Cuba Nuestra: Internet y democracia

14 Mar

Cuba Nuestra: Internet y democracia
2009-2-27
document.write(beforeAuthor) Por Carlos Manuel Estefanía.
Director de CubaNuestra
El Contexto virtual del cubano


Cuba atañe a todos, los de adentro y los de afuera, los que nacieron en ella y los que simplemente la observan, como una amenaza o como un ejemplo. Que no se crea que sólo los cubanos nos interesamos por la realidad informativa de nuestro país, muchos otros lo hacen, por ejemplo  Shanthi  Kalathil y Taylor C. Boas, quienes por encargo del ; Carnegie Endowment for International Peace han estudiado el impacto del Internet en regimenes autoritarios , el  han dedicado a Cuba, parte de sus trabajos (1)

Los investigadores mencionados,  con una objetividad de la que bien harían en aprender los “cubanologos” del exilio, nos ofrecen una imagen clara, del modo en que se desarrolló hasta el 2002 el Internet en Cuba. Por supuesto  mucho ha ocurrido desde entonces, el encarcelamiento y liberación a cuentagotas  e incompleta hasta hoy de 75 disidentes, el incremento de la integración Cuba-Venezuela, lo que pasa por la integración, entre otros servicios, del Internet, y entre otros fenómenos el del desarrollo de una encarnizada guerra de blogs,  donde periodistas oficiales son encargados de abrir trincheras a favor del gobierno, mientras que ciudadanos cubanos, dentro o fuera del país, abre las suyas en favor de la disidencia, el exilio  o en defensa de la sociedad civil, una lucha dentro de la que se ha visto involucrada Cuba Nuestra, atacada en más de una oportunidad por los “comunicadores” oficiales,  creando con ellos una polémica que mas que dañarle los educa en lo que debe ser la libertad de prensa. Hablamos de una confrontación sin paralelos en la historia del activismo democratico y en la cual el surgimiento y reconocimiento universal de Generación Y, de Yoani Sanchez, marca un hito, en el que se apunta a dos cosas positivas, uno la toma de conciencia de la nececidad de cambios que tiene la generación de esta joven, hija rebelde de la revolución, y por otro lado el grado de tolerancia  que tiene un regimen que no castiga la insolencia de Yoani, incluso cuando emplaza cara a cara a la hija del Nuevo Mandatario, lo nunca visto en un regimen totalitario, como el que, a pesar de los pesares aún impera en Cuba.
Pero lo anterior no resta importancia a lo que podemos y debemos aprender de lo que escriben sobre el Internet en Cuba, Shanthi  Kalathil y Taylor C. Boas, investigadores que le toman el pulso a un régimen de corte burocrático militar  que  en lugar de someterse a la idea común de que el desarrollo del Internet traerá inevitablemente cambios políticos, asumió el reto de desarrollar las redes dentro de la isla, si bien controlando sus usuarios y el acceso a las mismas: todo ello como una manera de favorecer las inversiones en la isla, entre otros sectores, en el de las telecomunicaciones.
Aunque  los mencionados autores reconocen el carácter autoritario del régimen establecido en Cuba desde  1959 y lo draconiano de las leyes antisubversión de 1999 – conocida como ley mordaza- , que llevaron al encarcelamiento de “los cuatro”, también aceptan las esperanzas de reformas, y señalan como hechos signficativos dos acontecimientos ocurridos en el año en que parece cerrarse el estudio, el 2002;  el primero es que  se le permitiera al ex presidente Carter criticar abiertamente el sistema ante la televisión nacional,  el segudo,  que el regimen tolerara  la recogida de miles de firmas hechas por los disidentes  que solicitaban  reformas políticas bajo la cobertura del proyecto Varela.
Los estudiosos ademas hacen un  intento de  interpretar la situación de la censura en el contexto del conflicto cubano- norteamericano, y hablan del control de los medios de información como una forma de colocarlos al servicio de la “Revolución”, expresión que suaviza un tanto las razones del control dictatorial que se ejerce sobre la comunicación en la isla, una comunicación que como bien reconocen los estudiosos responde a objetivo propagandistas dentro y fuera de Cuba. Por supuesto esto no excluye la necesidad de criticar las politicas aislacionistas seguidas hasta el momento por diversas administraciones norteamericanas, las cuales más que dañar han fascilitado la actividad de control gubernamental sobre la información que recibe el pueblo cubano.

Según Shanthi  Kalathil y Taylor C. Boas, quienes parecen desconocer el sentido de instituciones como el DOR o las Sección Ideológica del Partido, la censura no es ejercida por una agencia central del gobierno como ocurre en otros regímenes autoritarios, sino por los mismos editores quienes comparten la perspectiva del gobierno. En cambio el gobierno central toma un papel mas activo en la represión del acceso no autorizado a los medios de difusión, aplicando la ley mordaza a los periodistas independientes y otros activistas considerados como colaboradores de Estados Unidos en su proyecto de minar el régimen.  Junto a esto, los autores constatan los impedimentos impuestos para la diseminación de información en la isla de manera independiente, como son las restricciones a la adquisición de fotocopiadoras, fax, computadoras, etc. A pesar de todo ello, y sin ganar un centavo, desde Cuba nos llega permanentemente la colaboración de activistas que honran con hazaña la página de Cuba Nuestra.

El reto de Cuba Nuestra
Es en este contexto que se entronca la actividad del equipo de la revista Cuba Nuestra, que fue primero impresa y luego digital, una publicación que desde su nacimiento puso en crisis varias ideas establecidas, entre otras;  que la única solidaridad con el movimiento democrático en Cuba -entonces mucho más puro y menos corrompido que hoy, aunque no en su totalidad por supuesto- provendría de Estados Unidos, que para criticar la realidad cubana hacía falta una “soldada”  o  que sólo podia o debía  ejercerse disidencia de cara al gobierno, y no de cara al exilio.
Cuba Nuestra nació a la red como una  disidencia por principio,  o para ser más exactos, como una disidencia  por razón, un medio de expresión que al no comprometerse con otro objetivo que la verdad pone en cuestionamiento a todos y a todo. De ahí que se le quiera o se le odie con tanta pasión. Nació Cuba Nuestra de la acción de un grupo de redactores, de los que se han decantado por si mismos aquellos que no se aviene a este principio de disidencia universal, que tantas puertas suele cerrar. Y aunque nos nos consideramos politicos, si  tenemos una idea clara de que nada es posible en política, -no solo  en las  llamadas sociedades democráticas-, sin alguna forma de comunicación y que cualquier cosa que afecte la manera de comunicar que tienen las personas afectará en ultima instancia a la política (2). Paradójicamente no se trata de política entendida como estrategia para alcanzar el poder, sino de hacer una comunicación  que por supuesto tiene repercusión política, que genera consecuencia, sobretodo cuando afecta el peculio o la ideología de quienes nos combaten o nos creen su “competencia”. De ahi la innumerable cantidad de ataques contra Cuba Nuestra, no tenemos reparos en publicar, algo que hacemos en nuestra vocación de librepensadores, mostrando nuestra sobra de coraje y argumentos para repeler.

Sobre esta premisa es que desde que aparecimos en el mundo virtual a mediados de 1997 – ya existíamos en el mundo real desde 1994-  nos propusimos ser un espacio para el activismo democrático en el mas amplio sentido de la palabra. En tal condición nos hemos mantenido en esta guerra que ya alcanza los 12 años de lucha, todo un record. Lo hacemos manteniendo una actitud que no se contenta con buscar y orientar la trasparencia informativa en Cuba, sino que se adentra en los problemas de la contemporaneidad, para convertirse en un espacio de debate, respeto por los derechos humanos y democratización del mundo, un lugar donde el ojo y la pluralidad de voces que juzgan al régimen cubano sea los  mismos capaces de juzgar a cualquier otro regimen, no importa si es el de Suecia, USA o España, donde importa, lo que ocurre en Cuba, tanto como lo que pasa en cualquier otro sitio. Es asi, con esta vocación cosmopolita y tolerante con las más variadas visiones  que  hemos sido capaces de crear en el ciberespacio de Cuba Nuestra una comunidad  internacional de activistas, donde si no se dan la mano al menos confluyen periodistas indepéndientes de Cuba,  emigrados  cubanos en Francia, España,  o  Estados Unidos,  personas que disienten de sus respectivos gobiernos lo mismo en Veenzuela, que México que en Argentina que en Paraguay etc: así logramos el conocimiento mutuo de todas estas causas, a veces percibida desde las más diversas y contrastantes ideologías. Pero que nos enriquecen y nos ofrecen una mas amplia perspectiva de lo que pasa en cada uno de estos países y de cuales serían las mejores soluciones, es decir donde se aprende de las recetas fallidas, para que los remedies no sean peores que las enferemdades.
Abordamos todo esto sin abandonar  el tema de lo cultural, el del desarraigo y Nuevo arraigo del inmigrante, y en general todo lo que comueve a este mundo cada vez mas pequeño en el que nos movemos, y donde queremos hacer del Internet un instrumento de democratización global, pues  creemos en la existencia  una correlación entre desarrollo económico, formación cultural, información  y democratización  en ese contexto cuba nuestra es un importante catalizador.
Internet y democracia
Si resultar una condición imprescindibles  hay que reconocer el papel que ha jugado el Internet en el desarrollo de una revista pionera en  Europa, y por supuesto la  primera publicación cubana en Suecia de inspiración democratizadora. Del Internet nos nutrimos en los primeros momentos pasa saber de la isla, al Internet aportamos lo que vemos, y del Internet enlazamos todo lo que nos parece fundamental para crear el tejido irrepetible y maravilloso del que surge el texto “cubanuestro”. Un texto que abriga la democracia,  y cuando hablamos de democracia vamos a la esencia del término,  entendido como poder del pueblo y no anclado en un determinado modelo, ya fuera el modelo liberal nacido con el desarrollo de la burguesía como clase hegemónica, ni tampoco esas democracias populares o “socialistas” que no son más que tapaderas del poder  ejercido por la casta burocrática del partido-estado.
Para nosotros la democracia es más que un estado inidentificables con las alternativas existentes en este momento, un objetivo al que se avanza y que requiere, entre otras condiciones básicas;  una redistribución humanizada, no solamente de la riqueza, sino también del saber y de la voz. Con respecto a esto último, el Internet ha significado una auténtica revolución, un recurso que se abre camino incluso en las sociedades que padecen estructuras gubernamentales mas cerradas e intolerantes, como ocurre con el caso cubano. Y es que por desgracia para el poder establecido en la isla, esa verdad de Perogrullo enarbolada por los marxistas, de que el desarrollo de los medios de producción y las fuerzas productivas  influyen en la superestructura, y terminan por desencadenar una ruptura del modo de producción, se cumple, en un plazo históricamente breve, para el sistema de economía dictatorialmente centralizada por el Partido Comunista, que es en propiedad lo que hemos conocido vulgarmente como “socialismo real” . Es por eso, por el desarrollo tecnológico dentro e la isla,  que podemos nutrirnos del saber sobre lo que está, pasando que nos llega directamente desde Cuba, y es también a ese desarrollo de los medios productivos que desde Cuba y otras muchas partes del mundo se nos puede leer,  y conocer desde nuestro portal, eso que está pasando, no solo en Cuba, sino también en el resto de la los países que de algún modo, directa o indirectamente le atañen.

Cuba nuestra actúa e interactúa, del mismo modo que se intertextualiza, el mejor ejemplo de ello lo tenemos en un número, ontonomásico, el 29, allí quedó plasmada la forma en que nuestra redacción influye en el desarrollo de los acontecimientos fuera del mudo virtual, quienes nos respetan, quienes son nuestros aliados y también quienes nos combaten como  un peligro que atenta contra sus intereses. En ese número, cuya versión impresa corre de mano en mano dentro de la disidencia interna, aparece publicada nuestra ya histórica carta al gobierno sueco, el cual parecería haberla convertido en su hoja de ruta cuando de política exterior hacia Cuba se trata, y es que no hay una sola medida tomada por Suecia desde entonces que no parezca dictada en la mencionada carta. Una carta que levantó voces en su contra, las mismas voces a las que tomadas de la red le damos espacio impreso y a las que respondemos en esa edición como una lección para el presente y el futuro de como deber ser una sociedad abierta, esa sociedad que se dibuja en Cuba Nuestras y que ya quisiéramos, prefigurara la futuro sociedad cubana. ese es pues el aporte que desde el Internet hacemos con esta revista a la DEMOCRACIA.

1 Shanthi Kalathil and Taylor C. Boas, 2003, Open Networks. Closed Regimes. The impact of the Internet on Authoritarian Rule; Carnegie Endowment for International Peace, Washington, DC, pag 43-69
2 Kevin A. Hill and Joh E. Huges, 1998, Cyberpolitics. Citizen Activism in The Age of the Internet, Rowman & Littlefield Publishers.inc, Lanhan, Boulder, NewYork, Oxford, pag 22.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: