El cubano Iván de la Nuez en El Instituto Cervantes de Estocolmo

13 Nov

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Zoe Alamenda directora del Instituto Cervantes de Estocolmo, presenta a su invitado de esta noche, el cubano Iván de la Nuez. Foto. Carlos M. Estefanía

Con menos público que el asistente a los últimos eventos que hemos reseñado, pero sin duda con gran interés por parte de los presentes,  tuvo lugar anoche una interesante conferencia en el Instituto Cervantes de Estocolmo, la que ofreciera el especialista Iván de la Nuez (La Habana, Cuba, 1964) sobre  la comunicación cultural entre América Latina, Estados Unidos y esa parte tan particular del primer mundo que es España.

Ofreciendo su estrado a este compatriota,  el Cervantes de Estocolmo ha ofrecido un gran servicio a quienes en la capital de Estocolmo deseaban recibir una visión actualizada y clara sobre el tema, que es la que de la Nuez -hijo del afamado caricaturista del René de la Nuez, quien recientemente expusiera sus trabajos en Barcelona

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ha sabido transmitir, con un discurso inteligente, espontáneo y claro. Por ello nuestras felicitaciones tanto a la dirección de la Institución como a su invitado.

En lo personal ha sido grato escuchar y tomar nota de las palabras de este compatriota, y viejo conocido, constatar que para su suerte, no ha cambiado mucho desde que deje de verlo hace más de quince años, ni ha engordado, ni se le ha caído el pelo -como a quien escribe-, ni tampoco ha crecido mucho, las cosas como son;  sigue siendo prácticamente el mismo Ivancito como entonces se le llamaba, y supongo le sigan llamado allegados y familias, que cuando entró un año por debajo de mi curso a estudiar en la entonces Facultad de Historia, Filosofía e Historia del Arte de la Universidad de la Habana, él en la especialidad de Historia yo en la de Filosofía.

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Iván de la Nuez no ha cambiado mucho desde que lo conocí hace más de 15 años. Foto. Carlos M. Estefanía

Luego, por azares del destino, terminada su licenciatura Iván comenzó a trabajar en el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, del que por entonces mi madre era Directora, una bella institución, enclavada en La Habana vieja, donde,  me consta,  Iván se desempeñó con gran profesionalidad, un lugar que por su apertura al mundo exterior, y el de las artes,  el joven especialista pudo reorientar su trabajo intelectual, pasado de la historia a los problemas culturales, un paso inteligente que le salvó de ese destino triste que tienen los historiadores cubanos, el de narrar los acontecimientos del continente y por supuesto de Cuba desde los dogmas más que obsoletos del marxismo-leninismo, teoría en la que por cierto, soy especialista.

Una peculiaridad que tuvo la teoría artística cubana, sobre todo en los fueros del Ministerio de Cultura de aquellos tiempos fue la apertura a enfoques muchos más diversos en interesantes, si bien desde una perspectiva en general de lo que se llama de izquierdas.

Por supuesto la historia intelectual de Iván sólo acababa de iniciarse en aquel momento. Más o menos en los momentos que yo tomaba el camino del exilio en dirección a Escandinavia, allá por 1993, él hacía algo muy parecido, mas por la vía mexicana, asentándose finalmente en Barcelona, Cataluña.

De su blog personal tomamos la siguiente presentación:

Ensayista, crítico de arte y curator [curador]. Director de La Virreina-Centro de la Imagen de Barcelona. Ha publicado La democracia cristiana en Chile, (1989); La balsa perpetua (1998); El mapa de sal (2001) y Fantasía Roja (2006). Ha realizado las siguientes antologías: Cuba: la isla posible (1995); Paisajes después del Muro (1999); y Cuba y el día después (2001). Ha programado más de un centenar de proyectos de exposiciones. Ha sido curator o co-curator de exposiciones como: La isla posible (1995); Inundaciones (1999); Parque humano (2002), Ciudad (personal de Sergio Belinchón (2002), Soy la ciudad (personal de Alexander Apóstol) (2005) y Postcapital (2006). Es colaborador habitual de Babelia, suplemento cultural de El País, así como de diferentes periódicos y revistas de Estados Unidos, Europa y América Latina. En 1995, obtuvo la beca Rockefeller para las Humanidades.

En 2005 como ya he escrito en otro momento pasé por Barcelona, donde entrevisté a varios intelectuales cubanos, me hubiera gustado incluir en las entrevistas una a Iván pero resultó completamente imposible dar con él.

Ahora, en 2009,  la montaña ha venido a Mahoma, y su conferencia en Estocolmo ha hablado completamente por él, no ha sido necesaria ningua pregunta de mi parte. Mejor que entrevistarlo será reseñar su charla.

En ella Iván subscribió un lineamiento al que venimos tomando el pulso hace algún tiempo, el de la rebelión-moda desarrollada por una generación de nuevos creadores latinoamericanos, cansados del discurso revolucionarista,  de “lo real maravilloso” y de todo lo que se le asocia, dispuestos, con muy buen mercado por cierto, a romper con esos viejos tópicos con el que en décadas anteriores fue interpretada América Latina, o lo que es hacer literatura desde ella, en los países más desarrollados del llamado Occidente, un Occidente en el que con toda legitimad de la Nuez ubica a La America Latina, y a lo que yo agregaría, fue incorporada Europa tardíamente, en tanto en el siglo XIX , particularmente en Estados Unidos, se hablaba de Occidente en referencia a los pueblos de lo que otros llamarían del Nuevo Mundo es decir los que queda a la izquierda del meridiano de Greenwich.

Así pues muy a tono con la llamada generación del Crac, y los pares que ésta tiene en Chile o entre los escritores inmigrantes radicados en Barcelona, el especialista reivindicó el derecho que tienen los nuevos autores de la américa hispanohablante de hacer una literatura llamémosla global, que rompa con esos encasillamientos que como él apuntan reducen lo latinoamericano a sus a sus orígenes indígenas o al componente meramente africano.

Iván colocó sobre el tapete un debate que toma fuerza en la manera en que los inmigrantes y sobretodo los artistas latinoamericanos intenta recrear su identidad en las condiciones de hibridación cultural que se da en Estados Unidos.

Me pareció honesto y valiente por parte del conferencista su referencia a la motivación política de su salida de Cuba y al mismo tiempo el reconocimiento de que Castro no es el autor de los nuevos problemas que como inmigrante él enfrenta,  llamandonos asi a ver el entorno desde una nueva “actualidad”, algo que tanto cuesta al exiliado, no importa su ideología.

En otro momento, el cubano radicado en Barcelona,  reflexionó sobre el significado de la caída del muro de Berlín, sobre las ficciones ideológicas que esto a ha desencadenado y que se rompen con los nuevos muros que se han creado desde entonces, con la interpretación ligera del triunfo del capitalismo, sin más ni más, un capitalismo que hoy en día,  explica Ivan, se basa mas que en necesidades, en nuestras adiciones, un sistema sobre cuyos problemas tenemos que pensar.

El invitado del Cervantes  trazó un paralelo entre el significado de aquel hecho histórico, la caída del muro,  y el desarrollo del Internet con todo el impacto que este ha tenido en la cultura, los derechos de autor y sobretodo en la legislación.

También muy interesante me pareció las alusiones a esos españoles a los que no podemos seguir achacando los crímenes cometidos por otros en América Latina, sin que por ello no dejen de tener sus propios crímenes  de hoy,  algo que los nacionalistas catalanes, como los vascos, suelen recordar.

Resulta llamativa,  la visión que tiene el comentaristade las dificultades que encuentran los artistas de esa España -cuestionable en tanto sus variaciones internas- para poder posicionarse en la palestra del arte internacional, algo que Iván explica de manera somera, entre otros factores con la existencia de una generación que se queda a vivir con sus padres hasta los treinta años, y que en su acomodo carece de esa vivencia auténtica que tanta falta hace al artista.

En otro momento de la Nuez hizo referencia a su libro ‘Fantasía Roja. Los intelectuales de izquierdas y la Revolución cubana’, obra en la que aborda el peregrinaje de tantos intelectuales, la mayoría de ellos de izquierda a Cuba y el modo mítico en que estos han pensado y representado su revolución, preguntándose que es en realidad lo que han ido a descubrir fascinados como el turista que necesita garantizar que lo visto es lo mismo que tan bella mente se describe en la imagen de una postal.

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No quisiera dejar de registrar en esta reseña el momento en el que Iván de la Nuez leyó un poema de gran valor grafico en el de que desmitificaba al zapatismo, demostrándose en esencia lo que ha sido, la construcción y el abuso de sectores que poco o nada tienen de indígenas o zapatistas en el sentido de admiradores del gran Emiliano.

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Ivan de la Nuez nos lee un poema que desmistifica al zapatismo. Foto. Germán Díaz Guerra

Iván ha tenido esta noche la condescendencia de regalarnos la primicia de su lista comentada de los 10 latinoamericanos mas destacados, pedida por Babelia para su publicación, una lista que con toda astucia y malicia, ha sido conformada por personajes nacidos de la ficción en lugar de esos próceres que tanto nos hastían.

Debo decir que en términos generales, ideológicos, politicos y estéticos,  me he identificado con casi todo lo dicho por Iván de la Nuez, salvo en la reivindicación  que hizo, durante el diálogo con el público, de la promiscuidad, una apología, un tanto gratuita dada la lógica del discurso y lo que en ese momento preguntaba-afirmaba una de los asistentes.

Y no se trata de una reacción puritana por mi parte, por el contrario es la reacción de quien “está de regreso”; crecido y forjado en una Cuba “socialosta”, y luego en unas residencias estudiantiles soviéticas donde la promiscuidad no sólo era la única libertad que nos quedaba, sino que incluso adquiría, sobretodo del lado del hombre el valor de una hazaña, no resulta ella en sí nada que me escandalice.

La promiscuidad que puede ser algo nuevo en la España, provocador y hasta dar tintes de progresismo en la España postfranquista y secularizada de última hora. Sin embargo, enarbolarla como un valor, trae a la larga las peores consecuncia, como se obervas en que en países protestantes como el que vivo, donde las relaciones promiscuas, veladas ligeramentes por la institución de la familia, el matrimonio  y sobretodo las estructuras de poder feminista, han campeado por su respeto desde hace siglos, haciendose más y más generalizada,  auque existan parejas que se enfrentan a ella, sobretodo cuando se forman dentro de sectas cristianas o religiones importadas.

Así pues para mi, la exaltación de la promiscuidad, y sobretodo cuando se parte de ese atributo que tienen de ser la relación no reproductiva, no tiene el menor sentido, y si se le quiere buscar uno profundo debemos acudir más que al desarrollo de la libertad, a un nuevo tipo de imposición -de ese capitalismo cuestionado al principio- para la que apenas existen intelectuales dispuestos a darle cara, la del proyecto neomaltusiano que, con la complicidad de las izquierdas establecidas ,  se está imponiendo en estos países llamados del primer mundo, y que se ve con mayor fuerza en zonas periféricas del mismo como la propia España.

Claro, esto no quiere decir que desconozcamos que la promiscuidad ha existido, existe y existirá siempre tanto en ese mundo animal al que pertenecemos, incluso en esa misma y católica España que ahora se viene abajo, quien lo dude que relea la literatura picarezca donde descubrirá que de lo promiscuo no escapaba ni el clero.

Pero si bien, como decíamos, su existencia no debe escandalizarnos, tampoco debe elevare al altar, como se,  con bastante poca originalidad, en cierto “cine de autor” , o lo que es más peligroso, en  en esos aparatos de programación social que conformas la prensa amarilla y las series televisiva.

Una promiscuidad que  no puede combatirse desde los recursos limitadísimos y contradictorios de la moral religiosa, sino desenmascarando las agendas que ocultan tras ella, un reto para una nueva critica social que no se atreve a surgir si pena de ser tildada de conservadora o reaccionaria.

Por supuesto, esta discrepancia  de enfoques no es un pecado, sino una virtud. La gente que piensa está condenada a disentir en algún aspecto, sobretodo cuando sus referentes se enriquecen de distinta manera. De alguna forma Manera Iván es él y sus nuevas circunstancias, la de la España de Zapatero, como yo soy yo y las nuevas mías, las que fundara hace cinco siglos el rey Vasa, el reino que por obra y gracia del Cervantes de Estocolmo, Iván de la Nuez ha venido a visitar,  por esta vez, para suerte de quienes acudieron a escucharle.

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Zoe Alameda, la directora del Cervantes, participó activando con sus preguntas el amplio diálogo que, tras la conferencia, sostuvo Inván de la Nuez con un público realmenete interesado en su charla. Foto: Germán Díaz Guerra.

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Una respuesta to “El cubano Iván de la Nuez en El Instituto Cervantes de Estocolmo”

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  1. “Estalinismo de mercado”: esto es lo que hay | El Hombre de Cuba Nuestra - 2 enero 2014

    […] que dos personas tan distintas, que 20 años no han cruzado más palabras que un breve saludo, fue en noviembre de 2009 durante la conferencia ofrecida por de la Nuez en el Cervantes de Estocolm…, lleguemos a conclusiones similares lo que se está viviendo en Europa. Esto se puede explicar por […]

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