¡Viva México! A propósito de una conferencia en El Instituto Nacional de Bellas Artes

2 Dic

Sin  seguir la ruta de Cortez, desde Cuba a Veracruz, sino una mas alargada y en cierto sentido absurda para ser la de un cubano, desde Estocolmo a Ciudad México, he realizado mi propio descubrimiento de la tierra de Quetzalcóatl, lo he realizado con la asistencia inevitable de mi hermano José Carlos y su encantadora familia mexicana, su esposa Minerva Romo, el hermano Jorge y la cuñada Marcela Martínez.

 Jorge, con toda la gentileza del mundo me ha invitad dar un paseo en su avioneta ultraligera, invitación que he declinado tomando en cuenta la tremenda subida de presión que, en estos primeros días, me provoca  el ascenso y descenso las carreteras, asi como los  887.37 metros sobre el nivel del mar en que se halla  la casa de su madre,  una linda residencia emplazada frente al bellísimo lago de Tequesquitengo.

Tequesquitengo. Foto del autor

Aqui hemos pasado la noche, muy cerca de al hangar, en que guarda el cuñado de mi hermano el artefacto de sus pasiones, hobby que practica hasta la mama suegra.  Ya tendré mi oportunidad.

Jorge se pierde con su hermana en el cielo mexicano. Foto del Autor

Pero si por esta vez no he emprendido el vuelo a las alturas, si lo he podido hacer al pasado, gracias a la colección de libros maravillosos, que me ha prestado Marcela, la mujer de Jorge. Por ellos descubro la magia del Valle sagrado de Tepoztlán, la historia de Quetzalcóatl y los sacerdotes de la hermandad que lleva su nombre, entre ellos Tlacaelel, azteca entre los aztecas,  la obra de Netzahualcóyotl, poeta, sabio y Rey de Tezcoco,  los monasterios del Popocatepetl, en fin el pasado precolombino y las primeras huellas dejadas por los europeos en una tierra que amen de compartir, aunque a su manera, la belleza de la que me vio nacer,  ha influido y seguirá influyendo en los destinos de Cuba.

En el fondo del valle, el antiguo convento dominico de Tepoztlán (1570). Foto de Carlos M. Estefanía

 Una tierra que embriaga lo mismo en su zonas montañosas, donde se enclavan pueblos tan bellos como Taxco, con sus artesanías, sus platerías y sobre todo con su imponente Iglesia de Santa Prisca, que con ese Acapulco, que da nombre al cine de mi barrio, y que fascina con su playa al borde del Pacifico, sus modernas construcciones y la excelencia de la intención que brindan en sus restaurantes, sus magníficos camareros.

En Acapulco descubro entre otras la bandera sueca frente a uno de sus hoteles. Foto del autor

 
México es cultura viva, donde se desborda desde lo popular y folklórico hasta lo clásico que nos llega del viejo continente, eso ya lo sabía y creo confirmarlo al visitar, invitado por mi amigo Cuauhtémoc Rivera Guzmán, director de la Escuela Superior de Música, el  Instituto Nacional de Bellas Artes, un  lugar que me recuerda en su espíritu y vocación, aquel en que me estrene como profesor hace poco mas de 20 años atrás, El Instituto Superior de Artes de La Habana.

El motivo de la vista ha sido participar como conferencista en una serie de charlas sobre temas culturales que se  organizan en la alta casa de estudios. Para ello he elegido como tema el mismo de mi último libro ¨ Y Juanes Canto en la Plaza¨ donde valoro las connotaciones ideológicas y políticas del concierto Paz Sin Fronteras, realizado el 20 de septiembre de 2009 en la Plaza de la Revolución, de La Habana.

Fue para mí este evento una experiencia muy grata, no solo por los inmerecidos aplausos de los asistentes,  entre los que se encontraban mexicanos, colombianos y cubanos residentes en México, sino también por la posibilidad de establecer un dialogo enriquecedor con el público, cuyos aportes he de tomar en cuenta en próximos conversatorios.

No puedo cerrar esta nota sin agradecer de todo corazón a Cuauhtémoc Rivera, por el apoyo que recibí de su parte  y de su equipo en la puesta en escena de mi presentación, en la cual no faltaron textos, imágenes fijas y videos con los que ilustrar de manera grafica mis palabras, agradezco además el obsequio de la revista Tesituras, gaceta que edita  La Escuela Superior de Música, en la que encuentro un material de primera para incrementar el saber musical, no solo de los alumnos, sino también del público en general.

 Por último agradezco que fuera esta la oportunidad para conocer personalmente a quien ya era un viejo amigo digital, a uno de nuestros más fieles y prolíficos colaboradores en Cuba Nuestra, Mario Rivera, el hermano de Cuauhtémoc,  en resumen no puedo terminar esta crónica sin exclamar:

¡Viva México!

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3 comentarios to “¡Viva México! A propósito de una conferencia en El Instituto Nacional de Bellas Artes”

  1. Jose L. Martel 3 diciembre 2009 a 1:29 PM #

    Carlos te felicito por varias cosas. Primero tu encuentro con la familia, tus experiencias de visitar y conocer lindos parajes de ese país hermano y por último tu conferenica sobre Juanes y su concierto en Cuba.

    Y felicidades por el reconocimiento de ese organismo de la cultura a tu persona.

    Un abrazo,
    Martel desde Miami

  2. Alberto Cardenas 3 diciembre 2009 a 1:10 PM #

    FELICIDADES MAESTRO!
    VIVA MEXICO!

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