Los Cuatro Ùltimos: Un grito por los sin-papeles de Suecia

24 Nov

Afiches colgadados la entrada del Istituto Filmico de Estocolmo el día de la presentación de la película Los Cuatro Ùltimos. Foto. Carlos M. Estefanía

Carlota Carrasco: chilena, exiliada y madre de un artista

Lo menos que podía imaginarme era que una aquellas dos alumnas extranjeras, tan calladas y aplicadas, durante mis clases de semiótica en la Facultad de Radio Cine y Televisión del Instituto Superior de Arte de La Habana, pertenecían la enorme colonia de los chilenos, mayoritariamente de izquierda, radicados en Suecia, y mucho menos podía concebir que una de ella viajaría en el mismo avión en el que remonté vuelo hacia un poco mas de libertad, que es la que me depararía el país nórdico en relación con mi patria natal.

Y fue una suerte que viniera esa muchacha en el avión, pues no recordando de memoria la dirección donde me quedaría, estaba en una agenda que por cambios de ultima hora con el equipaje de mano, que se fue en la barriga del avión, logró avisarle a los amigos que me esperaban de la retención que un guardián, hizo de mi persona, apartándome en una habitación junto a una familia de peruanos y sospechando con muy tino, que cometería el terrible “crimen” de pedir asilo, o peor aún convertirme un uno de esos sin papeles que pueblan el viejo continente y a los que se persigue con la misma saña con que un día los nazis se dieron a la caza de judíos, no para meterlos en crematorios, sino para algo mas o menos igual, enviarlos de retorno a esas fabricas de tragedia, miseria y tiranía que siguen siendo muchos de los países de Asia, África y América Latina.

Por esta vez escapé una vez avisados quienes me esperaban, eso se lo tengo que agradecer a mi alumna, y tanto como ello haberme presentado a su compatriota, y podría decir que una de mis dos madres adoptivas en este Suecia, Carlota Carrasco, una ex mirista chilena, cuyo padre, comunista murió en las mazmorras chilenas, un mujer que a pesar de su ideología y a diferencia de la gran mayoría de sus compatriotas se comportó de manera más que solidaria con los cubanos que llegamos a pedir asilo a Suecia, sobretodo durante ese durísimo proceso que es la espera en los campamentos de refugiados políticos, siempre con la espada de Damocles de la deportación, una tragedia que sigue vigente en Suecia y cualquier otro país de Europa, que paradójicamente se ha convertido en obra de arte de un grupo de jóvenes de origen extranjeros, entre ellos Matías, el hijo de Carlota nacido en Suecia.

Matías y la fotografía

Matías Silva Carrasco. Foto. Carlos Manuel Estefanía

Conocí a Matías Silva Carrasco cuando era apenas un “cabrito”, tendría mas o menos 12 años, gracias y era “malulo” como el sólo.

Gracias a un taller de defensa personal para niños latinos que me organizó su madre le enseñe los primeros rudimento de artes marciales que luego perfeccionó, entrenando aquí y allá con una consagración propia de Bruce Lee, mas tarde le dio por la cultura Japonesa, aprendió Japonés, viajó al Reino del Sol Naciente y se convirtió en un verdadero experto en la cultura de la patria de Kurosawa, siendo todavía un jovenzuelo.

Matías junto a la boliviana Virginia, amiga de su madre, una señora que lo ha visto crecer. Fotos. Carlos M. Estefanía

Matías en medio de problema que significa ser hijo de inmigrantes ha tenido una gran suerte en los padres que le tocaron, consagrados cada uno a su manera, Carlota con esa sensibilidad pedagógica que no se aprende en las escuelas, y con una vocación muy especial por el teatro la literatura, la fotografía y sobretodo los viajes por nuestra América, incluida Cuba, una Cuba que Matías ha conocido desde la sed y las necesidades, del cubano de a pie, no desde el lujo en que se envuelven esos peregrinos ideológicos que a la hora de la verdad, cuando se trata de ser solidario con el autentico pueblo de Cuba le dan la espalda a sus hijos, si estos se atreven a protestar o romper con el régimen que los oprime.

Por el lado de su padre, dirigente sindical y “manitas”, o manos de oro como llaman los rusos a los grandes artezanos,  Matías ha contado con mago que convierte su casa en lo que sea, un cine, un laberinto mágico, un museo y todo lo que un niño pudiera soñar. Con tales precedentes no es de extrañar la inclinación del tempranísima del muchacho por el séptimo arte, primero haciendo películas en juego con los amigos, luego entrando de llenos en el negocio de la publicidad y luego formándose profesionalmente en el prestigioso Dramatiska Institutet i Stockholm, (Instituto Superior Dramático de Estocolmo), centro que igual que el Instituto Superior de Arte de La Habana, pero sin incluir sus especialidades de Música y Pintura, el Instituto Superior Dramático de Estocolmo forma profesional en los campos del cine, la radio, la televisión y el teatro, realizando ademar importantes actividades de desarrollo y la investigación artística. en el que muy buen amigo Matías, no me cabe dudas a adquirido todo lo que necesitaba para hacer valer su talento con las cámaras, una escuela de artes estatal, similar en sus propósitos, pero con muchos mas recursos y tamaños a aquella Facultad de Radio Cine y Televisión donde conocí a aquellas alumnas chileno-suecas gracias a las cuales entraría en contacto con Carlota y Matías.

Instituto sueco de cine

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Cuando Carlota me llamó para darme la sorpresa de que se estrenaría un largo metraje donde había trabajando Matías, en La Casa del Cine, de El Instituto Sueco de Cine, no tuve inconvenientes en ubicar mentalmente el lugar

Conozco bien donde queda esa fundación trabaja para promover las películas de Suecia y de todo así como en la preservación en nuestros archivos de materiales fílmicos para la posteridad.

Fue, casualmente, una de las primeras instituciones a las que me acerqué con el vano intento de continuar mi vida profesional en el mismo sitio en la que la había dejado en Cuba.

Se trata de un sitio del que guardo gratos y desagradables recuerdos. Recién llegado a un país y una cultura extraña, a un medio donde la orientación del nativo es tan necesaria, traía de parte de un amigo, especialista del Instituto Cubano de Cine y Artes Cienmatográficas, un presente para una funcionaria de la institución, en cualquier lugar del mundo, ese habría sido el motivo para establecer una amistad, pero menos en Suecia, cuando comuniqué en la recepción que traía un encargo para dicha funcionaria, recibiré como respuesta, la instrucción de dejar allí el presente, fue este uno entre los muchos choques culturales que poco a poco han indo moldeando mi condición de inmigrante.

Pero fue así mismo como descubrí su maravillosa biblioteca, a la que acudí con el fin de preparar la bibliografía de un curso de Filosofía y Estética que me solicitara allá por el 1995 la ya desaparecida Escuela Internacional de Teatro de Estocolmo, una pequeña escuela privada donde me toco hacer ciertas practicas durante mi aprendizaje de sueco básico.

Una biblioteca, que me parece ya es hora de volver a visitar, tanto como la Cinemateca que funciona en la enorme institución.

Así pues fue en una de las salas de cine del Instituto Fílmico, el día 25 de octubre de 2009 que pude disfrutar de dos premieres, una de ella la mejor película sueca sobre inmigrantes que he visto en los poco mas de tres quinquenios que llevo en este país.

El Público entra al salón, de espaldas Gustavo Silva, el padre de Matías. Foto. Carlos M. Estefanía

Aunque no faltaban suecos; inmigrantes o de tal origen éramos en gran medida los que llenamos, para honra del Instituto, su gran sala de exhibiciones esa noche, entre ellos, viejos amigos de Matías, sus padres y Claudio el hermano mayor del joven realizador, recién llegado de Venezuela, con quien, por el camino me actualicé sobre la situación del país sudamericano teniendo en él una fuente de primera mano.

En el público se integraron sin fobias ni resentimientos, suecos y extranjeros para disfrutrar de dos obras de arte. Foto. Carlos M. Estefanía

Estreno de dos películas

Ese día se presentaron dos filmes hechos por los estudiantes del Instituto Dramático: la primera un corto realizado entre el Instituto Dramático de Estocolmo y un estudio de Hanoi, en el que se contaba la historia de un niño de la calle vietnamita que establece una bella relación primero de empleo, y luego de amistad y afectos con el chofer y supongo dueño de un autobús, una obra muy bien hecha, que nos da un retrato de ese Vietnam, que pese a su discurso socialista y al crecimiento impulsado por las reformas, se asemeja cada vez mas al Vietnam capitalista de la preguerra.

Matías Silva Carrasco retrada a los dos nóveles directores que esa noche presentan sus películas. Foto. Carlos M. Estefanía

La segunda película, en cuya realización participa Matías Silva Carrasco se titula Los Cuatro Últimos , producida en el 2008 por un equipo de alumnos de segundo año del Instituto Dramático de Estocolmo,  su rodaje fue terminado en noviembre 2008.

La película tiene como alternativo “XXXX”, en alusión a las cuatro cifras, que se mantienen vacías en los documentos indentificatorios de los solicitantes de asilo, y que representa los cuatro últimos dígitos de un número de seguridad que se les dará una vez que obtengan la condición de residentes en Suecia, que acompañando su fecha de nacimiento, recibir esos cuatro números equivale a haber recibido la añorada residencia en el país nórdico, sueco. La película esta llamada a ser la voz de los parias de Suecia, es decir los indocumentados.

Matía no deja de retratar a los asistentes de la Premiere. Foto. Carlos M. Estefanía

El título también juega con los días en los que se desarrolla la trama, que son los últimos cuatro días que le faltan, a los cuatro jóvenes, una chica y tres chicos para para poder solicitar asilo en Suecia tras una previa denegación.

No es esta ni mucho menos la única película realizada en Suecia en los últimos años sobre el tema de los inmigrantes, por el contrario es la ultima muestra de un género en que hay de todo y para todas las edades, para citar algunas mencionaré, por ejemplo: un material realizado por el canal estatal sueco SVT Hammarkullen o Vi ses i Kaliningrad una serie realizada por Agneta Fagerström-Olsson y Peter Birro sobre los choques que se dan de los barrios de inmigrantes de Gotemburgo, de 1997.

La película Det nya landet, (El Nuevo País) del 2000, también realizada por el canal televisivo SVT, bajo la dirección de Geir Hanstee Jörgensen, que narra las peripecias de un niño somalí y un adulto iraní unidos en la aventura de conseguir la residencia en Suecia,

la película del mismo año Jalla! Jalla! Dirigida ahora por inmigrantes Josef Frares, con entonces 23 años, quien había llegado a Suecia a la edad de 10, procedente del Líbano, donde se trata la relación entre un joven libanés con una joven sueca, atacando casualmente los prejuicios de la familia del libanés la cual ya había concertado su matrimonio con una chica del Líbano, todo en tono de aceptable comedia, y sin ir al fondo de estas diferencias.

La película Lilja 4 ever, dirigida en el 2002 por Lucas Moodysson, una punta de lanza del la doctrina Queer dentro del cine sueco, y en la que con visos de realismo se aborda la tragedia de una joven prostituta rusa en Suecia, con un enfoque lastrado por la percepción unilateral que tiene el feminismo sueco de un fenómeno tan complicado como es la prostitución, sobretodo la que emigra desde Europa oriental a Suecia,

La película Zozo 2005, también de Josef Fares, un tanto mas autobiográfica en la que se narra la historia de un niño de 10 años llegado que ha crecido en la guerra civil de Beirut y que tras llegar a Suecia tiene que enfrentarse a la xenofobia, aunque también la amistad de sus compañeros de escuela.

Karzan Kader: gerrillero audivisual contra la xenofobia

Karzan Kader durante la presentación de su película. Foto. Carlos M. Estefanía

No es esta una más entre las tantas películas sobre inmigrantes que Europa, con el fin de acallar su conciencia, está produciendo actualmente con todos los recursos, como esa Edén al Oeste,

película italiana de este año, dirigida por Costantin Costa-Gavras, quien al parecer cansado de arremeter contra los regimenes autoritarios de derecha, solo ellos- ha decidido incursionar o sacar partido al tema de los inmigrantes, convirtiendo al joven y talentoso actor italiano Riccardo Scamarcio, Elías, un inmigrante ilegal que llega a la playa de griega de Edén, atraviesa toda una Odisea hasta llegar a París.

Riccardo Scamarcio interpreta el papel de un joven comunista en otra película que ya hemos comentado "Mi hermano es sólo un niño"

Sin un desplazamiento tan amplio en el espacio los cuatro héroes de la película que tuvo a Matías por fotógrafo desarrollan su propia historia. Una historia que nos narra en su condición de director un joven talento, el también estudiante de cine Karzan Kader alguien que vienen dándole la guerra a la xenofobia sueca desde hace rato

En el 2004, entonces con solo 21-años de edad, Karzan Kader recién mudado a Estocolmo de Uppsala filmó a los guardianes que no dejaban entrar e los bares de Estocolmo jóvenes como él, de apariencia extranjera.

Lo hizo poniéndose en contacto con el canal televisivo estatal SVT, quien lo equipó con una cámara oculta, la cual utilizó durante varios fines de semana para documentación la reprobable actuación de los porteros. El resultado de las tomas fue mostrado en la televisión y el impacto en el resto de los medios de comunicación fue grande, mas la cosa no pasó de ahí, por mas que Kader con el asesoramiento de un abogado, acusara a dos de los restaurantes filmados ante el Ombusman de para casos de discriminación, DO, exigiendo a los dueños de los locales resarcimiento por los daños.

En este caso el DO que ya habría recibido una gran cantidad de casos similares, pero ninguno tan bien documentado se limitó a enviar una carta a los dos años Karzan Kader en la que informaba que el caso había prescrito por la falta de respuesta de los restaurantes y la falta de recursos.

desengañado Karzan Kader, acudió al Buró Sueco contra la discriminación, que dirige el colombiano, nacionalidad sueco Juan Fonseca, trásfuga político que ha pasado de la extrema izquierda en su país de origen, a la socialdemocracia sueca, luego a la democracia cristiana para recalar en estas oficinas, subsidiadas por el estado y que mas allá de orientar sobre las leyes vigentes  – lo cual puede hacer cualquiera con acceso al Internet- apenas resuelve los problemas de la discriminación de Office.

De todos modos Fonseca, que se comprometió a continuar este asunto de forma gratuita %96 como prescribe la publicidad de su oficina- Llevó el caso al Ministro de Justicia, a quien al parecer se le ocupan tantos papeles su escritorio que tampoco ha podido valorar, la actuación del DO.

En resumen Karzan Kader ha perdido su confianza en la capacidad de las autoridades para ayudar en la lucha contra la injusticia, pero no el arte como ultima arma.

Los Cuatro Últimos

El resultado de tal esperanza, ha sido la filmatización de una historia por la que han pasado entre miles de seres humanos de los lugares mas reconditos del mundo, el propio Karzan Kader, asi como los cientos y cientos de cubanos que han pedido pidieron asilo en Suecia con suerte o sin ella, asi pues en mayor o menos medida lo nada de lo que aqui se narra nos es ajeno en nuestra condicion de comuninada extranjera.

Es una obra que hecha por jóvenes y sobre jóvenes no carece de momentos de humor como la vida misma, momentos que nacen de choques culturales y situaciones absurdas como esta en las que coloca europa, contradiciendo sus valores humanistas, a buena parte de quienes buscan refugio en ella.

Reconozco el supermercado sercano a casa: ICA Maxi, donde los jovenes se hacen de los recibos dejados por los clientes para luego simular haber hecho sus compras, un tactica de la que nunca escuche hablar pero que por lo visto ha puesto en guardia a los cajeros, de los mercados adyacentes, quienes se toman gran cuidado ultimamento de recoger esos recibos, es allí donde los jovenes compran obligados por la lista de productos de la que se han hecho una langosta viva, que por lo visto no entraba en la dieta de los pueblos que ellos representan, langosta que para su suerte o desgracia, es devuelta por los jóvenes a las aguas, en este caso del lago de Alby.

Kader es casi un vecino,  vive en Alby , barrio contiguo a aquel donde vivo Fittja y en el que como en el mío, la población está conformada en gran medida por inmigrantes.

El director nació en el Kurdistan Irakí y llegó a Suecia con sólo 10 años.  Primero intentó formarse como ingeniero en Computación pero desertó de la carrera para iniciarse en el cine del mismo modo que mi amigo Matías, con peliculas de publicidad.

En este caso, para colmo de coicidencias –trata sobre solicitantes de asilo en Suecia, condición en la que conocí a Matía, la pelicula usa como locaciones el Fittja, en  sus personajes disfrutan del mismo paisaje que alguna vez he disfrutado tras escalar, como ellos las suerte de mogote que separa a Alby de Fitta.

La última escena se filma  a unos 10 minutos, de viaje en metro desde mi casa, en el barrio den Skärholmen.

Se trata de suburbios en los que por existir una gran cantidas de inmigrantes suelen econtrar refugio y tambien explotación sinpapeles como los cuatro personajes protagónicos de esta obra. En ella se narra ese proceso kafkiano que es la solicitud de asilo, proceso internmianble que ha llevado a mas de uno al suicidio, como ocurrió con el escritor judío aleman, y como se repite en el caso de uno de los personajes jovenes, interpretado por el actor Piotr Marciniak (supongo que de origen polaco).

Al principio me costó trabajo reconocer los orignes nacionales de los personajes representados, a pesar de que tengo una imagen muy clara de como son los curdos, pueblo que descubrí cuando estudiaba en la Unión Sovietica, hace más de 20 años atras, al conocer por casualidad a una estudiante de ese origen en la pisina de la Universidad Lomonosov, era una persona de piel blanca, pelo negro y ojos claros, con facciones que muy bien podrían repetirse en el sur de Europa. Luego he tenido amigos de ese origen mas o menos parecidos, quizas un poco mas morenos.

En la pelicula solo dos de los cuatro personajes me daban el tipo Kurdo, no los otros, luego descubrí que en el grupo de los no curdos, actuaba el actor, presumo que polaco, Piotr Marciniak, con su biotipo más bien eslavo que el caucásicos mediterráneos, que si me daban el joven Friand Latif y el propio Karzan. El último ademas de dirigir interpreta uno de los personajes y aunque es una manera de presentarse a si mismo, no deja de hacerlo con gran soltura desde el punto de vista actoral.

La actriz que entrepretaba a la chica del grupo no daba el tipo de mujer curda –tampoco lo era su personaje como creí entender al principio-, y aunque tenía los ojos claros semejantes a la primerca Kurda que vi en mi vida, sus razgos fisicos y su cabello, le daban una apariencia que recuerda mucho la del mestizaje cubano entre africanos subsaharianos y españoles, y que hace que muchos árabes en la URSS sudanese o iraquíes saludaran a nuestros cubanos con salam maleikum, el saludo musulmán.

El caso de Piotr Marciniak los realizadores resolvieron el problema linguistico crenadole una especia de enfermedad psicologica al personaje que le impedía hablar durante casi todo el tiempo, lo unico que dice con gran esfuerzo, producto de su enfermedad y casi al final esd que lo ayuden a afeitarse, todo esto sumergido en un estado de apatía que alude claramente al escandalo desatado hace algunos años con los llamados niños apaticos entre los solicitantes de asilo, escandalo que se ha reactivado en suecia con el libro Los Apáticos, que tanto detestas neonazis y racistas estructurales del país.

Avanzando la pelicula descubri y luego confirmé que el personaje femenino no representaba una Kurda, sino una chica de origen árabe –cuya lengua dominan los curdos de la zona iraki como es el caso de Karzan- que escapaba de un matrimonio forzado por sus padres con un hombre que le doblava la edad.

Siham Shurafa; una actriz que promete

La jóven actriz Siham Shurafa. Foto. Carlos M. Estefanía

Un  personaje, fundamental en la obra, Moura,  es interpretado Siham Shurafa de 29 años radicada en Trollhättan, población muy bonita, por cierto, ubicada en la zona oeste central de Suecia, que conocí durante unos estudios empresariales que realicé en la Escuela Superior de Udevalla- Trollhättan, particularmente durante la presentación de un grupo teatral estudiantil, al que a pesar de mi avanzada edad (35 años), me incorporé, allá por el año 1997, otra casualidad. Grupo en el que participaba, como buen guitarrista que era un amigo de entonces, el ingeniero Iraki, Kesrra Magdi, cuyo padre era un importante guerrillero que por entonces combatía en las montañas al régimen de Sadam.

Año 1997, Teatro de la Casa del Pueblo de de Trollhätan, grupo teatral de aficionados Los Libertarios, al centro el autor, a la izquierda el refugiado irakí en Suecia kesrra Magdi

Investigando sobre la actriz he sabido que Siham, cuyo nombre significa flechas,  es de ascendencia árabe, de madre egipcia y padre palestino. Con su magnifico debut en XXXX Siham Shurafa ha demostrado una gran potencialidad como actriz, que esperemos no se encasille en el papel de la típica inmigrante.

Para ello por supuesto habrá que cambiar no solo la mentalidad de los productores y realizadores de Suecia, sino las propias estructuras del país escandinavo.

Su personaje Noura, es vital, apasionado y sobretodo muy tierno, sobretodo por el tratamiento que le da al mas desvalido de los tres “chicos kurdos”, el que interpreta Marciniak, a quien por cierto no pude retratar ya que desapareció apenas culminada la premiere, según me explicó Matías por que es muy tímido, supongo que eso lo acerca aún mas a su rol.

Noura tiene una frase que debe pasar a la historia de las citas fílmicas, por lo menos cuando se hable del cine en Suecia, y es la que expresa cuando al final, el mas joven de los personajes interpretados por Friad Latif, al recibir el documento en que se les concede el asilo, exclama lleno de alegría. ahora somos suecos!. Ella le responde: “no, ahora somos blatter”.

Blatter es una palabra del slang sueco que equivale a la palabra nigger, en el inglés norteamericano, solo que su connotación despectiva está dirigida no solo a las personas negras sino en general a todos los ciudadanos de origen extranjero particularmente los no germanos. Hace algún tiempo la revista gringo, suplemento del Periódico Metro destinado a los jóvenes inmigrantes trató de subvertirla, como en su momento hicieron los negros de Estados Unidos con la palabra negro, sin embargo la publicación no sobrevivió lo suficiente como para alcanzar este objetivo.

Siham junto al joven actor Friad Latif, sus personajes resultan los sobrevivientes en la lucha por la residencia, la película cierra con un diálogo entre los dos. Foto. Carlos M. Estefanía

Noura muestra la amistad y respeto que puede existir entre hombres y mujeres cuando se ve obligada a tiene que convivir en una pequeña habitación con sus amigos clandestino. A su vez es este personaje la mejor denuncia que puede haber de las condiciones en que son empleadas las trabajadoras “al negro” en Suecia, de la explotación y el acoso sexual, la desesperación y la angustia al que están expuestas en su total indefensión ante y por el estado, estas mujeres en el muy feminista país escandinavo.

Según a revelando en una entrevista conscedida por la actríz a la prensa sueca,  el trabajo fue muy duro en intenso, realizado en solo un mes y con un mínimo de presupuesto.

Según el mismo reportaje, la actriz se ha mudado a Estocolmo donde antes del proyecto con Karzán participó en varios comerciales, y un cortometraje el sindicato de la cultura para Konstfack y acaba de terminar un proyecto cinematográfico con Karzan y su equipo”

Su personaje tiene que hablar kurdo a pesar de que esa no es su lengua natal, solo habla en árabe en el trabajo con su jefe, una compañera y al muchacho apático. La explicación al uso de esta lengua, que ella considera muy bella, es que el personaje lleva viviendo cuatro años con los jóvenes kurdos, de todos modos es la actuación mas que la palabra lo que le da fuerza a su personaje.

Una observación

No solo se vale le director de Noura para denunciar la situación de la mujer inmigrante en Suecia. También denuncia los maltratos que sufren las prostitutas arribadas de Europa oriental valiéndose de un mini relato que merece un comentario aparte. Me refiero al momento en que su personaje es contratado por un proxeneta extranjero para llevar y recoger una de sus empleadas a unos clientes con estampa de neonazi.

El personaje del director debe esperar en el auto a que la chica retorne de su labor, esta lo hace llorando y magullada. El decide entrar a ver quienes le han hecho eso y es donde tiene lugar una de las escenas mas crudas de la película, uno de los clientes le golpea con un bastón de golf, lo deja sin sentido y luego otro lo viola mientras que el acto es filmando por el primero.

Sin duda alguna es una fuerte denuncia a la aberración que rige la mente de un neonazi, pero la reacción del personaje no me parece lógica, sobretodo cuando en escenas anteriores ha demostrado su estupefacción y rechazo a interpretar el papel de homosexual perseguido, tal y como le recomienda un tío, que lucra con su “asesoría” en el proceso de petición de asilos.

Proviniendo de un pueblo y una cultura evidentemente homofóbica,, donde las manchas de honor se redimen con la muerte %96 antes de la conversión de los Kurdos en aliados de occidente contra Sadam Hussein los casos de crímenes por honor cometidos dentro de sus familias, en especial contra las chicas eran magnificado por la media sueca- dos habrían sido las reacciones a esperar por el chico, la más lógica, hacerles pagar con la vida la afrenta a sus violadores, o caer en un estado depresivo tal que terminara por quitarse la vida.

Nada de eso ocurre y se me antoja que es el resultado de algo más que una necesidad del guión, según el cual ese mismo personaje esta condenado a sacrificarse en un hospital al que han llevado al apático tras su intento de suicidio, deteniendo a unos policías muestra de que honor y valor no le faltaba- para que sus compañeros puedan escapar, y por tanto ser deportado a las condiciones terribles de vida, del Kurdistán que ha abandonado, un lugar en el que trabajaba en las peores condiciones como mecánico y cuyo padre no le perdona un accidente en que murió su hermano.

Creo que se trata de una concesión a la propia mentalidad sueca, donde afrentas de este tipo se solucionan de otra manera, entre otras restándole importancia psicológica al terrible trauma de la sodomización, que es lo que hacen los psicólogos cuando se encuentran casos, bastante comunes, lo mismo en un parque que en una escuela.

Al margen de esto creo que se trata de una gran película. En ella se dibuja descarnadamente la realidades del solicitante de asilo en Suecia, el triste rol que le toca jugar a la policía en esta tragedia y se pinta como nunca antes el retrato del personaje más temible de todos la funcionaria destinada por Las autoridades de inmigración a analizar los casos de los solicitantes de asilo, el ser en cuyas manos frías están los destinos de tantos seres humanos y cuyo rostro impávido ante la tragedia de estos muchachos ha sido recreado con imágenes que no tienen desperdicio y con las cuales la película ya se hace acreedora de un trofeo.

Conclusiones

Karzan, cuya condición de Kurdo ha jugado una gran papel en la materialización de este proyecto, ha sido testigo de un milagro, el de la parte de su pueblo que vive en la zona autónoma de Irak, aquellos que hasta el otro día se batían en las montañas como guerrilleros, que vieron gaseados a sus mujeres y niños, recibieron en medio de su empeño y inesperado golpe de suerte que les ha dado, en forma de autonomía, un pedazo de tierra que pueden llamar suyo. Eso llena de optimismo e impulsa a luchar por otras causas aparentemente perdidas, como es por ejemplo la erradicación del racismo y la de la reinvidicación de los hombres a vivir de su trabajo allí donde mejor de parezca.

Sin duda alguna, una vez mar el arte a ido por delante de las leyes y la moral social dejando para el futuro la imagen de un presente condenable, como en siglos pasados fue la esclavitud, esa misma con las que tantos hombres libres y democráticos convivieron, como hoy conviven, sin grandes cargos de conciencia los ciudadanos de la Unión Europea, frente a la persecución y desamparo de los refugiados y sin papeles.

Es una película objetiva, que denuncia una corrupción de valores, de la que participan no solo suecos de origen, sino también muchos inmigrantes en cuyos casos el crimen resulta doblemente condenable. Es también un canto a la amistad, al valor, a la resistencia que tenemos que ayudar a promover, antes de que la censura en forma de negligencia o poca distribución haga con la película lo mismo que hicieron las instituciones encargadas de procesar los casos de discriminación en la tabernas: engavetarla.

Por mi parte no dejare de comprarla cuando esté, en el mercado, de hablar de ella y promoverla donde quiera que pude hacerlo. y así deberíamos hacer, no sólo los cubanos en Suecia , sino también todos los que hayamos sido inmigrantes en cualquier lugar de la tierra. Es una película que habla por nosotros, lo menos que podemos hacer es darle a su voz la mayor fuerza.

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3 comentarios to “Los Cuatro Ùltimos: Un grito por los sin-papeles de Suecia”

  1. gonzalo 17 marzo 2010 a 3:17 PM #

    hola matia vi tu pagina buena .dile a tu mama que llame llegue ahace pco de chile .gonzalo chilenito pobre pero honrado

  2. Alberto Cardenas 25 noviembre 2009 a 3:24 PM #

    Hola muy bueno su articulo por favor digame donde puedo mirar o alquilar la pelicula.

    De ante mano Gracias !

Trackbacks/Pingbacks

  1. “El Niño de Concreto”. El Nuevo cine sueco; entre el terror y la denuncia social « El Hombre de Cuba Nuestra - 12 diciembre 2010

    […] Shurafa. La ultima ya había trabajado con Mattías en su anterior película Los Cuatro Ùltimos,  también comentada por mí en estas páginas, La jóven actriz Siham Shurafa, interpreta a la torturadora de la película. Foto. Carlos M. […]

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