Asi se gestó el hombre antillano; un libro para comprenderlo

24 Mar

antillas

 

Si de algo no me cansaré jamás de agradecer a Estocolmo, a pesar de los sinsabores que la ciudad depara al inmigrante, es la infinita posibilidad de que me ofrecen sus bibliotecas y librerías para forrajear literatura de primera sobre temas que me apasionan, entre ellos Cuba.

Hablando de la isla, nada mejor para comprender su génesis que una obra descubierta recientemente por mi  en la bien surtida y aún mejor atendida biblioteca del Instituto Cervantes, en esta capital, me refiero a Las Antillas Mayores: 1492-1550. Ensayos y documentos, de Esteban Mira Caballos, Editorial Iberoamericana, Madrid, 2000. Se trata de la compilación de diez ensayos sobre lo que fue la conquista y asentamiento de los españoles en estas islas antillanas a las cuales pertenece la patria que me vio nacer, del choque de “civilizaciones” que tuvo lugar entonces, donde los aborígenes – a los que muchos aún dudan en llamar “civilizados”- llevaron las de perder yque terminó gestando a un hombre nuevo, el antillano.

En medio de lo terrible que resulta aquel proceso para los nativos, no cabe duda de lo interesante que resulta conocer, gracias a un libro como este, el día a día de la conquista: la adaptación de una institución como la encomienda, ya utilizada durante la reconquista de los territorios musulmanes,  a las necesidades de la colonización; la manera en que se organizó la economía y sobretodo lo que más interesaba a la corona, las rentas reales, la explotación del indígena y las formas de resistencia utilizadas por este, la manera en que los españoles organizaron la defensa naval del Caribe, la organización de la iglesia y su intento de evangelizar a un indio renuente a la religión de sus explotadores, el problema del mestizaje, la arquitectura de los primeros asentamientos europeos en nuestros territorios, el nacimiento de los cabildos y la manera oligárquica en que funcionó dicha institución.

Hay dos capítulos que han llamado poderosamente mi atención, el primero está dedicado al pléito de Diego Colón contra Francisco de Solís, en lo que resultó ser el primer proceso por malos tratos a los indios que tuvo lugar en nuestro continente, proceso que ocultaba un conflicto político y que no resultaba ser una muestra de piedad por aquellos desgraciados indios a los que se les colocaban nombres tan simpáticos y aparentemente cariñosos como el de Miguelico (Miguelito) o Francisquito; diminutivo que no salvó al segundo de morir a causas de los cuarenta azotes mandados a dar por el mencionado Solís. Aquí se explica las relaciones de vencedores y vencidos, estos últimos considerados por los colonizadores como personas de poco juicio y entendimiento, que no temen a Dios, ni saben del daño que se hacen al jurar en falso y que quieren mal a los cristianos, aun a quienes les tratan bien.  Así mismo nos enteramos del uso del cacique en la ordenación del trabajo. Los españoles prendían a los caciques y con ellos se atraían al resto de los indios, quienes eran muy leales con su jefe natural;  no por gusto todavía en 1533 el Consejo de Indias ordenaba que no se le quitara a estos lideres su superioridad, so pena de perder al resto de los aborígenes.

De igual modo se nos explica el concepto de naboría, palabra de origen indígena que definía un determinado estatus laboral, es decir el de aquellos indios que servían contra su voluntad pero que no podían ser vendidos: existían dos tipos, los que se denominaban de casa, y los de granjerías y minas los de casa, tenían una condición mejor de trabajo, que el resto de los indios, se trataba, por ejemplo d de las mujeres que hacían de cocineras, mayordomas, curanderas y en muchos casos de concubinas.

Además estaban los indios de repartería, quines eran usados prácticamente como esclavos, podían ser prestados o alquilados, pero tampoco vendidos.

Los indios, pese a su comunicación permanente con los españoles, de los que pronto aprendieron su lengua, no vivían con ellos bajo el mismo techo, sino en bohíos aparte, junto a las estancias de los colonizadores, manteniendo allí su cultura tradicional y dentro de ella sus métodos curativos.

Sobre esto último trata el Segundo capítulo que más me atrae del libro: sobre la medicina indígena, concretamente en la Española, y su comercialización;  una medicina que los españoles no lograron conocer del todo, ya que los indios ocultaron desde un primer momento sus remedio con el fin de persuadir a los europeos de que abandonaran sus tierras,  esto además de que la superioridad de los Behiques, quienes curaban a sus pacientes en solitario, radicaba en la exclusividad de sus conocimientos medicinales, con los que enfrentaban como nadie las patologías de la isla y que equiparaba su autoridad a la de los, caciques. Estos chamanes lo mismo cerraban una herida o una llaga, que curaban una diarrea aplicando el el ultimo caso dietas y el uso de las guayabas, así mismo curaban la llamada enfermedad de bubas que quitó la vida a muchos españoles, con recursos desconocidos en la península como el zumo del guaicán, por ultimo citaré entre los recurso mencionados en la obra,  el uso de  la grasa de de iguana contra las hinchazones.

A pesar de su esotérismo los españoles terminaron comercializando algunos fármacos indígenas,  como el bálsamo, licor que se extraía del la planta Guaconax. Pronto los hospitales de sevillanos atenderán  a sus enfermos con medicamentos traídos de las antillas como el palo de agua del guaycán.

En este proceso de asimilación de los recursos indios, es que tiene lugar la asimilación del tabaco, utilizado originalmente por los behiques como medicamento para adormecer a sus pacientes, consumiéndolo en forma de polvos o de sahumerios. Al principio solo los esclavos negros se interesaron por él, pero luego le tomarán el gusto los españoles por sus virtudes para calmar Dolores de cabeza y olvidar los problemas, además de considerársele en su condición de purgante, cicatrizante y expectorante, el tabaco terminará por convertirse en una de las pocas plantas medicinales indígenas que se cultivarán en España.

De cosas interesantes como esta está plagado el libro, también de otras que pueden aburrir al profane en temas de la economía y la historia colonial, como interminable listas de productos y sus respectivos precios, que aún así nos sirve para hacernos una idea de como vivieron los antepasados europeos que mezclándose poco con africanos e indios conformaron ese ser humano maravilloso que es el hombre caribeño. Para comprender su génesis he aquí un buen comienzo.

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2 comentarios to “Asi se gestó el hombre antillano; un libro para comprenderlo”

  1. Fernando Cabezas 4 mayo 2009 a 8:27 AM #

    Parece bastante interesante ellibro; no lo conocía,pero lo leerécon detenimiento, pues me interesan todas las cosas de Historia relacionas con la conquista. Saludos

    • cmea62 4 mayo 2009 a 9:40 AM #

      Es muy buen libro, se lo recomiendo
      Carlos M. Estefanía

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