivos mercachifles que sólo llevan agua al molino de quienes aún defienden esas sanciones, debe ser levantado por que si hace daño,  sólo se lo hace al pueblo, no a los Castros y porque en ningún sentido acelera en la isla los cambios necesarios.

Pese a todo, una vez que se devela la ideología profunda de la autora vale la pena leer este libro, que al final recolecta infinitud de datos que no deben ser pasados por alto, aunque si reinterpretar a la hora de pensar en Cuba.

Quizás un día se haga una nueva edición, o cambie de opinión la autora en relación a su cometido periodístico, entonces valdría la pena, ampliar el contenido de la obra.

Para ello recomendamos a la escritora la consulta de otras fuentes, y de la misma manera manera que usa a René Vázquez Díaz, como una de las suyas.

Si de conocer a Cuba y su exilio se trata, mejor que codearse con el Autor de Bienvenido a Miami, Doctor Leal, sería entrevistarse con las personas en la imagen. A la Izquierda el expreso político y fundador de la Coordinadora Social Demócrata de Cuba Arnoldo Muller, a la derecha, el arquitecto y facilitador de Consenso de Cuba, Oscar Visiedo, especialista formado en la antigua RDA y uno de los pioneros en el establecimiento de redes digitales en Cuba. Frente a ellos René Vazque Díaz, quien apenas ha vivido e Cuba, y que cuando la visita va como privilegiado de la Comunidad Cubana en el Exterior poco o nada tiene que aportar. Foto: Carlos M. Estefanía

Que cuando la escritora viaje a Cuba,  contacte con la disidecnia que representan intelectuales de la talla de Manuel Cuestra Morua, Oscar Espinosa o su colega Miriam Léiva, a quien ciertamente premiamos no hace mucho por su excelente trabajo periodístico en el terreno digital.

https://cubanuestra1.files.wordpress.com/2009/12/premio-estocolmo-dh.jpg?w=449&h=347

Que la Bardach sin dejar de entrevistarse con el oficialismo, choque con el discurso popular,  implacable y realista, para nada terrorista, de Los Aldeanos y de Silvito el libre.

Que cuando viaje a Miami, del mismo modo que toma nota sobre lo que dicen Ninoska y Pérez Roura, lo haga de otros actores de los medios, como es el caso, aparentemente apolítico del humorista Alexis Valdés, quien entre risa y risa dice mucho de lo que no le conviene ni a la intransigencia de Cuba, ni a la de la Florida además de transmitir una critica social muy vinculada a lo local.

Que se reuna con los social demócratas e incluya en sus nuevas confidencias la que tienen que hacerle estos hombres, muchos de los cuales teniendo orígenes guerrilleros como el de Castro o Posada, dijeron mucho antes que Pepe Hernández, y de manera definitiva, odios a las armas sin dejar por ello de bregar por la libertad de su patria.

El Autor, abajo, primero a la derecha, reunido con directivos de la Cooridinadora Socialdemócrata de Cuba

Que se entreviste con Marcelino Miyares, para que sepa de los caminos que sigue la Democracia Cristiana,

Marcelino Miyares, cuarto de izquierda a derecha, presidiendo la cena de inauguración del Encuentro Juventud y Cultura Cubana II. Nuevos Paradigmas. Conferencia-Taller. México, DF. 4 de Diciembre de 2009, organizado por ODCA y la Fundación Konrad Adenauer. Foto: Carlos M. Estefanía

y de paso le cuente de la proyección actual del grupo cuyo comité de voceros coordina es decir, de ese Consenso Cubano, para que le descubra a sus lectores, que los opositores a Castro son mucho, muchisimo más que unos Caracortadas, y que el exilio en la medida que madura y se enriquece con nuevas oleadas, de origen cada vez mas proletario, adopta facetas mas civilizadas y por tanto se vuelve más peligroso para el Castrismo y el terrorismo que su libro pasa por alto, el detestado que práctica el régimen de Cuba contra su pueblo, y por último que amplie su corta lista de sitios en la web,  consultados los portales cuyos nombres, misteriosamente,  no aparecen en esta edición de su libro; entre otros:  Cubanet,  Encuentros en la red y naturalmente Cuba Nuestra, ésta revista que precisamente por no ser violenta ni mercernaria, está censurada en la isla, con lo saludable que ella resulta para todo el que quiera conocer lo que pasa entre los cubanos de allá y de acá.

Voceros de las organizaciones que conforman Consenso Cubano. Foto: Carlos M. Estefanía

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Una respuesta to ““Sin Fidel” comentado la última obra de Ann Louise Bardach (III. Final)”

  1. Iliana Curra 19 febrero 2010 a 9:45 PM #

    Y LA BARDACH YA TUVO LO QUE QUERIA…PUBLICIDAD A BASE DE CUBA, LUEGO DE USARLA COMO QUISO EN NOMBRE DE SU IDEOLOGIA FRACASADA.

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