“Bienvenido a Miami, Doctor Leal”. El último servicio literario de Vázquez Díaz al Régimen de Cuba

7 Feb

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Foto de René Vazquez Díaz; publicada en el 2003 por La Jiribilla ;publicación de la cultura oficialista cubana

Me encontré en la Biblioteca de La Casa de la Cultura de Estocolmo el libro de René Vázquez Díaz Väkommen till Miami, Doktor Leal (Bienvenido a Miami, Doctor Leal). Lo pedí prestado, pensando para mis adentros  en qué nueva trastada habría hecho este supuesto exiliado y muy bien apuntalado escritor cubano radicado  en Suecia.

Ciudad de Miami. Foto: Carlos M. Estefanía

No tuve que avanzar mucho en la lectura para encontrarle las cuatro patas al gato, con visos de realismo, Vázquez Díaz, estrella intelectual del castrismo europeo,  nos trata la historia del medico Oto Leal; ciudadano norteamericano de origen cubano, cuya mujer, muy a la sueca,  acaba de dejarlo por un anestesista cuatro años mas jóven, con quien ella se ha ido a vivir, además de arrebatarle a sus dos hijas adoradas , Alma y Amanda.

Hasta aquí el relato prometía ser interesante, expresando la crisis de la familia sueca, y sobretodo las complicaciones que se generan cuando uno de los miembros de la pareja proviene de otra cultura.

Si hubiese seguido por ese camino,  y centrado en el tema,  el autor habría terminado  haciendo un aporte a la comprensión de esta sociedad nórdica en la que,  por una razón u otra,  más de dos mil cubanos hermos recalado,

Claro profundizar mucho en el asunto requiere un coraje cívico del que no me parece abundante nuestro compatriota,  fundador de una organización de inmigrantes amigos de la Embajada de Cuba.

Seguir por esa vía  puede llevar a Vázquez Díaz a una disidencia frente a lo establecido en su segunda patria, que terminaría por cerrarle las puertas que le han convertido, reconozcámoslo,  en un escritor de éxito , al menos en relación a otros escritores inmigrados en Suecia.

Otra cosa es que sus obras tengan valor literario más allá de servir instrumentalmente al régimen cubano con el que dijo haber roto cuando se nos presentaba como exiliado , amén de explotar el antinorteamericanismo,  que unas veces por razones de izquierda, otras de derecha,  anida en el alma de gran parte de los europeos, cuyas naciones y unión, que aunque no quiera reconocerlo se encuentra en relación a los Estados Unidos en un estadío muy similar al que se hallaba Cuba tras una independencia,  mediatizada por la intervención.

Salvando las distancias, la democracia europea le debe a los norteamericano, lo mismo que la primera república de Cuba, como país soberano,  a su vecino, enorme vecino, y esto tiene un precio, no sólo en términos políticos sino incluso culturales, el que lo dude que le pregunten a esos nacionalistas catalanes que,  mientras arremeten contra el castellano,  se desviven por la formación de sus hijos en lengua inglesa, un inglés que no es el precisamente el británico y que hoy hablan los jóvenes europeos,  aún con más soltura que el que  las clases medias cubanas dominaban en los tiempos en que según la imagen del pasado que nos ofrece el castrismo, éramos “neocolonia norteamericana”, un inglés que cuando lo escucho supera al de muchos exiliados con décadas y negocios en U.S.A.

El giro de la novela, y por supuesto el inicio de su servicio a La Habana se da cuando el doctor Leal decide regresar a los Estados Unidos y tiene que enfrentarse con los servicios de seguridad norteamericanos, quienes le acusan de terrorista  por el hecho de haber participado en los intercambios científicos que promueve Suecia con Cuba, como si este tipo de encuentro, al márgen del absurdo de lo que resta del “bloqueo”  no tuvieran ya lugar entre Norteamerica y Cuba, isla en la que incluso se forman médicos de origen estadounidense.

En la reseña del libro que aparece en Boksidan.net,  una página sueca que lo vende,  se nos cuenta lo que ocurre con el exitoso neurocirujano; éxito de Uppsala, tras volar sobre el Atlántico y llegar a Miami, donde se le introduce en una habitación y se le interroga acerca de sus contactos en Cuba, sin acceso a abogados, esta sería la bienvenida que recibe Otto Leal en un país en guerra contra el terrorismo.

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El reseñista sueco asegura que Bienvenido a Miami, Dr. Leal es un thriller apasionante sobre la política de U. S. Cuba y la lucha contra el terrorismo, aunque reconoce también que resulta una impactante novela sobre el deseo de un padre separado de sus hijos y sus intentos de encontrar un nuevo amor.

Menos favor le hace a la objetividad de Vázquez Díaz la reseña que se le hace en un medio declaradamente vinculado con el gobierno cubanos como es “Rebelión”, allí Jorge Capelán,  bajo el título de “De pronto el doctor Leal”, una novela sobre el sórdido Miami, describe la obra como:

“un torbellino político y existencial de 181 páginas en el que lo personal se mezcla con el drama del pueblo cubano en lucha por su independencia y los designios de la política estadounidense que desde los días John Quincy Adams considera a la mayor de las Antillas como “una fruta madura a punto de caer”.

Así mismo se nos informa que la novela de René Vázquez Díaz, titulada originalmente “De pronto el doctor Leal”, fue ganadora del premio Juan Rulfo de Novela Corta 2007.

Sobre la imagen que se da del exilio cubano en esta obra no vamos a pronunciarnos nosotros, dejaremos que lo haga el redactor de Rebelión:

“…condensa en sus páginas un retrato despiadado de los círculos anticastristas de Miami, su apego a un pasado mítico y mentiroso al que once millones de cubanos a noventa millas de distancia desde hace cincuenta años se empeñan en no regresar nunca más, y los manejos de las agencias gubernamentales estadounidenses (“los lobos que no aúllan”, como las describe uno de los personajes) para las que las vidas de los seres humanos no son más que medios para la consecución de fines geopolíticos que la historia ya ha condenado al fracaso”

Él es un hombre honesto que es víctima de las jugarretas de la historia. Un cirujano prestigioso que adquiere conciencia de la maldad de la política. De pronto comprende que la moral y el honor no existen en lo que respecta a la guerra sucia de los EE.UU. contra Cuba. Las autoridades estadounidenses dicen estar en guerra contra el terrorismo, pero en Miami viven terroristas cubanos como Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, dos asesinos que son culpables del atentado contra un avión cubano de pasajeros en el que murieron 73 personas. Los EE.UU. (¡y también Suecia!) amparan comercialmente a dictaduras como China y Arabia Saudita al mismo tiempo que causan sufrimiento a Cuba, explica el autor a la revista Ordfront, que en estos días lanza la edición sueca del libro.”

Podrá señalársenos qué vemos de raro en esto, nosotros que hemos custionado, como vías para solucionar el problema cubano de el embargo, las acciones armadas o aislamiento del pueblo de la isla,  políticas que sin dudas sea convertido en blancos por el novelista.

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Aclararemos que hay una diferencia fundamental entre criticar los errores que una parte del exilio – no todo- comete, y sacarle partido a estos equívocos,  con el fin, no de emendar la estrategia para liberar a Cuba, sino de encubrir o justificar las traiciones  contra su pueblo, del totalitarimo vigente en Cuba

Es este sentido los que respaldan inconcientemente políticas erradas, o los que concientemente las defienden en ellos atacando, a quienes alertan contra estas, se convierten en aliado, concientes o inconcientes de los René Vázquez Díaz del mundo.

René Vazquez Díaz. Foto: Germán Díaz GuerraRené Vazquez Díaz. Foto: Germán Díaz Guerra

Quienes siguen en Suecia, en La Habana, o en la propia Miami, una estrategia idéntica, la de ocultar los males de la Habana exaltando las inconsecuencias que desde el punto de vista de los valores democráticos o civilizatorios, comente el sector menos inteligente del anticastrismo.

No es que estados Unidos, bajo el pánico generado por la guerra contra el terrorismo no haya cometido excesos, que deben ser criticados desde la óptica de la literatura, excesos que incomodan a miles de “transeúntes internacionales” y que a veces se traducen en el absurdo de retener en las oficina de los servicios de seguridad nacional;  a quienes último podría pasar por enemigos de esa nación rabinos israelíes de clara apariencia asquenazi ,  de lo que personalmente soy testigo, la trampa está en que las improbables peripecias del Doctor Leal se convierten en nada frente a las reales peripecias de miles y miles de médicos cubanos que por el solo hecho de nacer en Cuba sufren una represión y control que deja chiquitas las de esa suerte de “proceso” por el que pasa el doctor Leal, para disfrute vengativo del lector europeo, presuntamente incomodado por las medidas de seguridad en los aereopuertos norteamericanos.

Si Vázquez Díaz quisiera adentrarse en la vida de esos médicos, aunque no estaría mal que lo hiciera, no estaría obligado a introducirse en las mazmorras donde se pudren con sus huesos los Doctores Elías Biscet y Darsi Ferrer, tampoco seguirle el periplo a los médicos internacionalistas fugados de África y America Latina, concretamente de Bolivia o Venezuela, hacia ese Miami que René Vázquez tanto detesta pero de la que al parecer no puede desprenderse.

Al escritor le bastaría con hurgar en su propia comunidad,  la que conforman la colonia cubana en Suecia, en ella encontraría,  muchos médicos, no precisamente intransigentes o que no vayan a Cuba despues de recibir asilo, pero que han preferido pagar el precio de la extranjería a seguir  sufriendo lo que cualquier ciudadano en Cuba, dando aquí  la atención que merece su pueblo y con la que seguro soñaron cuando eligieron su carrera.

Esos son los médicos de carne y hueso de los que debería hablarnos a René Vázquez, y no de ese ficticio del que hoy se vale, como un instrumento que cada vez se va quedando más obsoleto, en la media en que el exilio cubano reconoce sus errores y que los norteamericanos presididos por Obama cambian sus relaciones con Cuba,  en la medida en que se van favoreciendo, la unificación familiar,  los intercambios comerciales y culturales,  en incluso esos contactos científicos, que para inconveniencia de los propagandistas del castrismo en Europa,  desde hace año se vienen dando, eventos sobre los que existe una gran desinformación a la que tan buen partido saca el novelista.

Por el momento la asociación del Castrismo en Suecia, la misma que nos trata de terroristas y agentes del imperialismo, imitando en sus mentiras a nuestros enemigos del exilio, trata de no perder tiempo y antes de que envejezca la novela organiza un encuentro con su mas querido cubano en Suecia, René Vázquez Díaz, para que le de su versión de quienes son los exiliados cubanos en Miami, tomando como base Bienvenidos a Miami, doctor Leal.

Matizar esa imagen, he aquí una buena tarea para  la Unión de Cubanos en Suecia, que solo parece existir en la red, o mejor para los que como los comunistas que se benefician cuando defienden a Castro,  han hecho un oficio de la lucha por la democratización de Cuba, o aquellos que le han sacado sus buenos cuartos a los exiliados que administran los fondos de la USAID para democratizar la isla, en resumen toda esa serie de profesionales de la libertad y que lo mismo en Suecia que Candá  brillan por su ausencia cuando los castristas desinforman a pecho descubierto sobre  su patria y quienes salimos de ella.

Afiche invitando a un encuentro con René Vázquez, para hablar de su novela y del exilio cubano en Miami. El encuentro lo organiza el Partido de Vanguardia del Castrismo en Suecia, conocido oficialmente como Asociación Sueco Cubana, de la que el escritor se ha convertido, desde hace años, en algo más que un compañero de caminos

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