Valoración del Concierto Paz sin Fronteras, La Habana 20 de Septiembre de 2009 (Segunda parte)

3 Oct

Una pelea miamense contra los demonios…de la intolerancia

HPIM1450Miami. Foto; Carlos M. Estefanía

No me detendré aquí a analizar la de falta intelectual y política que implica el hecho de que los realizadores televisivos de Miami crean más que es más interesante para el televidente escuchar mi opinión sobre el concierto planeado por Juanes en La Habana, que lo que podría contarles, siempre desde la perspectiva crítica que nos caracteriza, sobre Modelo Sueco, de eso hablaré con más amplitud en otro momento.

Lo que si puedo adelantar es que gracias a esa cerrazón y falta de perspectiva sobre lo que ocurre en el mundo exterior que existe en Miami,  es que el régimen puede manipular al exilio, o que este permanentemente tiene que darse de bruces con la realidad a veces cuando ya es demasiado tarde, fue lo que ocurrió con el concierto realizado por Juanes y sus amigos el pasado 20 de septiembre en La Habana.

Paradógicamente ha sido ese mismo dogmantismo el que me ofreció la oportunidad de participar en una batalla, que como en las peliculas, tuvo un cambio radical de último minuto en favor de la razón, de la causa por la que tomé partido desde un principio.

Reconozco que no siendo músico, ni viviendo en Miami, nunca pensé que alguien se interesara por conocer lo que yo opinaba del viaje del Juanes a la isla, pudiendo contactar en ella por ejemplo a Aldo, el cantante de Los Aldeanos, o  en Miami a la misma Olga Tañón, una de los participantes en el concierto.

Teniendo tales personas a entrevistar sobre el concierto, lo más importante en mi caso, creía yo, no era hablar de Juanes, sino de mi experiencia sueca, del mismo modo que me interesa a mi la experiencia de los cubanos en Estados Unidos o en cualquier otro país donde tengamos algo que aprender a la hora de reconstruir nuestra patria; esa fue la propuesta aparentemente aceptada por su los productores del Programa María Elvira Live.

Digo aparentemente, porque lo que me encontré una vez en el plató fue un cambio de palo pa rumba en cuanto a la temática a abordar.

No entiendo lo inesperado, en cambio si puedo comprender, tratándose de María Elvira Salazar; que me preguntara por un nota publicada en la sección tribuna abierta de Cuba Nuestra en la que el lector Wilfredo Fernández aseguraba que la conductora estaba en la lista negra de un cazador de espías cubanos – por cierto Wilfredo ya volvió a la carga con otra nota sobre la Salazar – a lo que si no le encontre mucho sentido entonces fue la pregunta de cual era mi opinión sobre el viaje de Juanes a Cuba.

Y no era necesario esperar a ultima hora para informar de temas, los cuales no tuve reparos en abordar, sin estar encadenado al asiento lo aseguro.  De eso y de culquier cosa podemos hablar, planeada o no quienes actúamos con consecuencia y sobretodo con ideas claras y distintas sobre lo que es mejor para la patria.

En definitiva el cambio resultó providencial.  En primer lugar porque como ya he dicho en un editorial de Cuba Nuestra, me sirvió para exponer ante el televidente, la libertad de expresión con que cuenta el lector de Cuba Nuestra, y el valor de la polémica y el debate, mil veces mejores que la censura, a la hora de llegar a la verdad y por supuesto de derribar cualquier presunta censura.

En segundo lugar y con no menos importancia la entrevista que me realizara la periodista cubano americana me permitió defender, cuando muy pocos se atrevían a hacerlo públicamente, el viaje de Juanes a Cuba.

Ahora cuando las encuestas demuestran que Juanes se ganó, no sólo al pueblo de la isla, sino el respeto de la mayoría de los exiliados es muy fácil, por no decir oportunista, elogiar su gesto.

Pero en aquel momento el hacerlo el hacerlo solo podía atraer enemigos y problemas sobretodo en ese caluroso Miami de Agosto, donde con honrosas excepciones sólo se manifestaban los que estaban dispuestos a quemar los discos del cantante colombiano.

La Palabra Amor

Así y todo, fue en la capital del exilio y no precisamente haciéndome el sueco, donde expuse mis criterios, enunciando un concepto que en ese momento me nació del corazón y que terminó por convertirse en la consigna de los defensores, tanto a priori como a posteriori,  del concierto: la palabra AMOR.

Hice mi defensa con la brevedad que permitía una entrevista de pocos minutos y con la coherencia que nace de comprender la condición de rehén que tiene padece mi pueblo, un pueblo que merece todo el bien que podamos hacerle, aún cuando indirectamente se favorezca al secuestrador.

Y es que los cubanos tenemos que actuar en relación a nuestros hermanos de la isla como haríamos en relación a hacia un hijo secuestrado, atenuando su sufrimiento, aunque al parecer favorezcamos a su secuestrador.  Lo importante es que paralelamente busquemos la manera de ponerlo en libertad, sin caer en la ceguera de los que creyendo atacar al régimen sólo consigan crear víctimas colaterales y desprestigiarse ante los ojos del mundo y lo que es peor, ante de aquellos compatriotas que dicen querer liberar

Lo que dije en María Elvira me valió el respeto y el aplauso de los amigos de siempre, los ataques arteros de quienes hacen del rencor su pan de cada día, y la crítica, presumo sincera, de algunos políticos y periodistas locales, quienes ya por desconocimiento de la realidad cubana, ya por el miedo a perder votos o contactos no podían estar de acuerdo como la tesis que sembré en el programa de María: la de que era necesario dar un mensaje de amor al pueblo de Cuba, que era importante ir a la isla y cantarle a su pueblo, que no significa automáticamente cantarle a una dictadura.

En este aspecto debo agradecerle a Juanes el no haberme hecho quedar mal cuando expuse como criterio de no compromiso con la dictadura el acto de no loarla.

Juanes en La Habana, transmitido para el mundo por la televisión cubana

Juanes en La Habana, transmitido para el mundo por la televisión cubana

Al final de cuentas eso fue lo que ocurrió, tal parece que Juanes hubiese querido respaldar mis palabras cuando se negó a elogiar al gobierno, cuando declaró a la prensa nacional que le gustaría un concierto en Cuba donde participaran Gloria Estefan y Willy Chirino, o cuando hablo, no solo de paz, que era el motivo del concierto, sino también de libertad, o cuando se enfrento a los funcionarios que intentaban impedir que el pueblo “normal” acudiese a la cita.

Otros frentes de batalla

Mejor suerte tuve con la entrevista que me realizara Agustín Rangugni para Radio Miami internacional, allí si pude hablar a mis anchas y explicar con calma lo inteligente era respaldar el concierto.

Por si fuera poco con estas dos entrevistas, reafirmé mi militancia publicando y firmando en Cuba Nuestra, la carta en la que un grupo de exiliados defendieron un concierto que,  dígase lo que se diga, enfrió la guerra fría no declarada que existen entre los cubanos, de aquí y de allá, cubanos que en su mayoría son proletarios y que ya es hora de que se unan para derribar las barreras que se alzan frente a nuestra libertad.

Y digámoslo claro también, fuimos los que declaramos abiertamente nuestro apoyo -no los que callaron, o peor aún salieron a protestar contra el concierto- los que creamos la base para ese mensaje mas subversivo de cuantos pudo escucharse, lo mismo en la entrevista de Juanes, que en el concierto, el de que dentro de ese exilio multiforme, multiclasista y multiideologico que el régimen durante décadas ha simplificado con los epítetos de apátridas y gusanos, hay amor, para el pueblo cubano. Eso fue lo que hizo historia en la Plaza de la Revolución ese 20 de septiembre de 2009

De tal modo que hizo Olga Tañón, al hablar ante el pueblo de Cuba de ese amor y esa paz, de parte de quienes la apoyamos -y tuvo la gentileza de incluir a los que no lo hicieron- fue continuar,  con gran coraje y en el corazón de La Habana, la obra de quienes en los medios y en las calles de Miami, enarbolando el corazón, le salimos al paso, a la intransigencia cuando esta parecía mayoría enarbolando el corazón.

El león no es tan fiero

Debo reconocer que mas allá de alguna crítica o la cancelación de algún almuerzo mis gestos no tuvieron mayores repercusiones, que recorrí desarmado las calles de Miami y ciudades de su alrededor, sin ser objeto de ataque físico por parte de los antijuanistas, quienes no van mucho mas allá de endilgarle lo de filo comunista o izquierdista, ya no a quienes sostengan la mas mínima utopía socialista, sino a personas que no les interesa, ni siquiera ese término medio entre socialismo y capitalismo que es el modelo sueco, como es el caso de la periodista María Elvira Salazar.

y es que del mismo modo que criticamos las cosas malas del exilio hay que decir que, hoy por hoy, no hablo de los años sesenta o setenta, el León no es tan fiero como lo pintan sus enemigos, al menos según mi experiencia hasta el momento. Y es que igual que cambia Cuba, el exilio está cambiando.

Andar Miami. La zona de Bayside. Foto. Carlos M. Estefanía

Andar Miami. La zona de Bayside. Foto. Carlos M. Estefanía

Andar Coral Gables en Miami Dade. Foto. Carlos M. Estefanía

Andar Coral Gables en Miami Dade. Foto. Carlos M. Estefanía

Andar Hialeah, en Miami Dade. Foto: Carlos M. Estefanía

Andar Hialeah, en Miami Dade. Foto: Carlos M. Estefanía

Por supuesto, cuando defiendo la necesidad de este concierto no quiero decir que se tratase de un evento cultural perfecto, del mismo modo que abogamos,  sin arrepentirnos,  por su ejecución podremos valorarlo críticamente, sopesando sus virtudes y defectos como haremos a continuación….

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2 comentarios to “Valoración del Concierto Paz sin Fronteras, La Habana 20 de Septiembre de 2009 (Segunda parte)”

  1. Raul Fernandez Rivero 5 octubre 2009 a 2:29 PM #

    Amigo Carlos:
    dejando aparte algunos puntos menores, te felicito honestamente por tu clara exposición, que ha sido un ejemplo de la tolerancia que debería existir siempre entre cubanos y el esfuerzo por tratar de llevar un tanto de sentido común y razonamiento lógico a un gran conglomerado de buenísimas personas, que han quedado encerradas en un gran guetto, que no se mueve, no cambia y no ha salido de la década de 1960. Y los medios son muy responsables de ese estancamiento tenebroso.
    Deberías ir más por Miami.
    Desde Venezuela un abrazo Raúl.

    • cmea62 5 octubre 2009 a 4:41 PM #

      Muchas gracias estimado Raúl, seguiré su recomendación.
      Saludos
      Carlos M. Estefanía

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