Desenmascarar al presente desde el pasado

21 Ene

Se suele decir que Félix Varela enseñó a pensar a los cubano, lo que no se dice es que al parecer muchos de  estos se han olvidado de hacerlo. Es por eso que una y otra vez hemos de volver a la obra de este maestro, entre tantos otros padres de la racionalidad cubana, al que se cita mucho y se lee menos, al que tanto hemos olvidado, dentro y fuera de Cuba.

Varela puede ser un gran maestro en las circunstancias actuales, si le seguimos el rastro a su pensamiento filosófico y político, si nos dejamos llevar de su mano y ver nuestro presente en evolución, del autonomismo al independentismo, y sobretodo en su capacidad para poner en su lugar al poder que oprimía a su patria, sino también a quienes enarbolando los mas bellos ideales se presentaban como redentores de la misma.

En este sentido tenemos que aprender de la pluma de Varela su capacidad para entrar en la realizad sin mas compromisos que con la verdad, su perspicacia en el desenmascaramiento de las miserias criollas,  su iconoclastía que le permitió criticar valientemente, errores que en su momento cometían los independentistas.

Ese es el camino que seguimos en Cuba Nuestra, inspirados entre otros trabajos de Varela en aquel famoso artículo de Máscaras Políticas, publicado el periódico  El Habanero, un periódico que publicaba Varela en Filadelfia, como un servicio a la libertad de Cuba, del que Cuba Nuestra en Estocolmo se siente con todo derecho heredera.

Varela nos recuerda en este trabajo la frecuencia que tienen los hombres a encubrir sus verdaderas intenciones sobre todo frente a una juventud, generosa, incauta.

Varela llamó a esos recursos manipulativos “máscaras políticas”, que son las mismas que casi dos siglos después seguimos están obligados a arrancar si queremos desbrozar el camino de la libertad.

http://www.elcatolicismo.com.co/tools/microsThumb.php?src=recursos_user/imagenes//jovenes/mascaras_1.jpg&w=300

Varela nos alerta contra esas caretas conque en sociedad se presentan ciertos hombres, adquiriendo un semblante político muy distinto del que realmente tendría si se manifestarse abiertamente, y menciona entre ellas la máscara del patriotismo, ese mismo del que hoy tanto se abusa lo mismo en La Habana que en el Exilio.

El maestro nos da una lección de gran actualidad cuando se refiere a los que ya otra vez ha llamado traficantes de patriotismo, seres que tienen tanta práctica en expender su mercancía,  por más defectuosa que sea, que consiguen su venta con gran ganancia, y es  que siempre hay compradores incautos:

“La venta se hace siempre por empleos o por dinero, quiero decir, por cosa que lo valga; pues nadie es tan simple que pida una cantidad por ser patriota. Es cierto que algunas veces sólo se aspira a la opinión, mas es por lo que ella puede producir; pues tal especie de gente no aprecia sino lo que da autoridad, o dinero.”

Varela nos da criterios para descubrir a estos traficantes: siempre hablan de patriotismo, y para ellos nadie más es patriota, o solamente lo son los de cierta clase, o cierto partido.

Como ataño Varela, hoy tenemos el deber de recelar recordando como el que nadie habla más contra los robos que los ladrones, estos que Varela describe gráficamente cuando dice:

“Si promete sin venir al caso derramar su sangre por la Patria, es más que probable que en ofreciéndose no sacrificará ni un cabello. Si recorre varias sociedades secretas (como los que en España fueron sucesivamente masones, comuneros, etc) enmascarado tenemos, y mucho más si el cambio es por el influjo que adquiere la sociedad a donde pasa, bien que jamás deserta uno de éstos de la sociedad preponderante, a menos que en la otra no encuentre algunas utilidades individuales, que acaso son contrarias al bien general, mas no importa”

Otra señal que reconocemos en nuestros tiempos el la de la lloradera o quejadera conque intentan obnubilar nuestro pensamiento:

“Otro de los signos para conocer estos especuladores es que siempre están quejosos, porque saben que el sistema de conseguir es llorar. Pero ellos lo hacen con una dignidad afectada, que da a entender que el honor de la Patria se interesa en su premio, más que su interés particular”

Varela no perdona en este artículo a quienes han hecho oficio de su patriotismo, cuyos equivalentes en nuestro tiempo no resulta difícil reconocer. A esa gente el editor del Habanero les recuerda que La Patria a nadie debe, que por el contrario todos sus hijos la deben sus servicios.

Al desenmascarar a los falsos patriotas Varela descubre algunas de sus jugarretas:

“ (…) suelen hacer algunos sacrificios, y distinguirse por algunas acciones verdaderamente patrióticas; pero muy pronto van por la paga, y procuran que ésta sea cuantiosa, y valga más que el bien que han hecho a la Patria. Ellos emprenden una especulación política lo mismo que una especulación mercantil; arriesgan cierta cantidad para sacar toda la ganancia posible. Nada hay en ellos de verdadero patriotismo; si el enemigo de la Patria les paga mejor, le servirán gustosos, y si pueden recibirán de ambas partes”

Por ultimo nos queda el un buen consejo para conocer estos enmascarados que es observar su conducta. Varela que nunca ha creído en el patriotismo de ningún pícaro, relaciona la vida pública con la privada y a prueba de experiencias nos da la regla forman regla de que los pícaros son los que más pretenden pasar por patriotas:

” (…) pues convencidos de su poca entrada en la sociedad, y aún del desprecio que merecen en la vida privada, procuran por todos los medios conseguir algo que les haga apreciables, y aún necesarios. Ellos siempre son temibles, y es desgraciada toda sociedad, grande o pequeña, donde tienen influjo y aprecio hombres inmorales”

Estos patriotas son seres muy peligrosos, sobretodo frente a la gente incauta, ya que hablan, escriben, intrigan, y nos hacen creer que si se les persigue se persigue con ello al patriotismo,  ”si se les castiga, son víctimas del amor patrio; en una palabra, consiguen ser temidos. Piden entonces premio por no hacer daño, y como siempre hay hombres débiles, ellos logran su proyectada ganancia”.

Estas son algunas de las ideas expuestas en un trabajo que recomendamos estudiar sin pasar por alto una sola letra. Después de esto no queda mucho más que decir, sobre los políticos enmascarados, los de ayer y los de hoy.

https://i0.wp.com/www.filosofia.org/ave/001/img/a315.jpg
Felix Varela

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