Encuentro con el escritor Ignacio Padilla en Estocolmo

30 Sep

karatejuanbrates

Han sido más que un gusto, la satisfacción de una necesidad intelectual, el escuchar la charla ofrecida por escritor mexicano Ignacio Padilla, el pasado 27 de septiembre, en la Biblioteca Internacional de Estocolmo.

Allí hemos acudido Germán Díaz Guerra, mi tocayo Carlos Viamontes y un servidor, siguiendo los ritos y costumbres que mueve a la Sociedad Académica Euro cubana; hemos aprendido y de paso recogido para la posteridad, lo que tuvo que decir sobre la llamada Generación del Crack, uno de sus más destacados representantes: Ignacio Padilla.

Hay que decir que este Licenciado en Comunicación por la Universidad Iberoamericana, maestro en Literatura inglesa en la Universidad de Edimburgo, doctor en Literatura española e hispanoamericana en Salamanca, director editorial de la revista Playboy y por si fuera poco autor entre otras obras de,  Las antípodas y el siglo (Premio de Cuento Gilberto Owen), no se anda con chiquitas a la hora de hacer trizas lo que todavía muchos consideran la literatura latinoamericana por excelencia,

El Padilla Mexicano, honrra ese  apellido de disidente cubano que lleva al aaprtarse de lo esperado y  derribar  ídolos, y  escribir de submarinos  en el  Baltico antes que de campesinos chiapatecos. Por ello, por apátrida los burócratas le han querido privar de su pasaporte mexicano.

Y no contento con lo hecho aquí está nuestro casi contemporáneo, en la capital sueca,   abriendo fuego, más que contra los clásicos, contra quienes han vivido del cuento de imitar a Juan Rulfo o Gabriel García Márquez, contra loa temas y  formas de contar a las que un misterioso paternalismo europeo nos tiene condenados hace décadas.

Se trata del final de un cuento al que no sé si la evolución de la cultura, la globalización o simplemente la ley del mercado ha puesto coto. El espacio vacío lo ocupan ahora quienes lejos de llenar sus novelas de pirámides e iguanas del tamaño de los dinosaurios (para usar el ejemplo que nos puso Padilla), o de martillar en el tema de dictadura militar y guerrilla,  apelan a otros tópicos, a otras poéticas,  elaborando discursos que se me antojan, leyendo los cuentos, enlazados como si fuesen una novela,  de  “Las antípodas y el siglo” como una especie de retorno al Romanticismo y donde no dejo de descubrir, perdonadme e chauvinismo, cierto aire lezamiano, un detalle que olvide mencionar en mi charla con el escritor al terminar su conferencia.

El hombre de Cuba Nuestra habla con Padilla al terminar la conferencia. Foto: Germán Díaz Guerra

El hombre de Cuba Nuestra habla con Padilla al terminar la conferencia. Foto: Germán Díaz Guerra

Sin duda alguna un ejercicio interesante en una generación hastiada del mito revolucionario, que ha vivido transiciones democráticas lo mismo en Europa del Este que en México, con una visión postmoderna de la vida y que lo que menos desea es caerle a tiros al otros por cuestiones de ideas políticas, una generación que en su apoliticismo puede jugar un gran papel a la hora de curar esos complejos de inferioridad que con el pretexto de la denuncia, nos ha inculcado, para beneplácito del buen salvaje europeo, la literatura nacida o gestada en el Boom latinoamericano.

Por supuesto llegará el momento del agotamiento, y otras generaciones de escritores se revelarán contra los paradigmas que el Crack, o Mac-Condo, su versión chilena impongan, quizás valga un recular a tiempo y un hacer literatura europea sin tener a Europa y sobretodo al mundo anglosajón como centro, mientras tanto bienvenidos sean al mundo literario, quienes refrescan nuestras letras, aunque le pongan los pelos de punta a revolucionarios del tipo Hugo Chávez o Subcomandante Marcos.

Padilla revisa el número 29 de Cuba Nuestra, revista que acabo de Obsequiarle, a su lado la Embajadora de Méxino, Norma Presado Moreno, frente a el, el Embajador chileno. Foto: Germán Díaz Guerra

Padilla revisa el número 29 de Cuba Nuestra, revista que acabo de Obsequiarle, a su lado la Embajadora de Méxino, Norma Presado Moreno, frente a el, el Embajador chileno. Foto: Germán Díaz Guerra

Agradecemos a La Embajada de México en Estocolmo, así como al Departamento de Exteriores del Estado Sueco por este encuentro que hemos filmado y del cual, a manera de avance, presentamos un fragmento.

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